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Más allá del resultado que coronó a Peñarol como campeón del Torneo Apertura de fútbol femenino ante Nacional, el clásico protagonizado por mujeres que tuvo lugar el sábado 20 se convirtió en un hecho histórico y simbólico para la sociedad uruguaya. Este juego no solo sirvió para destacar el desem-peño de Lorena Graña, la jugadora que abrió el marcador para el equipo aurinegro; de la capitana Juliana Castro, que empató el partido con un penal, o de Stefany Suárez, que remató y metió el gol que coronó campeonas a las carboneras, sino que fue un gran acontecimiento que —a pesar de los disturbios ocurridos antes y después del juego— ubicó al fútbol femenino en un lugar importante de la agenda del país.
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Si bien el equipo masculino de Peñarol jugó ante Progreso a la misma hora, el Gran Parque Central recibió a centenares de hinchas que prefirieron ir a apoyar a las jugadoras. Más de 1.000 personas hincharon en la tribuna de Peñarol y más de 2.000 tricolores agotaron las entradas habilitadas para la Abdón Porte. Este partido ya fue el segundo acontecimiento —el primero fue el Mundial Sub-17 de 2018— que se organizó a nivel institucional para potenciar el fútbol femenino en Uruguay.