Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) se prepara este año para continuar con acciones en todo el país para atacar los problemas de las especies exóticas invasoras (EEI). Lo hace con recursos limitados y recurriendo a voluntarios, mientras estas especies avanzan más de lo que se las puede contener.
Esteros de Farrapos, en el departamento de Río Negro, es un área del SNAP que enfrenta problemas de invasión de la Gleditsia triacanthos, conocida como espina de cribo o acacia negra. Allí, junto con la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, se están probando diferentes técnicas de control químico en unas 30 hectáreas.
El combate abarca diversas especies de plantas y animales. El jabalí es un problema en todo el país. En Valle del Lunarejo, en Rivera, el SNAP está probando técnicas de enjaulado de jabalí y evaluando su efectividad. “La caza podría ser una opción, pero parte del problema es que muchas veces se hace con perros y estos pueden generar otros problemas”, dijo a Búsqueda Lucía Bartesaghi, directora del SNAP.
En la Quebrada de los Cuervos, en Treinta y Tres, hay varios problemas con especies invasoras. El lugar tiene una gran cantidad de pinos que no deberían estar allí. Son pequeños montes de abrigo o dispersiones de pinos de estancias vecinas. El SNAP contrató una empresa para cortarlos y para que realizara la limpieza del terreno. No podían quedar ni siquiera las piñas.
Cada árbol que se sacó fue “georreferenciado”: se anotaron sus coordenadas exactas para saber cuál era la densidad original de los pinos en la zona y poder hacer luego un seguimiento para comprobar si brotan de nuevo. Además, “es más fácil” hacer el control si el problema se ataca cuando son pequeños, explicó Bartesaghi.
En la zona también hay cabras que generan erosión en la quebrada, lo que impide que puedan crecer especies nativas de plantas. En 2015 un grupo de interesados utilizó redes para cazar cabras y retirarlas del área con fines productivos. Sin embargo, aún hay cabras en esta zona protegida y, si bien “están identificadas como una especie que afecta a los objetos de conservación del área, no se ha repetido la acción de control”, dijo Bartesaghi. “Fue un grupo concreto. Hay pulsos de actividades que aparecen por grupos de interesados en determinada especie, pero no forma parte de un programa de control de exóticas del área protegida”, reconoció.
En Cabo Polonio se está realizando un Plan de control de pinos para evitar que avancen sobre las dunas. Los guardaparques de esta área protegida tienen entre sus tareas de rutina levantar los pinos que están creciendo en la zona. No está en los planes actuales del SNAP abarcar un proyecto a gran escala en Cabo Polonio y sus zonas aledañas.
“La realidad es que hacer esta actividad con los recursos que tienen las áreas lleva mucho tiempo y se hace al paso que se puede”, dijo Bartesaghi, Mientras tanto, la “capacidad de dispersión de las EEI es terrible” y “avanzan” más de lo que se las puede contener, afirmó. En 2016 el SNAP realizó por primera vez un encuentro sobre el tema, para poner en común qué está haciendo cada zona para intentar resolver los problemas.
La acacia es “otro gran tema” , porque “se usó para fijar la duna junto con los pinos y está dispersa en toda la costa, y las áreas del SNAP no son la excepción”, indicó Barstesaghi.
En el área protegida de la Laguna de Rocha, Cerro Verde y Cabo Polonio se tala y limpia la zona de acacias. En Cerro Verde se hicieron alianzas con carreros que cortan la acacia y la usan para leña. Este verano además se hizo un programa específico de tala de acacias en la Laguna Garzón, en conjunto con el Programa Nacional de Voluntariado del Ministerio de Desarrollo Social. También se han hecho trabajos con voluntarios en el área de Santa Lucía. En 2016 el SNAP recibió la ayuda de unos 250 voluntarios en Montevideo y unos 20 por cada uno de los demás departamentos.
En las áreas del SNAP se están llevando a cabo todas estas medidas para contener o erradicar las EEI, pero hay dificultades como la falta de personal, “cuestiones económicas” y diferentes niveles de avance en la gestión de las zonas que enlentecen el proceso, dijo Bartesaghi. La directora informó que en 2017 el SNAP recurrirá nuevamente al Programa Nacional de Voluntariado para controlar a las EEI en la Quebrada de los Cuervos y Cabo Polonio y está sujeto al interés “de la gente para que lo seleccione”.