—Hay tres elementos para evaluar de este primer año. El gobierno se encontró con algo disruptivo como es la pandemia, que paró el mundo. Algo que parecía que no se podía parar, se paró. Y eso tuvo un impacto fuerte en el Uruguay. Pero el gobierno siguió con un libreto que no tomó en cuenta la gravedad de la situación de la pandemia a la que nos estábamos enfrentando. En plena pandemia siguió con su agenda sobre la LUC, vino con un presupuesto, a contrapelo de lo que sucede en el mundo, de recorte; es decir que el libreto que tenía lo siguió ensayando y lo que hizo fue abrir un capítulo de la pandemia y atender así algunos de los emergentes de la misma. Algo que se ponía en duda era si la coalición podía tener cohesión, y ha demostrado que la tiene. Y Lacalle Pou lo que ha demostrado es que tiene mando. Lo que estamos viendo es un presidente que manda dentro de la coalición; y manda él. Hay sectores como el Partido Colorado o Cabildo Abierto que se quejan de la necesidad de tener una mesa de diálogo, de alguna propuesta, pero lo que termina pasando es que el presidente los alinea. Estamos viendo un Lacalle Pou que creció políticamente. Otro de los signos de interrogación era si podía liderar este proceso y él a la coalición la lidera. Y lo hace desde una construcción muy personalista. Yo no he visto fisuras en el gobierno, que sé que las hay, pero públicamente no aparecen.
—Puede que se note más en el Parlamento.
—Se escuchan pero no terminan de concretarse. Es una especie de válvula de escape, de decir que piensan diferente, pero después acá las manos se levantan todas por orden del presidente de la República. Pensemos. Se acaba de votar el impuesto covid 2 en donde el Partido Colorado hizo una comunicación pública, salió el secretario general y le planteó al presidente la necesidad de incluir a los privados, pero cuando llegó acá se dijo que la coalición resolvió esto y esto es lo que vamos a votar. Acá hay un ejercicio de las mayorías que termina estando muy alineado al presidente.
—¿Pero es muy distinto a lo que sucedía cuando el presidente era Tabaré Vázquez?
—No, no. Creo que lo que sucedía con Tabaré es que como el gobierno del Frente Amplio, más allá de que Tabaré tenía un liderazgo fuerte, tenía el ejercicio de los Consejos de Ministros permanente, donde cada cartera daba su opinión, lo que existía era ese ejercicio de reuniones donde se hablaba, y donde llegaban las discusiones internas del Frente Amplio, que generalmente eran públicas. Acá no se conocen los detalles de fondo de los debates internos del gobierno, en eso el gobierno está bien blindado, porque no da señales de diferencia. Hoy no hay Consejo de Ministros, es una resolución del presidente y todo el mundo boca abajo. Yo creo que el presidente comunica bien. Creo que tuvo aciertos en el manejo de la pandemia al principio del año pasado, tomó un conjunto de medidas en la cuestión sanitaria, pero después lo que le pasó fue que terminó abroquelado a su plan y piensa que eso es una virtud. Ese es un error, porque el que no tiene flexibilidad termina cometiendo errores. Tanto es así que en diciembre cuando empezó a desmejorar la cosa y era necesario tomar medidas distintas, no se tomaron medidas y llevaron a un pico de contagios en el verano y la situación de hoy en la que nos pasamos de rosca para el otro lado. Es tan bueno comunicando el gobierno que el año pasado Lacalle Pou era un líder mundial en el tratamiento de la pandemia, el Uruguay era un ejemplo en el mundo, y ahora estamos en el horno, somos los últimos pero la culpa es de la gente. Una enorme capacidad de comunicación del gobierno. Que es una virtud. La comunicación política es buena porque trata del diálogo, pero a un gobierno se le exige más que la comunicación política. Ahí es la nota crítica hacia el gobierno. A un gobierno se le exige gestión. Yo tengo que comunicar y anunciar, pero luego tengo que concretar y cambiar la realidad. El gobierno tenía anuncios sobre la mesa de que iba a haber 100.000 pobres más, desde el gobierno se nos dijo que no y pasaron, tenemos 100.000 pobres más. Se les dijo que se debía restringir la movilidad o nos íbamos a ir a una zona no querida y el gobierno no cambió y los anuncios que hizo fueron de a puchitos. Hoy que estamos en el momento central de la pandemia el gobierno se quedó sin estrategia. Esa es la verdad. Ese ejercicio de liderazgo también lo ha llevado a que el gobierno se aísle. Se aisló. Es el gobierno solo, tomando decisiones solo, sin escuchar a nadie.

Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda
—Si ese es el diagnóstico, ¿por qué las encuestas siguen mostrando que la ciudadanía aprueba su gestión?
—Yo creo que hay que complejizar un poco más. El gobierno logró instalar en los cinco años previos a ser gobierno la necesidad de cambio. La pulseada más grande que perdió el Frente Amplio es que los partidos que hoy son parte del gobierno lograron instalar en la sociedad la necesidad de cambiar. Eso de que el Frente Amplio no tiene capacidad de respuesta a la realidad, no puede resolver los problemas de seguridad, no puede atender los problemas de educación, de la salud, de la economía. Construyó una necesidad de cambio y sobre eso construyó una coalición de partidos políticos. Y que el Frente Amplio no tenía capacidad de resolver esos problemas. Entonces, yo no sé si la gente votó por las cosas que está haciendo este gobierno, votó porque quería un cambio. ¿Votó para que le aumenten los impuestos? No. Se hizo campaña diciendo que había que bajar los impuestos. Se hizo campaña diciendo que había que bajar las tarifas públicas. ¿Qué pasó? Subieron. Te bajaron el salario. Se hizo campaña diciendo “no va más meterle la mano en los bolsillos a la gente”. Me subieron los impuestos, me subieron las tarifas, me bajaron el salario. Yo no creo que la gente haya votado por eso.
Ahora, ¿qué es lo que termina pasando? El gobierno comunica bien, el Frente está muy desorganizado, no hay un discurso único de la oposición, estamos en una situación de pandemia que nos obliga a estar recluidos, sin movilizaciones en la calle. Hay un cercenamiento de la posibilidad de discusión política de la sociedad; es natural por la pandemia. Y en momento de dificultades, de incertidumbre, de riesgos y de un enemigo invisible que se está llevando 60 compatriotas por día, la gente termina confiando en el que va a resolver. En el gobierno. Hay una tendencia natural a que la luna de miel con los gobiernos se extiendan durante la pandemia. Ahora empieza el descontento. Yo he hablado con empresarios que me plantean su preocupación por no saber dónde está el plan. ¿Dónde está el Plan Marshall? ¿Es esto que planteó Arbeleche ayer? Y no es solo los frenteamplistas. Yo creo que hay gente que votó a este gobierno y se encontró con que el gobierno no tiene una hoja de ruta clara para saber a dónde vamos.
—Usted dice que el gobierno “construyó” una sensación de que había que cambiar. ¿La realidad no juega?
—Sin lugar a dudas que hay elementos de la realidad, que el Frente Amplio tuvo enorme dificultades de gestión en algunos temas en el último gobierno, y de gestión política en ese momento, sí. Ahora, ¿cuál es el problema? En política lo que siempre está en tensión es el concepto de cambio. Yo tengo un aumento del salario real del 5% pero cuando llego a eso, ahí quiero cambiar el auto, y el que salió de la pobreza quiere seguir creciendo… El Frente Amplio se concentró mucho en hablar de logros y pareciera que nosotros no éramos el cambio. Entregamos el concepto de cambio en esa discusión al gobierno. Y la gente siempre vota por cambiar, por el deseo de cambio. El problema es quién, en definitiva, representa el cambio necesario y posible en ese momento. Eso lo captó mucho mejor la coalición que nos gobierna que el Frente Amplio. El Frente quedó sin imaginación política, sin reacción y es parte de la autocrítica que debe hacerse.
—¿Cómo ve al Frente Amplio en su rol de oposición?
—A veces somos injustos con nosotros mismos. A mí me gustaría tener un Frente Amplio parado de otra manera en el escenario político. Ahora, nos pegamos un porrazo terrible. Los frenteamplistas no creían que nos podían ganar hablando de terminar la solidaridad obligatoria o con el “se terminó el recreo”, la cosa más linda de la escuela. Y nosotros nos dimos un porrazo bárbaro en octubre. Y después tuvimos una remontada, que más allá del esfuerzo y la épica, también es un golpe muy duro. Yo tenía discusiones con ministros antes de las elecciones a los que les decía que la gente estaba enojada y me respondían: “Se ve que vos no vas a la misma feria que voy yo; a la que voy yo, todos me saludan”. Ese golpe, entonces, es un golpe muy duro. Reorganizarse en un momento de transición y de generar su recambio generacional y de ideas. El Frente Amplio tiene que hacer en medio de la derrota su transición de liderazgos, reorganizarse en una nueva función después de haber sido gobierno, repensarse a sí mismo y, a su vez, en un momento de pandemia donde no te podés juntar. Y con un problema de conducción de la fuerza política que está muy deteriorado. Es el combo perfecto. Y con un gobierno que además es muy agresivo con el Frente Amplio. Yo no recuerdo que el Frente haya tenido una actitud tan agresiva. Acá es permanente. Graciela Bianchi es la número tres del Partido Nacional y no escuché a nadie del Partido Nacional desautorizar todos los disparates que dice. El presidente de la República da entrevista a medios extranjeros diciendo que no sabe quién es el Frente Amplio. Deberíamos estar mucho mejor, yo siento ese dolor, siento que no estamos a la altura de lo que hoy necesita el pueblo uruguayo y hay que tratar de recuperarse rápidamente. El Frente se entrampó en la discusión de si oposición responsable o no. Tenés que ser una oposición honesta, apoyando lo que está bien y oponiéndote a lo que no te parece y proponer alternativas. El Frente Amplio tiene que empezar a construir una alternativa distinta, porque si quiere volver al gobierno, no puede ser para hacer lo mismo de antes. Eso sería un error político. El mundo cambió y este gobierno va a cambiar al país también, desde mi punto de vista para peor. Eso lo tiene que registrar el Frente y prender las luces largas de para dónde va. Pero creo que se le está pidiendo mucho en poco tiempo y en el medio de la pandemia.
—¿Es necesario para ese proceso que renueven las autoridades internas ya?
—Sí. Por varias razones. Cuando hablamos de las autoridades, hablamos de los presidentes de las departamentales, el presidente del Frente Amplio y la integración de la Mesa Política. Hoy tenemos una integración de la mesa que no da cuenta de la realidad del Frente Amplio, es la que se eligió hace cuatro años y, por ejemplo, Progresistas emergió con dos legisladores y no está en la Mesa Política. En un momento hubo una opción mayoritaria por un proyecto que lo encarnaba Javier Miranda, ese proyecto dio lo que dio. Javier no es responsable de todos los problemas, es muy fácil echarle la culpa a alguien. Pero eso tenía un momento. Ahora tenemos un Frente Amplio en la oposición, lo que requiere una nueva conducción porque es para un proceso distinto. Y yo no voy a escapar a lo siguiente: precisamos una conducción política que no esté preocupada por quién va a ser candidato en 2024. Yo sé que hay candidatos en la cancha y yo voy a apoyar a uno, hay otros más. Pero yo lo que quiero es que esos candidatos jueguen con las canchas llenas y no vacías como están hoy. Y la conducción política es la que tiene que llenar el estadio. El Frente Amplio tiene que volver a tener vitalidad, volver a reconectarse con la sociedad, con los que nos votaron y con los que no y eso implica llenar el estadio para que mis jugadores jueguen.

Foto: Nicolás Garrido / Búsqueda
—¿Se alcanzarán las firmas para convocar un referéndum contra la Ley de Urgente Consideración (LUC)?
—Creo que es muy difícil, por varias razones. Nos tardamos bastante en resolver iniciar el proceso porque la pandemia ha trastocado los tiempos. La ley estuvo promulgada y como las elecciones departamentales se corrieron quedó en el medio de una campaña. Hubo matices para llegar a los 135 artículos que se acordaron, en definir si era el camino corto o el largo. Y ahí se perdió un tiempo muy valioso. Además, la pandemia nos ha generado que no haya actos públicos. Acá no hubo carnaval. No pude hacer actos, no puedo hacer una marcha, yo quisiera hacer 200 mateadas a lo largo y ancho del país y no lo pude hacer. El gobierno utilizó una estrategia que tiene cierta lógica de pragmatismo y es que no habla de la LUC. Eso lleva a una situación donde la tarea es muy difícil. Por eso planteamos la suspensión de los plazos previstos en la Constitución para que la gente pueda decidir, porque no estás firmando contra la LUC sino para que se pueda debatir. Ahora, yo que soy hincha de Peñarol, sin importar el rival que tenga, juego siempre para ganar. Después que termine el partido te diré si llegué o no llegué.
—¿Ve a toda la dirigencia en la misma sintonía?
—Puede haber compañeros más o menos convencidos de esta tarea. Yo me crie en un Frente Amplio donde había que ir a pedirle a alguien que fuera candidato, no donde se autoproponían. Y también en un Frente donde doy el debate con mis compañeros y después que se resuelve, aunque pierda, yo soy el primer soldado. Entonces, no tengo duda de que la tarea de cualquier frenteamplista es juntar firmas.
—¿Coincide con el senador Óscar Andrade, que planteó que el Frente Amplio va camino a tener tres grandes bloques?
—Capaz que hay cinco. ¿Por qué tres? ¿Andrade lidera el bloque del Partido Socialista? No sé. ¿Bergara representa a todo el bloque socialdemócrata? Definir que hay tres bloques en todo el Frente Amplio es un error. No puede haber 36 grupos políticos, no hay 36 vías al socialismo ni al futuro gobierno progresista. Yo lo que digo es que Bergara está en una construcción política allí, pero también está Astori y la gente de la Vertiente. Definir que son tres es empezar a definir de la cabeza hacia abajo y no de abajo hacia arriba. Yo comparto la idea de Andrade de que hay que simplificar; otra cosa es decir que son tres. Con ese criterio está Andrade, que dirige todo aquello, el MPP que está solo… ¿Por qué estaría solo? No sabés. Para mí, es una excesiva simplificación del Frente.
Información Nacional
2021-04-21T23:41:00
2021-04-21T23:41:00