En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
El renacimiento de un ícono de Ciudad Vieja que albergará a la librería italiana Feltrinelli
El histórico edificio Pablo Ferrando, ubicado sobre la peatonal Sarandí, será la primera sucursal fuera de Italia de la prestigiosa librería Feltrinelli, que abrirá sus puertas el miércoles 18 de febrero. El estudio Toro Arquitectos estuvo a cargo de la remodelación y restauración
Cuando a principios del siglo XX el arquitecto Leopoldo J. Tosi proyectó el edificio para el primer instituto óptico oculístico del Uruguay, que por aquel entonces sería también el más grande de la región, quiso que fuera tan innovador como la institución que iba a albergar. El predio donde se iba a construir merecía que no fuera un edificio cualquiera; ubicado sobre la peatonal Sarandí, remataba la calle Bacacay y se daba de frente con el Teatro Solís. Las circunstancias históricas también colaboraban: desde hace unos años Montevideo vivía un empuje constructor, con obras arquitectónicas de gran porte y calidad, como el Palacio Taranco (1910).
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Fue así que Tosi pensó en una construcción similar a las de las grandes tiendas por departamento —que en aquel momento estaban en auge—, con una fachada tripartita, de estructura de hierro y revestimiento de vidrio, acompañado de dos relojes a los costados y un balcón de hierro trabajado. Arriba, sobre la mansarda, el templete ofrecería una perspectiva señorial al transeúnte de la calle Bacacay. En el interior, a la planta baja la balconeaban tres pisos comerciales y uno de oficinas; en el quinto se encontraba la buhardilla.
Construido con materiales importados, de excelente calidad, en 1917 la obra se dio por terminada y se inauguró el edificio Pablo Ferrando (homónimo del instituto óptico), un imponente edificio ecléctico, propio de la belle époque, con rasgos del neoclasicismo francés y del art nouveau, que desde entonces dio a la peatonal Sarandí un toque muy europeo. Con el paso de los años se convirtió, además, en un referente montevideano de la arquitectura de principios del siglo XX.
Hoy, a casi 110 años de su inauguración, los vericuetos de la historia quisieron que el icónico edificio, declarado Monumento Histórico Nacional, haya sido objeto de un proceso de restauración y esté a punto de reabrir de la mano de Feltrinelli, una importante cadena de librerías italiana perteneciente al grupo editorial que lleva el mismo nombre y que eligió Montevideo para abrir su primera sucursal fuera de Italia y comenzar su expansión por América Latina.
“Debido a la importancia que tiene este edificio, considero que es el ideal para que Feltrinelli inaugure su primera sede en Sudamérica. Es un edificio que se impone, que tiene mucha historia y muy buenas terminaciones, por lo cual todo acompaña la nobleza de la marca. Es un edificio que está acorde con el tipo de librería a la que quieren apostar”, dijo a Galería el arquitecto Ernesto Figueroa, director y fundador de Toro Arquitectos, el estudio que llevó a cabo la obra de restauración y remodelación del emblemático edificio. La librería quedará abierta al público el miércoles 18 de febrero.
Feltrinelli Pablo Ferrando 5
Adrián Echevarriaga
Meses atrás, en entrevista con Nos sobran los motivos (Radio Uruguay), el vicembajador italiano en Uruguay, Francesco Brunetti, anunció la llegada de Feltrinelli al país y se refirió a la marca como “el santo grial de las librerías en Italia”, pues el grupo lleva más de 65 años en el mercado italiano y vende 17 millones de libros al año. Solo en Italia, la red incluye 28 librerías pequeñas y 32 megatiendas. Con más de 8.000 títulos publicados, es el propietario de importantes sellos editoriales, como Anagrama, Apogeo y Gribaudo.
Recuperar el proyecto original
Según informó la diaria días atrás, el desembarco de esta importante cadena en Uruguay surgió de la unión del grupo italiano con los uruguayos Alejandro Lagazeta y Juan Castillo —quienes están al frente de Escaramuza y Cultural Alfabeta— y el argentino Pablo Braun, propietario de la editorial Eterna Cadencia.
Hasta hace pocos meses, en el enorme local del edificio Pablo Ferrando, que ahora ocupará la cadena italiana, funcionaba la librería Más Puro Verso, que en el segundo piso contaba con una cafetería. De hecho, el local abarca la planta baja, el entrepiso y el segundo nivel. En el resto de los pisos hoy funcionan oficinas privadas, que no fueron objeto de las obras de restauración y remodelación que llevó a cabo el Estudio Toro.
Si bien a lo largo de los años en el edificio se han hecho reformas y tareas de mantenimiento, el estado patrimonial en el que se encontraba cuando la firma italiana decidió instalarse estaba lejos de ser el ideal. Fue así que para la ideación del proyecto los arquitectos no solo debieron pensar en la reestructuración funcional del espacio, sino también en la recuperación del proyecto original.
Feltrinelli Pablo Ferrando
Adrián Echevarriaga
Para ello, debieron trabajar junto con la Comisión de Patrimonio y hacer un trabajo de investigación. “Tuvimos que chequear el archivo de la Facultad de Arquitectura para ver qué había. Usamos un montón de imágenes de archivo. Las fotos, en general, eran en sepia, entonces se nos dificultaba bastante captar la colorimetría inicial, pero lo logramos y pudimos eliminar todos los colores que no tenían nada que ver con la época. Las paredes estaban todas dañadas. Recuperamos su color, que no es exactamente blanco. Las columnas estaban pintadas de bordeaux y también las llevamos a su color original”, explicó Figueroa.
El proyecto supuso la recuperación de toda la herrería, la marmolería, la carpintería y las terminaciones. Parte importante de este proceso fue la recuperación de la imponente escalera imperial de mármol, que se encuentra en la planta baja, justo frente a la entrada principal. En lo que es carpintería se debieron hacer de nuevo muchas de las estanterías, que estaban apolilladas. “En esto buscamos que la nueva carpintería se note, de forma que lo antiguo resalte. La carpintería original está en negro y dorado y es fabulosa. La madera nueva es clara, de roble. A su vez, todas las barandas son de hierro forjado, ahí también hicimos trabajos de recuperación”.
Además, se pulieron todas las cerámicas calcáreas y se recuperaron las molduras de yeso, el vitral de la escalera y el lucernario. El ascensor, uno de los primeros que hubo en Uruguay, también fue parte de las tareas de restauración y volvió a estar en funcionamiento. Lo mismo se hizo con los relojes de la fachada, que hacía más de 20 años que no daban la hora.
Feltrinelli Pablo Ferrando 3
Adrián Echevarriaga
Lo único que no se pudo recuperar fue el piso, dado que las diversas reformas llevaron a que con el paso de los años en el local convivieran distintos pavimentos. “El piso original era una baldosa símil terrazo, pero en una de las intervenciones que tuvo el edificio se puso una cerámica gres, que causó varios problemas, entonces se procuró arreglar con otros materiales. Cuando nosotros llegamos había cuatro pavimentos distintos: pedacitos de gres mezclados con porcelanato, moquete y un vinílico de muy mala calidad”. Ante esta realidad y en una “conversación muy activa” con la Comisión de Patrimonio, el equipo de trabajo llegó a la conclusión de que el material “más adecuado y noble” para el piso era el mármol. “El mismo material que la escalera y utilizado en los grandes palacetes de la época”.
Belleza, patrimonio y funcionalidad
El gran desafío del proyecto fue compaginar el alto grado patrimonial con el manual de marca de Feltrinelli, la incorporación de señalética y la distribución funcional del espacio. “Por un lado, tenía que ser totalmente funcional, pero, por otro, tenía que transmitir esa belleza de un edificio espectacular, en un proyecto donde además se tuvo muy en cuenta la inclusión y la experiencia del usuario”. A modo de ejemplo, Figueroa señaló que se tuvo especial cuidado en la selección y la disposición de las islas para que entre ellas pudieran circular fácilmente sillas de rueda.
A su vez, si bien en el proyecto original el local tenía un solo baño en la planta baja, la nueva reforma dispuso de servicios higiénicos en los dos ejes de la escalera, además de un baño para el personal y otro para discapacitados. Todos se hicieron a nuevo, pero “la idea fue que mantuvieran el estilo de la belle époque, lo que se nota en los pisos y las mesadas de mármol, las puertas con vidrios y los revestimientos”.
Feltrinelli Pablo Ferrando 1
Adrián Echevarriaga
Como Más Puro Verso, la librería italiana contará con una cafetería en el segundo piso. Para ese espacio, se procuró que el diseño mantuviera el eclecticismo propio del edificio y priorizara la vista a través del gran ventanal de la fachada, desde el cual se observa el Teatro Solís. “Va a ser un espacio muy versátil, porque el equipamiento va a permitir movimiento y la realización de eventos”. De hecho, si bien aún no está definido con precisión el calendario de actividades culturales, desde Feltrinelli se informó a Galería que estas ocuparán un espacio importante en la propuesta de la librería, que también venderá discos.
El proyecto supone un hecho cultural de relevancia para toda la ciudad, pero sobre todo para la Ciudad Vieja, a la que se aspira a regalarle un nuevo impulso. Seguramente, no habrá habitante o visitante al casco antiguo montevideano que quede indiferente a la propuesta. Así también lo han vivido desde Toro Arquitectos. De hecho, a pocos días de entregar la obra, en la que estuvieron trabajando durante dos años, y ser testigos de su inauguración, Figueroa se mostró agradecido y orgulloso de haber sido parte del proyecto.
equipo toro arquitectos
Los arquitectos de Estudio Toro que trabajaron en el proyecto: Milena Mercado, Josefina Teles, Cecilia Matteo y
Ernesto Figueroa.
Adrián Echevarriaga
“Para nosotros fue maravilloso e intentamos darlo todo. No solo por la confianza que el grupo Feltrinelli y los socios uruguayos depositaron en nosotros, un estudio joven y emergente, ni por la proyección profesional que puede darnos este tipo de proyectos con otras firmas del exterior que quieran instalarse en Uruguay, sino también porque entendemos que al patrimonio hay que cuidarlo. Desde nuestro lugar, como arquitectos, recuperar una parte de nuestra historia es maravilloso”, apuntó.