“Pérdida de playas”, “consecuencias sobre la fauna” y la presencia de “100 a 1.000 veces más” productos “extremadamente tóxicos” en el agua son algunos de los efectos que puede generar la instalación de la terminal portuaria de Aratirí, según advierten investigadores nacionales e internacionales en un estudio hecho en base al informe presentado por la empresa Zamin Ferrous en el segundo estudio de evaluación de impacto ambiental (EIA).
El estudio titulado “Análisis técnico del informe de evaluación de impacto ambiental del proyecto de minería metalífera a cielo abierto (Aratirí) en Uruguay: impactos en la zona costera” fue presentado el jueves 15 por el magíster en Ecología e investigador adscripto al Museo de Historia Natural Ángel Segura, en el salón azul de la Intendencia de Montevideo en el marco del ciclo de conferencias Antropicosta 2012.
La investigación fue realizada por más de 30 investigadores de la Facultad de Ciencias, el Centro Universitario Regional del Este, el Museo de Historia Natural y universidades en el extranjero, todos colaboradores del Movimiento por un Uruguay Sustentable.
El segundo EIA, presentado el 13 de octubre de 2011 por la empresa Aratirí a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), establece la instalación de una terminal portuaria en la zona de La Angostura. Sin embargo, el Parlamento tiene a consideración un proyecto de ley para crear un puerto de aguas profundas en la costa de Rocha y la terminal de Aratirí tendría que instalarse en ese lugar.
No obstante, Segura afirmó a Búsqueda que cualquiera sea el lugar de las costas de Rocha donde se quiera instalar un puerto de gran escala va a generar “los mismos impactos ambientales negativos”.
Informes presentados meses atrás por asesores del Ministerio de Transporte y Obras Públicas van en la misma línea, marcando consecuencias negativas para el ecosistema en cualquiera de los cinco puntos del departamento considerados.
“La construcción de un puerto de aguas profundas genera una fuerte presión sobre los valores ambientales de la región, por lo que independientemente de la localización seleccionada, la construcción de un puerto de estas características en la zona costera de Rocha se considera altamente desfavorable desde el punto de vista ambiental”, indica Álvaro Soutullo en el informe “Análisis de localización del puerto de aguas profundas en la costa oceánica del Uruguay”, presentado a pedido de la Comisión Interministerial del Puerto de Aguas Profundas.
Sedimentos.
La instalación de la terminal portuaria para exportar el mineral de hierro requiere un dragado que implica quitar 12,8 millones de toneladas de sedimentos por año. Para los investigadores, las mediciones hechas por Aratirí sobre la evolución de las corrientes que arrastrarán estos sedimentos no son correctas y contemplan un período del año no representativo.
“Aratirí presenta una evaluación de qué pasaría en junio y julio, cuando los sedimentos van hacia el norte”, pero “si eso se evalúa en enero o febrero seguramente el transporte de los sedimentos no sea ese que predicen”, indicó Segura.
“En invierno estamos influenciados por aguas frías que vienen desde el sur hacia el norte y también aguas del Río de la Plata que van hacia el norte”, mientras que “en verano y en otoño estamos influenciados por aguas cálidas que vienen del norte en dirección hacia el sur”, agregó.
En el EIA se presentan mediciones de corrientes realizadas en enero que revelan que hay transporte hacia la costa y desde la costa.
Ante esta interrogante, los investigadores solicitan que el “modelo proyectado para junio y julio esté validado con medidas durante todo el año para que se sepa realmente lo que pasa, porque la zona es muy dinámica”.
El gerente ambiental de Aratirí, Cyro Croce, dijo a Búsqueda que “esa queja deberían hacérsela a la Facultad de Ingeniería”, porque “fueron ellos los que hicieron el modelo” y Aratirí “lo único que hizo fue pagarlo” porque es un “estudio muy específico”.
“Ellos tienen que preguntarle a Ingeniería por qué hizo un modelo que suponen no es el más adecuado. Capaz que tienen razón, pero yo no lo sé. La Dinama es quien lo tiene que evaluar”, agregó.
“Efectos crónicos”.
Segura afirma además, que con la instalación portuaria “se perderá playa en algunas zonas” —“entre 100 y 250 metros”— y en otras “se generará una entrante de arena” como consecuencia de la construcción de un rompeolas de piedras a 2,5 kilómetros para que puedan atracar y cargar los barcos mineros.
Además, indica que en el mapa de áreas de interés para la conservación presentado por la empresa no se incluyen áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. Se trata de espacios “bien cercanos a donde va a ser la operativa, como es el caso de la zona de Cerro Verde, y que van a recibir algunos de los impactos”.
Segura dijo a Búsqueda que la empresa “no presenta un informe detallado de lo que es la fauna en esa zona como para analizar los impactos”. “Solo en Punta del Diablo hemos constatado que hay unas 30 especies de peces, algunos de interés comercial, otros para la conservación, más de 15 especies de crustáceos, pero la empresa no lo presenta”, agregó.
Desde Aratirí se desmintió que haya áreas protegidas previstas para su uso, ya sea directo o dentro del área de influencia.
“Esteros de Farrapos está en Paysandú. ¿Aratirí va a influir? Yo qué sé, nosotros pusimos que no, pero si fuera alguien perverso diría que no está fuera del área de influencia porque el estudio económico lo hicieron en todo el país y consideraron Paysandú porque dijeron que va a haber alguna industria que va a fabricar algún insumo que usará Aratirí”, ironizó Croce.
“Despreciable”.
En la línea de base presentada por Aratirí se indica que el exceso de agua que se genere de la represa será vertido al océano Atlántico con niveles de arsénico, níquel y zinc “100 a 1.000 veces mayores que los que hay en el medio actualmente”, según explicó Segura durante su exposición.
Croce afirmó que su efecto es “despreciable”, porque solo ocurriría en una tercera instancia y que la “descarga al mar es una última medida” que se puede dar “una vez cada dos años” por “un período de dos a tres meses”.
“Se prevé que exceso va a haber. En primera instancia se guarda en el embalse. En el caso de que la calidad de agua no sea adecuada para aguas superficiales se deriva al embalse de relave y se acumula ahí. En el caso de que el embalse de relave se llene, y el agua tampoco cumpla con la calidad de agua establecida por la ley, se drena en el océano”, explicó el gerente ambiental de Aratirí.
Por su parte, Segura enfatizó que “los efectos del arsénico en el ser humano generan alteraciones”, lo que es provocado por “un proceso de bioacumulación donde unos organismos que lo comen, luego son comidos por otros organismos, como el ser humano”. “A nadie le gustaría consumir pescado con niveles altos de arsénico, níquel o zinc, que son contaminantes altos”, concluyó.
El arsénico es “extremadamente tóxico” para la salud y es utilizado como insecticida y herbicida.
Croce explicó que “Aratirí no usa arsénico”, pero lo que sí “puede pasar es que el agua subterránea —que tiene alto contenido de arsénico— no cumpla con las normas de aguas superficiales y por eso haya que drenarla”.
Desarrollo
2012-11-22T00:00:00
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