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    Costos altos y una “cultura de la publicación que al país no le sirve”

    Escribir el texto de una patente cuesta entre U$S 2.500 a U$S 15.000, el servicio de búsqueda para corroborar que la patente sea original a nivel mundial vale entre U$S 500 y U$S 1.000, mientras que indagar cuáles son los “nichos patentables” de cierto descubrimiento, entre U$S 1.000 y U$S 1.500.

    La Facultad de Ciencias da esos servicios de asesoramiento a sus investigadores de manera gratuita y prevé ofrecerlos a un costo “ajustado a Uruguay” a las empresas y particulares interesados en patentar, un proceso que puede llevar varios años.

    Pese a que brinda ese servicio, hay científicos de la Facultad que no contaban con el dinero suficiente para costear el servicio de patentado a nivel internacional, aún cuando se trataba de patentes “con un potencial comercial impresionante”, comentó a Búsqueda el director de la Unidad de Patentes y Transferencia Tecnológica (UPTT) de la institución, Gustavo Gualtieri.

    El dinero que tiene la academia para patentar en el exterior es escaso. La Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) ofrece algunos montos para patentar y la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República reembolsa el dinero de patentar solo en Uruguay mediante llamados anuales.

    A su vez, el fondo de financiamiento Propat del Ministerio de Industria está solo dirigido a pequeñas y medianas empresas (Pymes).

    Por eso la Facultad de Ciencias está evaluando crear un fondo de patentamiento accesible en todo momento del año que luego sea reembolsable por CSIC anualmente.

    “El gran potencial de patentar está en biotecnología y en la Universidad de la República pero no tiene acceso a Propat”, destacó Gualtieri.

    De hecho según información del Ministerio de Industria hasta el momento solo una empresa se ha presentado solicitando financiamiento para patentar.

    No sirve.

    Otro problema percibido por las autoridades de la Facultad es que quienes fueron publicando sus trabajos a lo largo de los años en publicaciones científicas han dado a conocer al mundo sus trabajos, lo que hace imposible patentarlos.

    “Hay que promover y estimular el patentamiento uruguayo. Aquí los investigadores están presionados a publicar porque después en la academia se evalúa su cargo en base a todo lo que publican. Hay una cultura de publicación que al país no le sirve”, opinó Gualtieri. “Publicando no hacemos dinero, gastamos, estamos mandando información al mundo para que cualquiera agarre esa publicación le agregue dos chirimbolos, lo patente y lo termine comercializando. No estoy en contra de las publicaciones, yo también publiqué, pero debe haber un mecanismo para certificar el trabajo sin publicar”.

    El científico propone formar una junta de académicos que certifique el trabajo y proteja al científico acreditando su investigación sin necesidad de publicar por unos años, hasta que esté lista su patente y presente la solicitud de protección oficial que puede llevar cuatro o cinco años.

    “Es sumamente angustiante ver que no van a poder patentar porque el sistema lo presionó a ir largando de a puchitos año tras año las publicaciones. Van a tener que cambiar estas cosas, no existe innovación sin patente”, dijo Gualtieri.