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Con las novedades del mercado editorial, un catálogo online de libros y un servicio de delivery que envía y recoge a domicilio, la biblioteca “Nuestros Hijos”, creada por madres de jóvenes que murieron en el accidente de Los Andes, sigue abierta a nuevos socios para continuar su labor benéfica para niños y adolescentes
En Miraflores y Ferrari, casi escondida detrás de un portón, la biblioteca “Nuestros Hijos” podría pasar inadvertida si no fuera por un pequeño cartel que anuncia su presencia. Al traspasarlo se llega a un patio con aljibe, donde hay fotos que testifican que varias veces se reunieron la poetiza Juana de Ibarbourou con el arquitecto Juan Antonio Scasso, creador de obras emblemáticas uruguayas como el Estadio Centenario, la Escuela Naval y la Escuela Experimental de Malvín, entre otras. De hecho, el edificio donde funciona desde hace unos diez años la biblioteca fue previamente el estudio del arquitecto: tiene carácter patrimonial y por lo tanto el uso que se le dé a las instalaciones deben seguir algunos parámetros. Entre ellos, por ejemplo, las flores del jardín tienen que seguir siendo amarillas o naranjas y el limonero que acompaña al aljibe no puede ser cortado, entre otras.
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Otro cartel recibe a quienes ingresan al interior de la biblioteca. “Para mantener vivo el recuerdo de los que no volvieron del accidente ocurrido el 13 de octubre de 1972 en la Cordillera de los Andes, sus madres fundamos esta biblioteca. Cada estudiante, cada lector, es recibido aquí, en nombre de nuestros hijos”.
La biblioteca está dividida en dos áreas: la estudiantil y el club. La estudiantil es de acceso gratuito (solo es necesario llevar cédula de identidad y una constancia de domicilio) y ofrece material académico, pero también novelas y libros de ficción para fomentar el gusto y el hábito de la lectura. Los libros se pueden consultar en sala, pero también llevar a domicilio.
El club, en cambio, tiene costo, y lo recaudado se destina al funcionamiento de la biblioteca y a sus obras sociales. Los socios, además de contribuir con esta causa, tienen a disposición toda la biblioteca del club de lectura que se actualiza permanentemente. Cada mes adquiere unos 15 títulos nuevos, que se eligen entre las novedades que anuncian las editoriales y las sugerencias que les hacen los socios. Para adecuarse a estos tiempos, la institución también tiene una página web (www.bibliotecanuestroshijos.com.uy) en la que está disponible un catálogo en el que se incluyen los libros con una sinopsis de cada uno. Además, ofrece la posibilidad de reservar online.
Para ser socio se puede elegir cualquiera de los tres planes. El Plan Familiar está pensado para núcleos de cuatro personas (los dos chicos deben ser menores de 18) y habilita a que cada miembro se lleve simultáneamente tres libros, por un costo total de 700 pesos. Los otros dos planes son Socio Activo, que vale 480 pesos y permite llevarse hasta tres libros por 15 días); y Socio Amigo, la categoría más económica, que por 240 pesos al mes permite acceder a dos libros por 15 días.
La biblioteca incorporó también un servicio de delivery, que funciona los jueves, y lleva a las casas de los socios o retira el material para devolver. Los pedidos se pueden hacer por teléfono, pero también a través de la página web o mediante el correo electrónico. Además, en la biblioteca se organizan charlas y presentaciones de libros: por ella han pasado Claudia Amengual, Walter Dresel y Mercedes Vigil, entre otros.
Obra social. Además de los estudiantes que se asocian a la biblioteca para llevarse material a casa o consultarlo en sala, “Nuestros Hijos” tiene un sistema de becas que consiste en prestarles a ciertos jóvenes durante todo el año los libros que necesitan para sus cursos. El sistema era “referencial” (se los otorgaba a quienes se acercaban, por consejo de alguien que ya hubiese contado con la beca), pero el año pasado se los prestó a todos los chicos de primer año del colegio Sagrado Corazón, de Paso Carrasco, una institución católica que si bien no es gratuita tiene un sistema de cuotas accesible a lo que los padres puedan pagar.
Este año se dobló la apuesta y se les entregó material tanto a los estudiantes de primero como a los de segundo año de liceo. “En 2015 dimos 200 libros para becas y el promedio de notas de los becados fue de MB y un 98% de asistencia”, señaló Pérez del Castillo. “Por eso es que son tan importantes los socios, porque gracias a ellos lo pudimos financiar”, agregó.
La biblioteca también incluye una salita de informática, donde se complementa lo que niños y jóvenes reciben en sus cursos curriculares. Actualmente, allí reciben clases tres grupos —uno de niños y dos de adolescentes— provenientes de las ong La Pascua y Madres de la Cruz. “Los jóvenes aprenden, por ejemplo, a manejar planillas de Excel y otras cosas que les puedan servir para la inserción laboral. Con los niños buscamos que se acerquen a los libros. Por ejemplo, hicimos un taller de varias clases sobre detectives, y para cerrarlo invitamos a Guillermo Lockhart, porque ellos habían trabajado con el libro de ‘Voces Anónimas’”, explicó a galería Jacqueline Ferrari, bibliotecóloga de “Nuestros Hijos”. “Ellos tienen acceso de repente a material educativo, pero no han tenido contacto con la parte recreativa, el libro por el placer de tenerlo y disfrutarlo”, dijo.
La biblioteca recibe frecuentemente donaciones de libros (lo hace los miércoles, y con la condición de que estén en buen estado) y si ya los tiene los deriva a otras instituciones, o también los vende —a precio muy módico— para destinar ese dinero a sus obras. Recientemente incorporó a sus opciones las “valijas viajeras”, que son selecciones de libros que se prestan a otras instituciones y ong por un mes.
Frecuentemente, “Nuestros Hijos” recibe visitas de escuelas, en las que primero se les cuenta sobre la historia de la biblioteca y las diferencias entre librerías y bibliotecas, y luego llega “la hora del cuento”, en la que se les lee en voz alta. “Con las visitas de jardines y escuelas aumentó muchísimo el número de socios chicos, porque muchas veces vuelven después con los padres. Antes, la mayoría de nuestros socios eran adultos, pero ahora prácticamente todos los nuevos son niños o adolescentes, y eso para nosotros es un orgullo”, dijo Ferrari.
El génesis. La biblioteca fue fundada en 1973 por un grupo de madres de los jóvenes que no volvieron del accidente aéreo de los Andes, entre ellas la madre de Marcelo Pérez del Castillo (el capitán del equipo de rugby, que murió en la Cordillera) y de Stella, la actual presidenta de la comisión directiva de la biblioteca. “La cuestión era unirse porque todas estaban juntas y sentían lo mismo. Se reunían para sublimar su dolor en algo positivo para los demás”, explicó Stella. “Lo que tenían ellas en común era que sus hijos fueron todos estudiantes. Entonces, Inés Valeta, madre de uno de los chicos que no volvió y profesora del liceo 15, dijo: ‘¡Ya sé! ¡Hagamos una biblioteca estudiantil gratuita!’. Acuérdense que hace 43 años no todos los liceos ni escuelas tenían bibliotecas”.
La biblioteca funcionó primero en una habitación del hotel Carrasco. “Llegaron tantas donaciones que se guardaban libros hasta en la bañera: allí estaba la colección de policiales”, recordó Stella. Luego les otorgaron tres mesas en el hall de entrada, con capacidad para unos 15 estudiantes cada una. “Estaba siempre lleno, había chicos estudiando hasta en los escalones del hotel”, dijo.
Desde hace unos diez años “Nuestros Hijos” funciona en la ubicación actual, que es propiedad de la Intendencia. Así, lo que fue una iniciativa de madres ahora es llevada adelante por hijas, nueras, hermanas y sobrinas, pese a que hay madres que aún siguen en contacto.
Este año, “Nuestros Hijos” tuvo un stand en la Feria del Libro Infantil, cedido por la Cámara Uruguaya del Libro. “En uno de los días de la feria dos personas que recorrían los stands con sus hijos, se acercaron y nos dijeron algo así como 'pensar que terminé mi carrera gracias a haber estudiado en la biblioteca'”, recordó Pérez del Castillo. “Esas cosas te demuestran que vale la pena”, concluyó.
Té Solidario
El martes 9 de agosto, a las 17 horas, se realizará en el hotel Sofitel Casino Carrasco el té solidario anual de “Nuestros Hijos”, para recaudar fondos para las obras de la biblioteca.
En el encuentro participará la escritora y periodista Adela Dubra, que dará la charla “Mujeres: ¿detrás de qué corremos?”. El costo es de 600 pesos para socios de la biblioteca, y 750 pesos para quienes no son socios. Por entradas se puede llamar al 2601 90 99 o escribir a [email protected]