• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Un siglo y medio de Mujercitas

    El aniversario de la obra de Louisa May Alcott es una oportunidad para volver a sus páginas con nuevos ojos y el mismo entusiasmo

    Primera edición de Mujercitas, con la que Louisa May Alcott logró, casi al instante, éxito nacional, seguridad financiera y una legión de fieles lectores.

    A 150 años de su publicación, la novela originalmente pensada para niñas de diez años Mujercitas, de la norteamericana Louisa May Alcott, parece estar viviendo un renacimiento. En el mundo, especialmente en Estados Unidos e Inglaterra, se están realizando gran cantidad de exhibiciones, conferencias y clases sobre este libro que, sin proponérselo, abrió a las mujeres las posibilidades de mirarse a sí mismas.

    Como parte de este resurgimiento, Penguin Classics publicó recientemente una nueva edición comentada —que está en Kindle—, con un prólogo de la escritora, performer y artista visual Patti Smith, declarada admiradora de la novela. Y como Patti Smith, surgió un movimiento de artistas y escritoras que aprovecharon el aniversario para hacerle un sentido reconocimiento a esta novela que marcó vidas en su momento y lo sigue haciendo al día de hoy; Mujercitas nunca dejó de imprimirse a lo largo y ancho del mundo.

    Louisa May Alcott escribió Mujercitas a pedido del editor Thomas Niles. El contrato estaba basado en las ventas y con regalías, lo que la convirtió en una de las mujeres más ricas de Estados Unidos.

    Un clásico

    No es sencillo categorizar Mujercitas. Nunca lo fue, porque aunque es un clásico, también fue popular desde el minuto en que salió a la calle en 1868. Fue publicado en dos partes. La primera, Little women —traducido como Mujercitas— tuvo un éxito contundente e inesperado y los lectores pronto empezaron a preguntar por el destino de los personajes. La segunda parte, Good Wives (Aquellas mujercitas), publicado en 1869, llevó a sus protagonistas a la vida adulta. Luego apareció Little Men (Hombrecitos, 1871), que trata sobre los sobrinos de Jo, que vivían en Orchard House en Concord, Massachusetts. Jo’s Boys (Los muchachos de Jo) completó la saga de la familia March.

    La novela está ambientada en Nueva Inglaterra y trata la vida de la familia March, con cuatro hermanas adolescentes que viven con su madre y cuyo padre marchó a la guerra de Secesión, entre 1861 y 1865.

    La familia March es pobre y vive por debajo de la clase media. En las primeras páginas, las cuatro jóvenes se reúnen alrededor de la estufa, lamentándose por una Navidad demasiado austera, sin regalos debajo del árbol, el padre en la guerra y la caritativa madre sirviendo a los pobres (“La Navidad no será Navidad sin regalos”, gruñó Jo, tumbada en la alfombra).

    Las comodidades escasean pero las adolescentes (la mayor tiene 16 años) siguen el ejemplo de su madre y donan lo poco que tienen a sus vecinos menos afortunados. Todas deben apañárselas para colaborar con la economía de la casa. Jo cuida a una señora mayor y escribe cuentos góticos por un centavo la palabra. Y vende, para el horror de sus hermanas, su única fuente de vanidad —su pelo largo y castaño— para ayudar a apoyar el esfuerzo de la guerra. Meg es maestra de niños y lo detesta (“Esos niños terribles”, dice), y Beth es la encargada de la limpieza de la casa.

    Hay muchas razones que explican el éxito inmediato y sostenido de Mujercitas y una de ellas es que sus personajes son seres de carne y hueso que muestran sus defectos muy a menudo y no pretenden ser ejemplos morales para nadie.

    La madre de las chicas, Mauree, es una mujer que dedica tiempo a la caridad y a la educación de sus hijas. Cuando llega a su casa de trabajar, las chicas se apresuran a buscarle sus pantuflas, su asiento y prepararle algo caliente. Esta sencilla anécdota pinta el tono de Mujercitas, que transcurre buena parte en la cocina de la casa y en la sala, en una atmósfera amorosa y a la vez combativa, donde las hermanas hablan sobre varios temas.Hay muchas razones que explican el éxito inmediato y sostenido de Mujercitas y una de ellas es que sus personajes son seres de carne y hueso que muestran sus defectos muy a menudo y no pretenden ser ejemplos morales para nadie. Hasta el momento de su publicación, la literatura juvenil estaba plagada de sermones donde los virtuosos eran premiados y los malvados recibían su castigo. Particularmente las niñas eran poco menos que una colección insulsa de cualidades morales.

    Las hermanas March, en cambio, son profundamente humanas. Se esfuerzan por ser buenas pero chocan permanentemente con las limitaciones y carencias de sus temperamentos y deseos. Jo es terca y soberbia, Meg es vanidosa y pretenciosa y Amy es superficial. Beth es terriblemente tímida, sigue a su madre en las tareas de caridad y muere demasiado temprano de escarlatina, contagiada por un bebé que cuidaba para ayudar a una familia muy pobre.

    Una de las cosas que más se le agradecen a Mujercitas es haber retratado a una mujer que se toma su carrera de escritora muy en serio. Jo es espontánea, independiente, impaciente, poco respetuosa de las convenciones, está dedicada a su escritura y orgullosa de su capacidad para ganar dinero con ella. Jo conecta con las niñas “poco femeninas”, rebeldes y librepensadoras y tiene modales de varón. (“Ya es malo ser una niña, siendo que me gustan los juegos, el trabajo y los modales de los chicos”, dice en los mismos comienzos de la novela). Mucho se ha hablado de la posible homosexualidad de Jo y hay quien dice ver indicios de ella a lo largo de la historia.

    Pero, sin dudas, lo mejor que transmite Jo es su pasión por la creatividad en general y la responsabilidad que cada uno tiene consigo mismo. Jo les recuerda a las mujeres el deber de desarrollar sus capacidades, el arte de cada una y la importancia de la disciplina. En su prólogo titulado Responsible freedom (Libertad responsable) Patti Smith, quien leyó la novela cuando tenía diez años, escribió: “Al igual que innumerables chicas antes que yo, encontré un modelo que no era como todos los demás, que poseía un alma revolucionaria pero también un sentido de la responsabilidad. Su dedicación a su oficio me abrió una ventana al proceso de escritora y conmovió mi deseo de abrazar esta vocación como propia. Sus pasos en falso, cómicos y audaces, eran envidiables, y les daban permiso a los míos”, escribió. “Aprendí de Jo que el arte no se produce únicamente soñando, sino a través de la disciplina, la aplicación firme y segura, y la voluntad de aceptar y crecer a partir de la crítica inteligente”.

    Ella y la inspiración

    Mujercitas está basada en las propias experiencias de la autora cuando era una niña y vivía en la ciudad de Concord, Massachusetts.

    Al igual que Jo, Alcott fue la segunda de cuatro hermanas y es muy evidente que la autora se dibujó a sí misma en ese personaje. Su madre, poniendo el deber y la caridad por encima de todo, fue la inspiración para la señora March. El padre de Louisa, en cambio, idealista y abierto, no aparece en el libro. Bronson Alcott fue una figura controvertida, impulsor del Trascendentalismo, con ideas impopulares sobre educación y religión y amigos como Henry David Thoreau, Walt Whitman o Ralph Waldo Emerson, intelectuales que influyeron en la crianza de Louisa. Su familia lo resentía por su incapacidad para resolver las necesidades materiales básicas. Louisa decidió mandarlo al fondo de su retrato familiar, y en Mujercitas envió al señor March a la guerra. En la vida real, Bronson a menudo se alejaba de su casa en largas giras.

    Pero Louisa vivió una vida mucho más difícil que Jo, con verdaderas penurias económicas, viviendo en casas con muy poca calefacción. Tuvo que dejar su hogar muy joven para ayudar a mantener a su familia, incluso viviendo separada de ellos durante meses, mientras sus hermanas mayores lo hacían durante años. Todas tuvieron que trabajar de institutrices, costureras y en limpieza. La familia Alcott se movía constantemente en busca de alojamientos más accesibles o mejores trabajos.

    Se mudaron unas treinta veces antes de llegar a una granja destartalada en Concord, Massachusetts, el lugar de nacimiento del Trascendentalismo. Emerson organizó la compra de la tierra, rodeada de huertos de manzanos, y Thoreau ayudó a su padre a reparar la casa, así de cercana fue la relación de la escritora con estos intelectuales.
    Louisa deseaba y finalmente insistió en tener su propia habitación, y su padre construyó un escritorio ovalado, con un tintero, que estaba entre dos ventanas. Es allí donde escribió sus primeros intentos de ficción gótica bajo el seudónimo masculino de A.M. Barnard, y con los que hacía unos pesos para sostener a la familia. Louisa también trabajó como enfermera voluntaria durante la guerra civil y publicó Hospital Sketches, muy bien recibido a escala popular. Pero fue la publicación de Little Women la que proporcionó, casi al instante, éxito nacional, seguridad financiera y una legión de fieles lectores.

    Cuando el editor Thomas Niles se acercó por primera vez a Alcott, con fines lucrativos, para pedirle que escribiera un libro para niñas, la autora no se entusiasmó demasiado con la idea. No creía que pudiera hacerlo y le escribió a una amiga diciendo que sabía “poco sobre niñas, excepto mis propias hermanas y siempre prefería a los niños”. Cuando le envió los primeros doce capítulos, Niles los consideró “aburridos” y ella estuvo de acuerdo. Teniendo en cuenta que él no era el público objetivo del libro, Niles le envió los capítulos a su sobrina, quien rio hasta llorar con las escenas de Jo quemándole el pelo a Meg.

    Al recibirlo, Niles predijo que sería un éxito y le aconsejó generosamente a Louisa que aceptara un contrato basado en las ventas y con regalías en lugar de una suma por adelantado sin regalías. Este detalle la convirtió en una de las mujeres más ricas en Estados Unidos y le permitió seguir sus deseos de viajar por Europa, seguir escribiendo y mantenerse soltera en un mundo y una época donde no era común ni bien visto que una mujer hiciera exactamente lo que se le daba la gana.

    Mujercitas en Montevideo

    Montevideo no queda afuera del homenaje mundial y, en el marco del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires en Montevideo (que va por su 5ª edición), se celebrará Mujercitas en el país de las maravillas, un panel con las escritoras y expertas en literatura Lucía Campanella, Lindsey Cordery y Virginia Mórtola, moderadas por la directora editorial de galería Adela Dubra.

    “A 150 años del clásico Mujercitas de Louisa May Alcott, los invitados no solo revisarán el impacto de esta obra en sus vidas y en la cultura popular, sino que también ahondarán en algunos personajes literarios, infantiles y juveniles, que, si bien muchas veces subestimados, no han dejado de reinventarse y de afectar a miles de lectores”, anuncia el programa.

    Sábado 13 de octubre, a las 18 horas, en el Centro Cultural de España (CCE). Entrada libre.

    GALERIA
    2018-09-27T00:00:00

    // Leer el objeto desde localStorage