Los autores de la literatura infantil uruguaya reunidos en un diccionario

La profesora Dinorah López Soler ofrece información valiosa sobre los creadores (escritores e ilustradores) de obras publicadas entre 1990 y 2022 en el Diccionario de autores de literatura infantil y juvenil uruguaya, un trabajo exhaustivo que se presentará en la Feria del Libro Infantil

Después de 25 años dedicados al análisis, la crítica y la difusión de la literatura infantil y juvenil, la profesora Dinorah López Soler editó el Diccionario de autores de literatura infantil y juvenil uruguaya (1990-2022), un libro que ofrece información valiosa para conocer y comprender este campo de creación literaria y su desarrollo en el país y que se presentará el sábado 3 de junio a las 17 horas en la Feria del Libro Infantil.

El Diccionario de autores de literatura infantil y juvenil uruguaya (1990-2022) reúne y describe a aquellas personas responsables de la creación de obras de literatura infantil y juvenil uruguaya publicadas entre 1990 y 2022. Cada entrada del diccionario está constituida por los datos biográficos, distinciones y producción intelectual y se complementa con un índice onomástico de autores, un listado de ilustradores y otro de obras publicadas.

“Este diccionario biográfico especializado es el resultado de 25 años dedicados a la difusión, comentario y análisis de la literatura infantil y juvenil publicada en Uruguay y fuera del territorio nacional, a través de mis programas radiales Había una vez y Había una vez y otra vez”, cuenta Dinorah López. El ciclo Había una vez se emitió por primera vez el 14 de octubre de 1997 en CX 38 con el objetivo de difundir y analizar los libros de literatura infantil y juvenil que se publicaran en Uruguay o que publicaran uruguayos fuera del país. “Considero que el adulto, promotor del libro en el hogar o en la institución educativa, debe estar informado acerca de lo que se produce en el país destinado a niños y adolescentes”, asegura. Este espacio continuó hasta 2020 y retornó en 2021 a través de radio Box con el cometido de “cumplir una función democratizadora de difusión, a la vez que un camino indirecto de formación en el análisis literario de cada obra y estilo de autor”. En este sentido, ambos espacios en su carácter cultural y periodístico se han encargado de divulgar las publicaciones que se producen en el medio y, por otra parte, han contribuido, a través de su análisis y al diálogo con sus creadores en las entrevistas, a la crítica literaria de la literatura para niños y jóvenes.

En el caso del diccionario, las entrevistas a autores se estructuraron a partir de la lectura previa de los libros, la reflexión sobre sus procesos de creación, estilos, extrañezas expresivas y temáticas. Están consignados creadores de texto lingüístico así como de texto icónico, ya que en el libro álbum, texto e imagen construyen la historia de manera indisoluble.

Lecturas en cuarto de siglo. Cuando Dinorah comenzó con el programa de radio, estrenó uncuaderno indizado con los nombres de autores y los títulos de sus libros con la idea de llevar un registro que a lo largo de los años se fue ampliando hasta convertirse en 2003 en el libro titulado Literatura infantil y juvenil, que reunió las fichas bibliográficas de 114 autores que publicaron entre 1990 y 2002. Cuatro años más tarde, la segunda publicación de esta índole, Literatura infantil y juvenil: ensayos críticos y fichas bibliográficas de autores nacionales, incluyó más de 160 autores. El propósito inicial del programa era que los libros no pasaran inadvertidos y que se conocieran los autores más allá de figurar en el escaparate de la librería. Pero al cumplir 25 años en esta labor, la docente entendió que era necesario congregar en una publicación a todos los autores de literatura infantil y juvenil uruguaya hasta estos días. Figuran autores uruguayos residentes en Uruguay y en el extranjero, y extranjeros residentes en Uruguay. La primera fuente fue su propia biblioteca, nutrida por los libros que analizó a lo largo de un cuarto de siglo. La investigación se complementó con una búsqueda en páginas web de editoriales y de los propios autores, además de visitas a bibliotecas y librerías. Vale destacar que, de los 408 autores consignados en este diccionario, solo 20 aparecen en el Diccionario de Literatura Uruguaya publicado en 1999.

Como punto de partida, la profesora tomó las publicaciones desde 1990, año en el que la escritora, docente y médica Sylvia Puentes editó Uruguay, niños y jóvenes, libros y autores, sumado al boom de la literatura infantil que se dio por esos momentos con Pateando lunas, de Roy Berocay, y otros autores. A propósito del auge de la literatura infantil, identificó además un aumento en el número de creadores y la aparición de nuevos formatos. De esos 408 autores del diccionario 66 son ilustradores, porque se los considera autores de libros silentes o de libros con texto, al complementarlos con sus ilustraciones. Y seguramente este número se seguirá incrementando porque suelen aparecer libros que no están catalogadosEn venta en Amazon (9,99 dólares en formato ebook) y en librería Linardi y Risso (790 pesos).

<em> En venta en Amazon (9,99 dólares en formato ebook) y en librería Linardi y Risso (790 pesos).</em>En venta en Amazon (9,99 dólares en formato ebook) y en librería Linardi y Risso (790 pesos).

Categorización de la literatura infantil y juvenil. En este libro se consignan los títulos de los libros y la fecha de la primera edición sin aclarar si corresponden a literatura infantil o juvenil y tampoco —a menos que aparezca en el título o haya recibido un premio— si se trata de cuento, poesía o novela.

Algunos teóricos sugieren que la definición de literatura infantil y juvenil está en permanente cuestionamiento. A su entender, la literatura infantil y juvenil es aquella que permite a los destinatarios, niños y jóvenes, acceder al disfrute de las historias en las que la palabra tiene que estar trabajada artísticamente para buscar un efecto estético en el lector, que lo conmueva y que las temáticas y conflictos a los que se enfrenta el personaje sean de la vida misma. Hablamos de literatura que responde a los gustos y necesidades del público destinatario de una forma estética. Primero que nada se trata de literatura que evita un lenguaje infantilizado, que disminuya o subestime la inteligencia del lector y en la que no hay temas prohibidos sino que lo que prevalece es la forma de abordaje. “Lo estético y lo ético se conjugan en procura de la diversidad de la que somos parte todos, pero también en procura de acompañar un proceso de crecimiento y de autonomía del niño en cuanto a la constitución de su ser”, afirma.

A pesar de que en este diccionario se reúnen autores que publicaron a partir del año 1990, la profesora prioriza el rescate de la tradición porque a veces se suele olvidar a grandes autores del pasado. Cuando el mercado es el que rige los títulos que se propone tratar en el aula, los niños se pierden de conocer a creadores que están fallecidos pero que forman parte de los clásicos nacionales y universales. Entonces,“¿qué pasa con autores como Serafín J. García, Juan Burghi o Adolfo Montiel Ballesteros?”, se pregunta. “Sería hermoso que escritores de nuestro acervo clásico se vuelvan a editar, por ejemplo, en un formato de libro álbum, porque la calidad de nuestros ilustradores está al mismo nivel que los extranjeros”, explica. Como ejemplo concreto plantea el de la editorial ¡Más Pimienta! que publicó Desolvidados, una colección de libros álbum que reúne a poetas uruguayos fallecidos como Pedro Piccatto con ilustradores contemporáneos.

Propósito que se expande. A partir de la información reunida en este diccionario, la experta pretende que otros especialistas puedan dedicarse a investigar varias líneas temáticas con enfoque académico. Las referencias que maneja le sugieren que por momentos la producción de literatura infantil y juvenil podría superar a la literatura para adultos, pero habría que comprobarlo. También se podría investigar cuántas producciones son de edición de autor o de editor así como las temáticas abordadas y los formatos. Desde hace años están apareciendo libros que tratan situaciones de bullying, conflictos familiares, familias ensambladas o la discapacidad. En este caso, la profesora cita el libro álbum Las cinco cuadras, de Gabriela Mirza y Alicia Baladán, en el que se sugiere la discapacidad a través del manejo corporal, la mirada y la actitud de la madre. “Creo que la literatura infantil y juvenil se ha ido perfeccionando como libro interdisciplinario y eso ha llevado a que los que escriben e ilustran hayan perfeccionado su arte y la forma de investigar para el abordaje de los temas”, explica.

En estos momentos se está dando que la mayoría de los escenarios de las historias ocurren mayoritariamente en núcleos poblados de la categoría ciudad, pero “¿qué pasa con el campo?, ¿con los niños con un entorno inmediato que no es la ciudad?, ¿qué pasa con un Julio Da Rosa?”. Estas y otras interrogantes se abren desde los datos proporcionados por López Soler en el Diccionario de autores de literatura infantil y juvenil uruguaya (1990-2022).