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La curadora neoyorquina especializada en arte sonoro Barbara London visitó Uruguay

Invitada por la feria Este Arte en Punta del Este, London visitó nuestro país para dar una charla sobre su carrera y experiencia curando exhibiciones en el MoMA

Barbara London tiene 77 años y un alma joven. Se dedica a la investigación y curaduría de arte sonoro y nuevos medios desde principios de los años 70, un área poco típica para su generación. Su pelo blanco y voluminoso, su falda azul, collar de cerámica azul eléctrico y labios pintados dejan en evidencia su jovialidad. También lleva championes y está pronta para salir a recorrer lugares de importancia artística y cultural de Punta del Este con otros artistas y curadores extranjeros que visitan nuestro país por la feria Este Arte, dirigida por Laura Bardier, y por Arca Iff, el festival de cine del MACA dirigido por Mercedes Sader. Casi todos se quedan en el mismo hotel. Es por eso que en el lobby se escucha francés, inglés y español. Están todos aprontándose para la salida. 

Antes del paseo, la exprofesora de la Universidad de Columbia y Yale, curadora del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) de 1970 a 2013, fundadora del fórum Video Viewpoints en el mismo museo —en el que artistas y críticos se juntaban a conversar sobre las prácticas artísticas de los nuevos medios— y autora del libro Videoarte, los primeros cincuenta años, editado por Phaidon (2020), conversó con Galería sobre su carrera, sus encuentros con artistas en Montevideo y su futuro proyecto con Fondazione Prada en Milán.

Foto: Lucía Durán Foto: Lucía Durán

¿Cómo era la escena del arte de nuevos medios en los años 70 en Nueva York?

Muy underground y había muy poca información al respecto. Al comienzo de mi práctica iba a los clubes de baile para prestarle atención a la música y me reunía con artistas que estaban involucrados con el sonido y el video. Tenía que obtener información directamente de ellos, ya que era la única forma de saber sobre este tipo de arte. Siempre les presté atención. 

¿Es por eso que fundó Video Viewpoints en aquellos años? 

Sí, exactamente. Fue una larga serie de charlas en la que cada artista hablaba sobre su trabajo y su viaje artístico. Yo les decía a los artistas invitados que lo que decían era superimportante porque nadie sabía mucho de este tipo de arte. Los animé a hablar y escuchar a todos los demás. Gracias a esto, el MoMA comenzó a tener un público muy especializado. 

Soundings: A Contemporary Score (2013) fue la última exhibición curada por London en el MoMA. Soundings: A Contemporary Score (2013) fue la última exhibición curada por London en el MoMA.

¿Cómo ve la escena del arte de nuevos medios hoy?

Fascinante. A medida que envejezco y este campo también, la tecnología va cambiando. Esto significa que tengo que mantenerme al día. Ahora tú tienes un celular en la mano para grabar la entrevista, pero al principio las cámaras o cualquier tipo de herramienta de este tipo pesaban 10 kilos. Los artistas tenían que ser fuertes para moverse con ellas en aquel entonces y la edición de video, para dar un ejemplo, también era muy complicada.

Escribió el libro Videoarte, los primeros cincuenta años. ¿Cómo cree que evolucionará esa disciplina en los próximos 50 años?

Siempre pienso que el mañana será emocionante. El mundo sigue cambiando, pero creo que el espíritu de los artistas siempre está mirando hacia adelante. No sé cómo será el futuro. Será una sorpresa.

¿Qué proyectos tiene para este año?

Estoy trabajando en una instalación para la Fondazione Prada en Milán, con la artista estadounidense Dara Birnbaum. Ella fue una de las primeras artistas que conocí y es realmente emocionante seguir su práctica. Estudió Arquitectura, entonces cuando crea una instalación, se nota su entendimiento del espacio. Trabaja con el diseño y la acústica de la habitación.

Está especializada en arte sonoro. ¿De qué manera se relaciona la curaduría de este arte con la curaduría de otras artes?

El sonido es la mitad de lo que hace alguien relacionado con el videoarte, así que siempre he sido muy consciente y me preocupé por él. Además, los museos son muy visuales y la gente, incluso mis excolegas y la administración del MoMA, decían: “Dios mío, el sonido se va a escapar por todo el museo”. Así que siempre fui muy cuidadosa con lo que estaba haciendo. La conexión o el paralelismo de la curaduría con otras artes se encuentra en la voz y alma de los artistas. Siempre busco la poesía que sale del alma del artista y es lo mismo que busco cuando miro una pintura. 

London fue curadora del MOMA entre 1970 y 2013, y fundó la colección de videos del museo. En su última exhibición en el MoMA participaron 16 artistas de todo el mundo. London fue curadora del MOMA entre 1970 y 2013, y fundó la colección de videos del museo. En su última exhibición en el MoMA participaron 16 artistas de todo el mundo.

¿Qué aspectos de una obra de arte y de un espacio tiene en cuenta a la hora de curar una instalación sonora?

Es muy complejo. Siempre quiero que las instalaciones tengan gracia y que sean elegantes. Es importante incorporar visuales para que el visitante entre en el viaje y sea desafiado a pensar. Los artistas nunca se apegan a un solo medio, siempre se dedican a traspasar fronteras, y eso siempre me ha interesado. 

¿Nota cierta resistencia de los públicos frente a este tipo de arte? 

Definitivamente. Incluso cuando estaba en el MoMA, la mayoría de la gente quería ver un Picasso o un Cézanne. Son obras maestras, sin duda. Pero el sonido fue dejado en la esquina por estos públicos. El último show que hice en el MoMA se llamó Soundings: A Contemporary Score (2013). Pasé dos años organizándolo. Tuve en cuenta las paredes del espacio, los materiales acústicos que quería conseguir, no quería usar auriculares e incorporé trabajos visuales para que el público pudiera conectar desde ese lado. Marco Fusinato, el australiano que representó a su país en la Bienal de Venecia de 2022, fue uno de los participantes. Trabaja con el ruido y, si miras sus dibujos, entiendes el sonido. Otra artista que participó fue la estadounidense Christine Sun Kim. Ella es sorda y trabaja con sonidos y dibujos. Es extraordinaria. 

Foto: Lucía Durán Foto: Lucía Durán

¿Es imprescindible exhibir en un museo o una galería para crecer como artista?

No. Uno puede mostrar su trabajo en cualquier lugar. Por ejemplo, en el espacio público, como el uruguayo Brian Mackern. Hacerlo allí genera un gran impacto para el espectador u oyente del entorno urbano. Esto requiere financiación y, en caso de que sea una instalación permanente, hay que prepararse para cuidar y actualizar la obra. 

¿Cómo funciona el mercado del arte de nuevos medios?

¿El qué? (Ríe) Es más que nada museos (ríe). Los que compran son principalmente coleccionistas privados y, dentro de ellos, los más atrevidos. Al comprar una obra de video o sonido estás invirtiendo en la obra del artista y vas a tener que actualizarla. Porque la tecnología cambia constantemente. Si respetas al artista de la obra comprada, debes estar preparado para eso. Ahora en Estados Unidos y Europa hay conservadores de arte de medios. Algunos departamentos de conservación de las universidades están comenzando a especializarse en ello. 

Marco fusinato, que dibuja el ruido, fue uno de los artistas que participó en la muestra Soundings: A Contemporary Score (2013). Marco fusinato, que dibuja el ruido, fue uno de los artistas que participó en la muestra Soundings: A Contemporary Score (2013).

Fue profesora en grandes universidades en Estados Unidos. ¿Notó que el número de estudiantes aumentaba en estas temáticas?

Sí. Cuando comencé, el campo era completamente nuevo y eso fue emocionante para muchas personas, pero a muchas otras les resultó difícil ganarse la vida y lo dejaron. El arte sonoro ha evolucionado pero sigue siendo un gran desafío, y eso es apasionante. Era y es una nueva frontera.

Visitó Montevideo y conoció a varios artistas sonoros. ¿Sobre qué conversó con ellos?

Conversamos sobre sus prácticas y están igual que los artistas en el resto del mundo: van paso a paso y de a poco van conociendo las nuevas tecnologías. Son muy buenos en lo que hacen. Muchos de ellos han viajado y conocen a otros artistas en otros países. Es emocionante ver cómo los artistas sonoros son una gran red que se conecta alrededor del mundo. 

¿Usted es autodidacta? 

Me gradué en Historia del Arte. Yo creo que todo lo que hacemos es acumulativo. Uno puede comenzar en una cosa y cargar ese conocimiento y enfoque para siempre. Eso se suma a cada cosa nueva que uno aprende. Tuve mucha suerte porque comencé a trabajar en el MoMA de muy joven, a mis 20. Allí tuve a muy buenos mentores. 

¿Es el arte de nuevos medios sinónimo de arte inmersivo?

Me he parado frente a obras pictóricas y varias veces me sentí inmersa en ellas. Yo creo que uno puede sumergirse en varias obras de arte, sin importar su formato.

¿Alguna vez quiso ser artista?

Nunca. Lo único que hice de chica fue estudiar música. Toqué el piano y el órgano en la iglesia y brevemente el violonchelo. Nunca quise competir con los artistas.