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Para el directivo de Tops Fray Marcos, Facundo Ruvira, “el rubro ovino nunca tuvo tantas oportunidades juntas”. A diferencia de lo que sucedía años atrás, cuando existía una fuerte oferta de este producto y la demanda se traducía en una reducción del stock, ahora, “un empuje de mercado ayuda a una subida de precios, directamente”, señaló el empresario.
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Teniendo en cuenta este punto, las perspectivas son buenas, aunque “hay que ver cómo la economía china se desempeña”. “Pero si sigue como está, esperamos una zafra muy similar a la pasada en términos de precios”, proyectó Ruvira.
El empresario describió cómo la lana ha pasado a ser un producto de elite, y mencionó que ello también requiere un esfuerzo extra. En la carne, en tanto, el rubro ovino también ofrece una oportunidad de desarrollo, aseguró.
“El tema es levantar restricciones que nuestro propio país nos impone” y “presionar sobre el abigeato”, que “se extendió al ganado bovino también” y es uno de los mayores escollos para el rubro.
“Todo el ganado que se roba no se vende en Brasil, sino en las carnicerías del país” y “algunos parlamentarios y políticos siguen confundiendo el actuar de mafias organizadas y aparatos delictivos con el robo social. El robo del ovino está claramente organizado”, afirmó Ruvira.
A continuación, un resumen que el empresario mantuvo con Campo.
—¿Cuáles son las expectativas para la próxima zafra ovina en relación con la fibra de lana?
—Nosotros vemos que el precio de la fibra viene de años de estabilidad, basado en la bajada de stocks de lana en el mundo. Hay menos oferta y eso ha contribuido también a reducir las bajas que hemos tenido en el pasado. Las bajas pronunciadas hoy ya prácticamente no se ven. Tampoco hay grandes subas. Hoy hay ajustes de mercado. Pero en definitiva el futuro dependerá mucho de la evolución de China, que es el principal procesador de la lana del mundo y tuvo dos devaluaciones. Ahora hay que ver cómo la economía china se desempeña. Eso va a ser clave. Pero si sigue como está, esperamos una zafra muy similar a la pasada en términos de precios.
—Mencionaba que la baja en el stock de lana ha hecho que los precios se mantengan estables. ¿No implica también un problema?
—En el pasado había en la cadena stocks de lana muy grandes, que terminaban distorsionando los precios. O cuando la demanda aumentaba, en vez de transferirse en precios, se bajaban los stocks, entonces eso impedía que se reflejara en los precios. Al no estar los grandes stocks de lana, un empuje de mercado ayuda a una subida de precios, directamente.
—¿Y respecto a la baja en el stock ovino qué opina?
—La baja del stock ovino se ha dado en todo el mundo. También hay una realidad y es que la fibra de lana se está posicionando como una fibra premium. Ya no van a ser de grandes majadas o escalas. El negocio se convertirá en un rubro bastante especializado. De la fibra de lana se decía que era sustituto del algodón o de los sintéticos y hoy compite con fibras superiores. Entonces, la lana se ha reposicionado, y pasa a ser un negocio tipo nicho más que uno de grandes volúmenes, un producto de elite. Eso requiere mucho trabajo de la industria y de los productores. Están los temas de huella de carbono y de cuidar el bienestar animal. O sea, el consumidor de estos productos exige que lo que paga, y lo que cada vez va a pagar más, esté alineado con estas necesidades.
—Varios sectores de la actividad agropecuaria, principalmente la agricultura y la lechería, están atravesando un momento de dificultades. ¿Cómo está el sector ovino?
—Creo que el rubro ovino nunca tuvo tantas oportunidades juntas. Tanto la carne ovina, como la lana, son productos premium y hay una oportunidad muy grande. Realmente, uno de los principales problemas que tiene el país es el abigeato. A mí me cuesta entender cómo un país como Uruguay no pueda controlarlo. Se ha convertido en un tema como la patente, que se solucionó después de 20 años. Espero que el problema del abigeato no tarde tanto en resolverse, pero creo que es uno de los puntos trascendentales para que el productor se vuelque al ovino, porque hoy tenemos la agricultura en franco retroceso. Con este nivel de precios el negocio no es el mismo. De hecho, varios productores, sobre todo argentinos, se están retirando. La lechería, que es un sector importante y pujante, también ha recibido un ajuste en los precios. Y el ovino mantiene, a nivel de mercado, excelentes oportunidades. El tema es levantar restricciones que nuestro propio país nos impone y tenemos que, de una vez por todas, erradicarlo. El abigeato es la primera. Así que, en el próximo Plan Estratégico Nacional Ovino quinquenal una apuesta debe ser presionar sobre el abigeato. Ya no es un problema de nuestra cadena, sino que se extendió al ganado bovino también.
—¿Han tenido reuniones con el Ministerio del Interior y de Ganadería, Agricultura y Pesca sobre el tema?
—Es un tema que nunca se dejó de hablar. Ahora la decisión nuestra es empezar a actuar activamente en esto. En el pasado, si se quiere, el reclamo era hacia las autoridades y hacia la Policía, pero creo que el sector entero tiene que dar un paso más y meterse a tratar de frenar esto.
—¿De qué tipo de medidas están hablando?
—Una de las cosas que pensamos que hay que hacer es dejar más explícito, con mapas de abigeato que se publiquen quincenalmente por la prensa. Que se presione a las Intendencias, a la Policía, que se controle más en las carnicerías del interior porque, obviamente, todo el ganado que se roba no se vende en Brasil, sino en las carnicerías del país. Entonces, realmente es un problema que con voluntad se soluciona rápidamente, el tema es que hasta ahora no la ha habido. Y también hay un tema muy grande que es que algunos parlamentarios y políticos siguen confundiendo el actuar de mafias organizadas y aparatos delictivos con el robo social. El robo del ovino está claramente organizado. Entonces, da la sensación de que les cuesta entender este tema. Falta una ley de abigeato y que este sea penado como tal.
—Actualmente existe una ley que los productores entienden que es un poco laxa...
—Nosotros consideramos que es como cualquier otro tipo de delito y que la pena tiene que ser como cualquier otro robo. Pero en las discusiones se disimula o se sigue insinuando que hay robo social. No hay robo social. Es robo organizado.