Millones de nubes.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos define a la computación en la nube como un modelo para permitir acceso de red “ubicuo, conveniente y a demanda” a un conjunto compartido de recursos informáticos”.
Los servicios en la nube pueden ser la provisión del servicio de software (con lo cual el cliente opera sobre aplicaciones que pertenecen al proveedor), servicio de plataforma (en el cual el cliente adquiere o genera aplicaciones que funcionan sobre una infraestructura ajena) o servicio de infraestructura (cuando el cliente recibe además control sobre las redes, el procesamiento y la capacidad de almacenamiento).
Hay varios modelos posibles de despliegue de nubes informáticas: nubes privadas, de uso exclusivo de una organización; nubes comunitarias, para comunidades de clientes con intereses compartidos; nubes públicas, abiertas al público en general; y nubes híbridas, que combinan dos de los modelos anteriores.
“Los requerimientos del trabajo deberían determinar qué opción de despliegue se usa”, dijo Steve Mills, vicepresidente senior de Software y Sistemas de IBM.
Los soportes físicos de las nubes informáticas son las computadoras centrales, llamadas mainframe en inglés, que pueden procesar cientos de millones de instrucciones por segundo. Se usan principalmente en grandes corporaciones o instituciones de gobierno.
El uso principal de los servicios de computación en la nube es el almacenamiento, transmisión y análisis de datos para lograr objetivos diversos: puede ser el registro de estadísticas de un partido de tenis, la información de un viajero que está haciendo el check-in en un aeropuerto o la cantidad de crímenes que ocurren en una zona determinada.
Los servidores de IBM representan, según los datos de la empresa, el 90% del mercado mundial.
Hay 32,6 millones de servidores en el mundo, según informó Steve Mills durante la conferencia. Entre el año 2000 y el 2010 la cantidad de servidores creció seis veces y la capacidad de almacenamiento se multiplicó por 69.
Sin embargo, hay un 85% de capacidad informática ociosa en la “nube” y el 15% de los servidores funcionan las 24 horas del día sin ser usados a diario, dijo.
Mills sostuvo que la tendencia actual es a usar servidores más grandes en lugar de varios de menor tamaño porque así se “generan plataformas más eficientes” y se reducen los costos.
El ejecutivo dijo que los data center duplicaron su uso de energía en los últimos cinco años y se proyecta un incremento de 18% en sus costos de energía.
Además, los dispositivos conectados a Internet crecen a un ritmo de 42% por año y se prevé que en el 2017 haya tres mil millones en el mundo, que demandarán servicios de la nube.
Análisis, no instinto.
Ocho de la mañana del lunes en la sala principal del centro de convenciones. Está repleto de ejecutivos recién desayunados sentados en varias filas de sillas frente a dos pantallas gigantes. De pronto se abren las cortinas y atrona la música de la banda Vintage Trouble. Su rock retro despeina a los más adormilados. Empieza la conferencia.
Tom Rosamilia, vicepresidente senior de IBM, da la primera charla y se empeña en empezar a convencer al público de por qué sus empresas deberían volverse “más inteligentes” usando el análisis de datos en la nube para hacer sus procesos más eficientes.
Los CEO de las compañías ya hace dos años que piensan que la tecnología es “la fuerza externa” que más influye sobre sus negocios, por encima de los factores de mercado, la macroeconomía y los recursos humanos, dice Rosamilia al presentar los datos de un estudio de IBM.
Rosamilia alerta que lo que está “deteniendo” a las empresas de mejorar su eficiencia con el análisis de datos en “la nube” es que gastan el 70% de sus presupuestos en mantenimiento y administración.
Doug Balog, manager general de IBM, dice durante su presentación el lunes 21 que el análisis de datos puede servir para “tomar decisiones basadas en análisis, no en instinto”, para “proporcionar una experiencia interactiva” a los consumidores y para “definir a los clientes como individuos”. Pone tres ejemplos: el Departamento de Policía de Memphis analizó patrones criminales, ajustó su estrategia de patrullaje y redujo el crimen un 30%; la Asociación de Tenis de Estados Unidos permitió a los fans seguir y contrastar cómo el volumen y el tono de las reacciones de los aficionados se modifican a medida que cambia el desempeño de los jugadores sobre la cancha; la empresa Ufone analizó registros telefónicos y logró personalizar sus promociones, duplicando el nivel de respuesta.
Durante toda la conferencia los ejecutivos citan ejemplos de compañías y organizaciones que lograron aumentar su eficiencia por el uso de la nube. Quantas Airlines, cuenta Rosamilia, redujo el tiempo de check-in de sus usuarios un 75% para clientes premium y entre 50 y 60% para clientes comunes. En el 90% de los casos el tiempo se redujo a menos de un minuto, agregó.
Jim Tussing, director de Infraestructura de la compañía de seguros Nationwide, sostuvo que entre el 2005 y el 2007 la empresa usaba sólo el 10% de la capacidad de sus servidores y desperdiciaba el 90% restante. A partir de 2012 usa el 70% de la capacidad instalada, lo que le permitió ahorrar U$S 46 millones.
Brian O’Connell, ingeniero de IBM que lidera el desarrollo de los sistemas del US Open, explicó que la infraestructura que soporta los sistemas de ese evento es una “nube” desarrollada en servidores Power de IBM que permite “disponibilidad continua” y es demandada 50 veces más durante el desarrollo del US Open que en otras épocas del año. Esa nube “tiene que ser resiliente en cualquier escenario de falla”. Los sistemas, explicó, analizan datos en tiempo real y los ajustan en forma continua.
La “nube” que aloja los contenidos del US Open es “predictiva”: sabe prever qué contenidos es probable que vayan a requerir los usuarios en cada momento, por lo tanto puede buscarlos de forma más eficiente. El sistema se alimenta de información de la red social Twitter para saber qué temas son los más populares en un momento determinado y para “guiar el uso de recursos mientras los jugadores están jugando el partido”. Así el sistema “distribuye los recursos de la nube justo antes de que sean requeridos”.
Lisa Johnston, vicepresidenta de Marketing, dice que la empresa encontró en sus investigaciones que “la mayoría de las compañías tienen algún tipo de proyecto para hacer con análisis de datos, pero menos de la mitad de ellas realmente creen que están obteniendo conocimientos a partir de esos datos”.
Deon Newman, vicepresidente de Marketing para los servidores System z, afirma en una entrevista que “la cantidad de transacciones en la nube está creciendo exponencialmente”.
“Lo vemos con nuestros clientes, los bancos, los agentes de bolsa, todos ven crecimientos de 10 o 15 veces en sus sistemas. Así crece la impredecibilidad de las transacciones, y la necesidad de seguridad se vuelve muy crítica”, opina.
¿Cuál es la mayor amenaza para la seguridad? Según Newman el principal peligro no viene de hackers externos sino de dentro de las corporaciones. “La mayor amenaza estos días es la gente que abandona tu compañía, que está entre las cuatro paredes y puede insertar un dispositivo usb y llevarse datos —revela—. No hay nada 100% seguro, necesitas tener procesos internos que puedan combatir ese tipo de situaciones”.
Mercados emergentes.
Por el pasillo perpendicular que atraviesa todo el resort Hilton-Waldorf Astoria y el centro de convenciones que los une, a las afueras de Orlando y muy cerca de los parques de diversiones más famosos del mundo, se pasean cientos de analistas, técnicos y ejecutivos con las credenciales colgando de sus cuellos. La humedad y el calor aplastan afuera, donde se ven los campos de golf y las piscinas. Adentro gobierna el aire acondicionado.
En una sala del piso 16 del hotel Hilton está sentado Newman junto al ingeniero Harry Williams y la universitaria Jovanna Márquez, que ganó un concurso que realiza cada año IBM en todo el mundo para entrenar estudiantes de secundaria en el uso de los servidores.
Newman responde a analistas y periodistas de América Latina y Asia, que le preguntan sobre la estrategia de la empresa para los mercados emergentes. El ejecutivo afirma que “cerca del 40% de los nuevos clientes del mainframe de IBM trabajan con mercados emergentes”, por lo que augura “grandes oportunidades” para la región.
Dice que IBM está “invirtiendo en capacidades técnicas” y formando recursos humanos en países como Perú y México para “que la gente tome experiencia y pueda trabajar con estos sistemas”. Además la compañía está “buscando socios proveedores de aplicaciones” y “contratando staff local en muchos lugares”.
En otra entrevista Greg Lotko, vicepresidente de IBM para los servidores System z, sostiene que el desarrollo de la industria de las tecnologías de la información en los países en desarrollo “va a ser más grande y más rápida que en los países desarrollados, porque van a poder saltar sobre algunas de las experiencias que otros países ya hicieron”.
Observa que “la adopción de teléfonos celulares, el uso que les da la gente y también la ubicuidad de que todo el mundo los tenga en todos lados ocurrió más rápido en países en desarrollo que en Estados Unidos”.
Johnston afirma que en los países en desarrollo IBM piensa enfocarse en ciertas áreas para posicionar la marca: “las nuevas cargas de trabajo, como los datos y el análisis”; el sistema operativo Linux “y las plataformas abiertas”; y Watson, una sofisticada computadora creada por la compañía.
La empresa quiere “construir un ecosistema” en los negocios en América Latina y por eso va a trasladar una experiencia que practica en China y que consiste en “asociar a vendedores independientes con socios de negocios y distribuidores para crear soluciones para satisfacer necesidades de mercado particulares de ciertos clientes”.
La nube consolidará su presencia en Uruguay cuando se concrete el proyecto anunciado en los últimos días por la empresa estatal Antel, que construirá un data center en el polo industrial de Pando con capacidad para 1.000 racks.
La presidenta de Antel, Carolina Cosse, diría en un evento en Montevideo algunos días después de la conferencia Enterprise que quiere ahorrarles a las pequeñas y medianas empresas “la necesidad de generar un centro de cómputos propio y pasar a una nueva forma de consumir telecomunicaciones, que es comprar el uso de servidores, de plataformas y de software”.
Mientras, en el Centro de Soluciones instalado al lado de las salas de conferencias en Orlando los analistas y ejecutivos se sirven de varios buffets y beben cerveza mientras recorren stands de empresas asociadas al evento que reparten souvenirs e intentan cerrar algún negocio. Otros observan los servidores de IBM instalados como grandes heladeras en el centro del salón. Más tarde volverá a tocar Vintage Trouble, los técnicos y empresarios se desatarán las corbatas, sacarán fotos y las lanzarán con un click hacia la nube.