• Cotizaciones
    jueves 11 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    “Desde el jardín” y el presidente Mujica

    Sr. Director:

    Pocas veces tengo la satisfacción de comprobar que no estoy sola en el universo de las semejanzas y menos aún, en el de los recursos comparativos que se guardan en algún espacio de las memorias. Periódicamente, cuando me han preguntado personas extranjeras, deslumbradas ante la sorprendente personalidad exhibida por nuestro presidente, he recurrido a describir su similitud con el personaje “Gardiner” resucitado, de la película “Desde el jardín” y representado por el inolvidable Peter Sellers.

    En la página 46 del semanario Búsqueda del 31 de octubre reciente, el Sr. Arturo Sica trae a la escena, lujosamente, al protagonista de Jerzy Kosinski, para dejar ver una pieza esencial de la peculiaridad de nuestro actual presidente, recurso este, que hasta leer su citada carta, creía único en mi apreciación y estaba a punto de “patentar”… La carta que escribe el Sr. Arturo Sica es por demás explícita a la hora de dilucidar cómo se desenvuelve ese comparativo, sin dejar vacíos para añadir nada más que ¡pequeñas flores!! Unas se marchitarán con el paso del tiempo y serán arrancadas de raíz por quienes sucedan a su semejante. Otras dejarán una montaña de pétalos caídos que no volverán a ser jamás, parte de una flor. Tampoco faltarán las que seguirán creciendo pese a que quien las roce, se llenará de espinas que llorará amargamente.

    Gardiner fue un gran jardinero y subió a los estrados que no le pertenecieron por la talla que abrían, con el único idioma que conocía. Ese idioma era el de las flores y el del jardín. Quiméricos fueron los ilusos que consideraron sus palabras simples y hasta aromáticas, como si hubieren sido aristotélicas. Creyeron en una profundidad que él no conoció, como para poder desdoblar la simpleza hacia abismos impensables en sus meras y tontas peroratas.

    Pese a expresar su filosofía con ejemplos del jardín, Gardiner jamás sembró riesgos en sus inocentes frases y actuaciones. Menos aún dejó resoluciones dentro del jardín, para que futuros jardineros puedan hundirse en contextos de peligro, braceando en la gravedad.

    El presidente es como Gardiner. Es su semejante y además, es un jardinero que cultiva flores, o lo fue a ciencia cierta y sin más, en los años en que no estaba ensayando destituir una democracia, actuando como guerrillero armado o encerrado en prisión, sin flores.

    En tal sentido, existe una distancia apreciable para con el héroe de Kosinski. Cuando Gardiner se retira del jardín, podemos imaginarlo en una paz emocional absoluta.

    Difícilmente disfrute de esa condición su semejante, ya que no ha cuidado el jardín que se le entregó, así lo haya recibido con determinadas macachines a extirpar y una bonanza económica solo comparable a la del año 1940, que le cayó del cielo como el rocío de las noches en el jardín.

    Pese a tan impensable ventaja, las flores de su jardín están ahora muy molestas y le impugnarán una y otra vez, que el poder no es un juego, no es un espacio de retozo para dar rienda a sus presuntas gracias, no es un circo, ni tampoco es otra pista de ensayos como su fallida guerrilla.

    Los años de nuestro semejante y sus discursetes, vaguedades, impiedades, sus palabras chocarreras se van terminando y él ya se muestra en un final de fiesta en el cual las pérdidas se hacen harto evidentes. Plantas rotas por donde quiera mirar, que no se sabe cómo perdurarán. Otras que no lograrán retoñar nunca.

    Él volverá a remover la tierra y recordará entre ese aroma placentero que esta expide cuando está pronta para trabajar, varios dichos populares, que no acentúan más que verdades que se le esfumaron: Dime con quién andas y te diré quién eres. Por los frutos se conoce un árbol, No por mucho madrugar se amanece más temprano, serán algunas. También frases de Séneca, que dice estar leyendo: Pesa las opiniones, no las cuentes…, mal se agradece lo que mal se dio…, prueba es de virtud el desagradar a los malvados o hace falta toda una vida para aprender a vivir…

    Y en esas tardes de Rincón del Cerro, enfrentado a cada flor, no sería un buen jardinero si no escucha los retos de sus flores cuando le hablen.

    Los crisantemos le expresarán que malgastó el tiempo, algo que nunca se recupera, además de exorbitantes sumas de dinero, que produjeron con sudor y lágrimas los verdaderos trabajadores. Que fue terco juzgando que poseía la razón para usar sus singularidades de jardinero, en el manejo de la política diplomática. Las amapolas le echarán en cara que miles de jóvenes acabarán arruinados por el desbarajuste que irrumpirá con la liberación de plantas comprometidas, posiblemente, una idea loca que le pasó por la mente en uno de sus asaltos de modernidad o probablemente, mientras no sabía cómo resolver el impulso de otros yuyos indomables que se le venían encima. Las margaritas le recordarán, ante cada pétalo que les quite, sosamente jugueteando, que no fue un acierto llevar la educación hasta límites tan bajos para demoler a las generaciones venideras, que pese a lo que pese, cayeron en la pobreza de valores, históricos en este jardín, para convertirse en ignorantes y forajidos colmando las cárceles en formas inhumanas.

    Al llegar al cantero de las rosas, estas, pese a su agradable perfume, no tendrán empacho en expresar que en la tercera edad, la que él ha alcanzado, no se pagan más impuestos. Se descansa con ahorros de una vida de trabajo fecundo y los derechos adquiridos se respetan, no se disfrazan suciamente.

    La dalia le explicará que no era necesario darle alas a la delincuencia ensalzando la vida guerrillera suya y la de su elenco, entre chácharas y libros mentirosos que los jóvenes interpretaron a su modo, dejando a la ciudadanía desamparada y cargada de injustas muertes. Las orquídeas, tan respetadas, le echarán en cara el haber permitido que el Poder Judicial haya sido amedrentado más de una vez, mientras él parecía mirar al cielo. Al tiempo, los gladiolos le hablarán con ímpetu, para enseñarle que la Constitución de la República es una sola y no es motivo de variaciones insensatas o interpretaciones desequilibradas.

    Las calas le harán saber que un día dijo que no hay mejor ley de medios que la que no existe, pero hizo lo contrario, en tanto, los gladiolos le acariciarán la sien, para hacerle comprender que no era necesario entrar en los “affaires de los mafiosos” para ser un presidente amplio.

    En el atardecer, al caminar lento y algo cansado, dando tiempo al tiempo para refugiarse en la terraza de su chacra a tomar unos mates, oirá la voz del dramaturgo romano diciendo, Pepe, “cuando el sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza”.

    María Celia Ferrés Sayago