Si hay algo que diferencia cada vez más a las mascotas del resto de los animales es el estilo de vida similar al de los humanos que llevan. La mayoría de las veces se trata de perros, gatos u otras especies que llegan al hogar siendo extraños y terminan transformándose en un miembro más de la familia. Esto hace que, como los demás, las mascotas también accedan a pequeños lujos cotidianos, como sesiones de coiffeur o festejo de cumpleaños. Algunas tienen redes sociales con cientos de seguidores y cuentan con códigos de descuento para consumir con beneficios en tiendas locales. Las hay también con roperos enteros llenos de prendas y accesorios y las que llevan estilos más libres y descontracturados. Luzcan como luzcan, hoy incluso pueden tener su propio book de fotos hecho desde la comodidad de sus hogares.
Todo comenzó con los servicios de peluquería, más adelante llegaron los juguetes pensados para el gusto de cada animal y hoy son decenas los productos y servicios para mascotas, que van desde psicólogos hasta festejos de cumpleaños y muebles de diseño. Desde fines del 2018, en Uruguay también existe la fotografía específica para mascotas. Se trata de fotógrafos que se dedican a hacer sesiones con propuestas originales y generando material de calidad profesional con los animales de la casa como protagonistas.
En todos los casos se trata de profesionales que se dedican a distintas ramas de la fotografía y que comenzaron a incursionar en este rubro como otra salida laboral. El servicio se ofrece a domicilio o en un estudio, dependiendo del fotógrafo, y consiste en una sesión de entre una hora y una hora y media en la que se busca lograr las mejores tomas del animal. A partir de allí, el fotógrafo le da al dueño la posibilidad de elegir sus fotos favoritas, que pueden ser de 10 a 15, según el servicio contratado, que son las que recibirá como producto final. Cada una es editada, en algunos casos hasta se le agregan detalles creativos durante la edición, y se entregan en formato digital por correo electrónico o también impresas, dependiendo de la modalidad elegida por cada fotógrafo.
La iniciativa surgió, sobre todo, del interés de la gente por tener un retrato profesional de su mascota, como muchos lo hacen con el resto de los integrantes de la familia. En el caso de Eduardo Jauregui, creador de Pet Photo(@petphotouruguay), la idea nació con la llegada de un nuevo perro a su hogar: “Hace un año adopté una mascota y siempre le estuve haciendo fotografías, hasta que llegó un punto donde miré mi cámara y pensé: “¿Por qué no hacerle una fotografía a ella como se la puedo hacer a una persona?”, cuenta.
El trabajo tiene un costo de entre 800 y 1.500 pesos y se promociona a través de las redes sociales. Para las sesiones, además de la cámara, los fotógrafos cuentan con diversos insumos de luz. Mientras que algunos clientes prefieren hacer las fotos con fondos naturales —como un jardín—, los profesionales también suelen armar distintas “escenografías” en sus estudios, donde casi siempre manejan sets en colores lisos. Si bien los fotógrafos tienen distintas técnicas para captar la atención del animal, el control y cuidado de las mascotas está siempre en manos de su dueño.
Al igual que Eduardo, Milton Benítez, que se dedica a lo mismo con su emprendimiento Pet’s Pic (@petspicuy), explica que su primer modelo fue su perro y más adelante los de sus amigos y familiares: “Me encantaba sacarle fotos a mi perro y me di cuenta de que probablemente otras personas podían querer tener fotos de buena calidad de sus mascotas”. Esto le permitió producir material que sirviera como base para su perfil en Instagram y Facebook y a la vez aprender a trabajar con animales con los que no tenía tanta confianza.
En el caso de Claudia Tehlikian, que trabaja bajo el nombre Kolitas (@kolitasfotografia), ofrece también la opción de que los dueños participen en la sesión para obtener resultados distintos que funcionan como una suerte de “foto familiar”. Otra particularidad del servicio ofrecido por Kolitas son las sesiones temáticas, pensadas especialmente para una ocasión como puede ser un cumpleaños o Navidad, donde las mascotas llevan distintos atuendos y accesorios.
Aunque todavía es un servicio que dan unos pocos, consultados por galería ninguno de los fotógrafos sabía de la existencia de sus colegas cuando comenzaron con sus emprendimientos. Claudia, que vivió en el exterior y fue la primera de ellos, cuenta que le pareció que podía funcionar porque notó que en Uruguay las personas tienen un cuidado y un cariño muy especial por sus mascotas. Además de los clientes particulares, este nuevo servicio está dirigido a empresas vinculadas a cualquier tipo de producto pensado para animales que puedan requerir retratos de calidad profesional. “Uno de mis objetivos es llegar a las veterinarias, para que ellos mismos puedan contratarme y también para que les puedan ofrecer mi trabajo como un servicio más a sus clientes”, cuenta Milton, de Pet’s Pic.
No existen límites a la hora de fotografiar; las mascotas pueden ser de cualquier especie, edad y tamaño, aunque se requiere cierto comportamiento y que lleguen acompañadas de alguien que sea un referente para ellas. Según cuentan los fotógrafos, el mayor desafío es lograr que estén calmas y permanezcan en el lugar, pero la práctica les va dando herramientas para lograr atrapar la atención de los fotografiados y hasta conseguir algunos gestos faciales. Según asegura Claudia, lo más difícil es trabajar con cachorros, por ser muy inquietos, y con gatos, por su independencia. En este aspecto, el paseo previo a la sesión, los juguetes de la propia mascota, las galletas a modo de premio y el vínculo con sus dueños parecen ser los mejores aliados. También es importante que el lugar elegido no sea muy concurrido y que la mascota esté lo más alejada posible de los distintos estímulos —como ruidos o movimientos— que la puedan distraer. La mayor ventaja frente a la fotografía de personas, coinciden los entrevistados, es la falta de vergüenza por parte de los animales, uno de los grandes inconvenientes para los fotógrafos a la hora de trabajar con personas que no acostumbran estar detrás del lente.
Respecto al uso de las fotos, los fines son de lo más variados. Algunos las quieren para incluirlas en las repisas de fotos familiares; otros, para las redes sociales y los más fanáticos las imprimen en gran formato y las encuadran para que formen parte de la decoración de la casa. Según afirma Milton Benítez, muchos de sus clientes explican que lo que los lleva a contratar este servicio es tener un buen recuerdo de calidad profesional de sus mascotas.
Para la sesión es importante:
-Que la mascota esté bañada recientemente.
- Darle un paseo antes para que esté más calma.
-Que quien esté sea un referente para el animal.
- Que haya solo una persona además del fotógrafo.
- Que las fotos se realicen en un lugar tranquilo.
- Que lleven juguetes o alimentos propios del animal.
Gonzalo Carlotto y Balú
Ansiando tener un perro de gran tamaño por mucho tiempo y tras conocer al akita que tenía su mejor amigo, cuando Gonzalo Carlotto se mudó a una casa con jardín no dudó en tener una nueva mascota. Por las características de su raza, a Balú le cuesta confiar en las personas que exceden su círculo cercano; es cuestión de acercarse y dedicarle un poco de tiempo para que se anime a compartir su cuerda o su pelota. Sus actividades preferidas son acompañar a su dueño paseando por la playa y echarse en las plazas. “Es un muy buen compañero y mi amigo más fiel”, resume Gonzalo.
Paulina Abal y Romeo
Romeo fue rescatado por Paulina Abal cuando tenía dos meses, en enero de 2014. Es un perro muy juguetón y que disfruta cuando hay visitas en la casa, sobre todo si puede sumarse al grupo con sus juguetes. No le gusta relacionarse con otros perros; la excepción es Gringo, un labrador negro que es su vecino. Antes de tener a Romeo, Paulina vivió nueve años junto aRocko, un boxer que también fue parte fundamental de la familia.
Sofía Rodríguez y Río
Río es hijo de Narda, la primera perra de la comunicadora Sofía Rodríguez. Este bulldog francés nació en 2009 y, según la conductora de Vespertinas, tiene una forma de ser muy especial: es muy compañero, sociable y siempre está pronto para salir a pasear. Su juguete favorito son las pelotas, pero también es fanático de las botellas. Ambos son parte fundamental de la vida de su dueña, al punto de que cuando Narda falleció, Sofía decidió tatuarse su nombre para llevarla siempre con ella. “Ellos saben cuándo estas contento o triste, cuándo te sentís bien o estás enfermo. Te miran a los ojos y ya está”, asegura.
PERROS INFLUENCERS