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Un libro recopila cartas escritas por 27 mujeres para las niñas que fueron

En Cartas para abrazar, emprendedoras, empresarias, líderes, políticas, comunicadoras y periodistas reflexionan y se redescubren

"¡Hola! ¿Cómo estás? No te asustes, soy yo misma que te escribo desde el futuro”. Nadie sonaría tan apacible si tuviera la posibilidad de tener un encuentro con su yo del pasado. Pero esto no es ciencia ficción. ¿Cómo sería entonces si el (re)encuentro fuera posible? Quizás, podría ser a través de un par de líneas ensayadas, donde se tuviera todo el tiempo del mundo para escoger cada palabra de lo que decir. Sería algo más bien unilateral, ya que las versiones del pasado no tienen derecho a réplica. Pero sí la posibilidad de la escucha, a través de quienes son hoy.

Eso fue exactamente lo que Guillermina Cabrera y Lana Collares se propusieron al ofrecerle a un grupo de mujeres la oportunidad de escribir lo que alguna vez les hubiera gustado que alguien les dijera.

Con la participación de Gabriela Bordabehere, Patricia Pita, Marcela Dobal, Patricia Rodríguez, Cristina Lustemberg, Carmen Sanguinetti, Gloria Rodríguez, Cristina Morán, Patricia Madrid, Colette Spinetti, entre otras —incluidas las mismas autoras—, las dos coordinadoras recopilaron en el libro 27 cartas en las que emprendedoras, empresarias, líderes, políticas, comunicadoras y periodistas aceptaron y cumplieron el desafío.

Estos escritos en primera persona, más que un sincericidio, funcionan como un resurgicidio, donde explorando la autocrítica las autoras redescubren la fortaleza de aquellas niñas que alguna vez fueron. Las que impulsaron todo lo que son ahora.

Como volver el tiempo atrás es un imposible, lo único que resta es la reflexión consciente y, ¿por qué no?, colectiva. Cuando todo lo vinculado al mundo laboral, la maternidad y la edad son los miedos, preocupaciones e incertidumbres de todas, sus autoconsejos todavía funcionan.

“Me siento en la obligación de decirte algunas cosas, para que seas más fuerte que soñadora...”.

Entender el privilegio de dedicarse a lo que a una le apasiona, aprender a manejar las frustraciones, reconocer cuál es la oportunidad que hay que aprovechar… y todas las cosas que llegan con el tiempo.

“Andate al exterior, que la incertidumbre de no tener el control de lo que podría pasar no te paralice. Siempre, de una forma u otra, le vamos a encontrar la vuelta”.

Nadie tuvo la chance de espiar el futuro, pero Cartas para abrazar acerca la posibilidad de, aunque no sea verlo, sí pensarlo distinto, a pesar de que algunas dificultades sean exactamente las mismas.

“El hoy te encuentra cargando una mochila pesada por los años que llevas vividos, que te hacen aparentar tanta experiencia, tanta comprensión de la condición humana… y no terminás de entender que la condición humana es lo más complejo a lo que estabas destinada a enfrentarte”.

La constante que hay para calcular, el factor común entre las historias de estas y otras mujeres, es la lucha; muchas veces contra un mundo que es injusto y otras tantas contra una misma.

“Te vine a enseñar a relajarte, a dejar de lado viejas creencias en cuanto a tener que demostrar todo el tiempo que lo das todo en todas las canchas. Y te vine a decir que te quieras mucho más”.

Un libro que es un abrazo con todo el amor que viene desde el fondo de los tiempos.