—¿Qué evaluación hace de su gestión en materia de educación hasta el momento?
—Uno queda con la sensación de que pudo haber hecho muchas más cosas. Pero nadie trabaja en solitario, siempre trabaja en colectivo. Y hay que convencer muchas voluntades para cumplir totalmente con lo que estaba planteado. Creo que vamos a llegar bastante bien a los objetivos que se había planteado el programa de gobierno en educación.
—Cuando habla de “convencer voluntades”, ¿se refiere a los sindicatos?
—En realidad, a todos. La educación en el Uruguay tiene una trama muy compleja. Consejos de cinco personas, consejos de tres personas. Los sindicatos no creo que sean un factor que obstruya el desarrollo de una educación de calidad en el país, de verdad. Hay grupos de sindicatos que son más propositivos y que tienen programas más de acuerdo con su perfil profesional que otros, pero no los considero obstructores de los cambios. Yo con los sindicatos de la educación me llevo lo más bien porque no negocio con ellos los salarios.
'Creo que vamos a llegar bastante bien a los objetivos que se había planteado el programa de gobierno en educación'.
—Pero, por ejemplo, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria se opuso a la elección de horas docentes en Secundaria por dos años, un tema que el gobierno impulsó con ahínco.
—La elección de horas no hace al programa, no es fundamental para que los chicos no abandonen el liceo, para que les guste el programa. Es más que nada la administración. No hace una gran diferencia, no va a cambios más de fondo. Esos cambios más de fondo son de todo el colectivo de los profesores de Secundaria, no solo de los sindicatos.
—Los profesores también se han opuesto a que las obras en los liceos se hagan mediante participación público-privada (PPP). ¿Está conforme con el trabajo realizado bajo esa modalidad en la educación?
—Tendría que haber sido un boom constructivo que no resisten el país ni el presupuesto, pero creo que ha sido uno de los períodos en donde se han hecho más obras. Siempre las posibilidades no se cumplen con todos los deseos de las personas. Se hace lo posible y las PPP en la educación han marchado realmente muy, muy bien, con un equipo de arquitectos en el Codicen (Consejo Directivo Central de la Administración Nacional de Educación Pública) que entendió muy bien lo que es el proyecto, a pesar de que no todo el sindicato ha entendido que las obras para liceos siempre fueron construidas por empresas privadas.
—¿Qué piensa acerca de la crítica a la “privatización” de la educación pública?
—Eso es bastante retrógrado y conservador porque nunca se construyó con funcionarios públicos, siempre se hizo con empresas privadas. La única diferencia es que el sistema de pago a la empresa privada es diferente. He oído hasta que las empresas privadas hacen uso de los locales, eso es cualquier cosa. Es falta de información de los sindicatos. No están debidamente informados. Y una institución educativa es para educar, no es para que la institución tenga todos los servicios de mantenimiento incorporados en la plantilla de funcionarios, si no, tendría más funcionarios dedicados a tareas de soporte y no funcionarios para el proceso de educación. Hay algunos aspectos que podemos conversar, que tienen un gran componente educativo, como los servicios de alimentación, pero el señor que arregla los enchufes no entra en el proceso de educación.
'En vez del color de la túnica vamos a discutir la obligación de los padres de mandar a los niños a la escuela todos los días'.
—Tampoco comparte las críticas a los liceos públicos de gestión privada.
—Todo lo que contribuya al bienestar de 400, de 100, o de 50 niños está muy bien. Tienen muy buen resultado educativo porque hay una concentración importante de recursos y una selección de los chicos, con padres que se interesan. Son iniciativas muy puntuales que yo no propongo extender, para nada. Pero si ya existen, no las combato.
—Últimamente se ha discutido sobre la forma de elección de los abanderados y del uniforme de los escolares. ¿No cree que se debe poner el foco en temas más importantes para la educación?
—Totalmente. En vez del color de la túnica vamos a discutir la obligación de los padres de mandar a los niños a la escuela todos los días. Vamos a discutir la obligación de los padres cuando anotan un preescolar de 3 años y después no lo mandan. Vamos a discutir los efectos negativos de la repetición escolar, cuáles son las ayudas que la familia y los docentes deben dar para la inclusión en la escuela de los niños con distinta capacidad de aprendizaje. A los humanos, si nos pasan una raviolera nos va mal.
—¿La repetición va camino a ser definitivamente eliminada en Uruguay?
—Yo creo que nada puede ser blanco o negro, pero hacer repetir a un niño porque tenga faltas...tendríamos que hacer ir a los padres todos los días a la escuela, porque la que no manda a los niños a la escuela es la familia. Eso sí hay que conversarlo. La sociedad debe hacerse cargo de esa situación que pasa comúnmente, más que preocuparse del color de la túnica.
'Nada puede ser blanco o negro, pero hacer repetir a un niño porque tenga faltas...tendríamos que hacer ir a los padres todos los días a la escuela'.
—Sin embargo, algunas de esas propuestas, como la del abanderado, surgieron desde la propia ANEP.
—Yo no puedo saber por qué les surge a una, dos, no sé cuantas inspectoras de Primaria esa inquietud. A la escuela se va a estudiar y el que estudia se destaca. Además, en ese proceso de elección del abanderado los maestros saben cómo se elige: nunca es un niño que solo estudia y es mal compañero. Hay temas más importantes para encarar. Me parece que es muy accesorio eso.
—¿También es accesorio el tema del lenguaje inclusivo con las letras “e” y “x”?
—Yo soy de las que dicen “las” y “los”. Eso sí lo defiendo porque me parece que “las” estamos todavía en inferioridad de condiciones en la sociedad en muchos aspectos. Ahora, cambiar todo el idioma español me parece que no educa sino que deforma.
—En una nota publicada por El País en 2016, que decía que la apodaban la “viuda negra”, usted afirmó que muchas críticas a su gestión tenían que ver con su género. También Celsa Puente, cuando dejó la dirección de Secundaria, hizo referencia a que ser mujer “se paga”. ¿Es así?
—Yo no me pongo a llorar sobre “pobres las mujeres”. Milito para que no haya violencia de género, para que tengamos los mismos derechos y oportunidades. A mí me ha ido bastante bien, no es que me queje, pero reconozco que todavía falta mucho por hacer y por eso creo que las políticas afirmativas son necesarias para la incorporación de la mujer en el mercado de trabajo. No es el mismo esfuerzo que hace un hombre en lo profesional o en un cargo político, que el que le implica a una mujer.
—¿Le gustaría ver en la próxima elección a una mujer en la fórmula?
—Por supuesto.
—Los distintos partidos han manejado que debe haber una mujer pero en el rol de vicepresidenta. ¿Hay posibilidades de que una mujer lidere la fórmula del oficialismo?
—Creo que una mujer puede ser presidenta.
'Yo soy de las que dicen “las” y “los” (...) Ahora, cambiar todo el idioma español me parece que no educa sino que deforma.
—Usted ha mencionado repetidamente que le gusta Carolina Cosse. ¿Es una idea que ha propuesto a la interna de la fuerza?
—No la he propuesto a la interna porque creo que no es la oportunidad, eso se va a dar en el congreso en diciembre, pero creo que Cosse es una muy buena candidata, una mujer que siempre ha hecho por el país apuestas interesantes y exitosas. Tiene condiciones para ser presidente.
—¿El Frente Amplio va a ganar un cuarto período de gobierno?
—Sin duda. Creo que las personas podrán dudar ahora pero cuando revisen la historia se van a dar cuenta de que les ha ido mucho mejor. No creo que los episodios aislados que se han manejado en reiteración real por la prensa afecten al futuro gobierno del Frente Amplio.
—Los casos de irregularidades que sucedieron en Ancap y en la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), ¿no afectaron aquella imagen de “meter la pata pero no la mano en la lata”?
—Creo que esa imagen mayoritariamente, casi que en un 99,9%, se mantiene. Me parece que el otro 0,1% no depende de meter la mano en la lata. No he oído a nadie decir que Raúl Sendic se haya enriquecido. Sí creo que se equivocó en ser poco profesional en la administración de Ancap, quizá, porque tampoco tenía demasiados conocimientos previos, y sin duda que lo del título fue una tontería, pero estoy totalmente de acuerdo con lo que el presidente dijo: es la persona que recibió más bullying.
—¿Le pareció que no ameritaba una reacción así?
—No, claro, no ameritaba sacar un libro por un hombre que tuvo el error horrendo de decir que tenía un título que no tenía, pero de ahí a adjudicarle pérdidas no sé de cuántos millones, que no fueron tales porque la Justicia no encontró un enriquecimiento desmedido de Sendic. Del mismo modo que no hay enriquecimiento indebido, que yo sepa, de ninguno de los directores de ASSE. Sí hay directores que no cumplieron con el procedimiento administrativo de compras del Estado. Eso es verdad. Pero que lo hayan hecho para enriquecerse, no, lo hicieron por desconocimiento o porque quisieron acelerar situaciones que estando en un hospital, si alguien se muere... entre el Tocaf y la vida te inclinás por la vida. A todos nos ha pasado.
'No he oído a nadie decir que Raúl Sendic se haya enriquecido. Sí creo que se equivocó en ser poco profesional en la administración de Ancap'.
—¿Coincide con la versión de Sendic sobre un supuesto Plan Atlanta que buscaría derrocar a la izquierda de la región?
—No voy a opinar de lo que no sé, no tengo idea. Planes internacionales para el vicepresidente de Uruguay me parece como un poco de más, pero no puedo opinar de lo que no sé.
—A este segundo gobierno de Tabaré Vázquez se le ha criticado la falta de agenda. Usted estuvo en ambos gabinetes, ¿qué diferencias observa?
—Hay temas que hubo que comenzar de cero y que ahora hay que profundizar. Los temas que se empezaron de cero en el primer gobierno fueron muy removedores y dieron muchísimo trabajo y mucho debate. La reforma tributaria y el IRPF dejó a muchos muy conformes y a otros muy, muy disconformes, que siguen hasta el día de hoy disconformes. Hemos constatado que pagar no le gusta a nadie. Gratis hasta una gripe, pero pagar, nada. Y no se puede redistribuir en un país si los que ganamos más no aportamos más. Eso es así. No creo que la desigualdad estimule la superación de las personas. Creo que la desigualdad es un aspecto totalmente negativo para el desarrollo de una sociedad.
—Esas reformas que se iniciaron con éxito en el primer gobierno, ¿retrocedieron en este período?
—Se profundizaron y se mejoraron en este período, sin duda. Nunca todo lo que uno desea mejorar. Creo que todo lo que tiene que ver con educación, con cultura, se ha hecho muchísimo.
—¿Y en seguridad?
—La verdad que yo creo que el Ministerio del Interior de este período y el ministro han sido de los mejores que yo recuerde desde la democracia a la fecha. Cómo se ha mejorado la educación y la cultura del cuerpo de Policía, el instituto policial, cómo se los ha dotado de recursos… no hay duda que ha sido uno de los mejores. El otro factor, que es el factor de la sociedad y la exclusión, creo que no se arregla en 10 o 20 años. El otro día escuché en un programa que decían que los delincuentes que hoy tienen 20 o 15 años nacieron con el Frente Amplio. Claro, pero los padres, las familias, no nacieron con el Frente Amplio. Y el Frente Amplio no va a poder hacer que todas las familias sean perfectas y que todos los niños y jóvenes sean buenos. Además, hay un fenómeno que atraviesa el país y el continente, que es el narcotráfico. El narcotráfico disputa poder al Estado, a los gobiernos, en Colombia, en Estados Unidos, en Uruguay, en Brasil, en todos lados. En el Uruguay también se da.
'La verdad que yo creo que el Ministerio del Interior de este período y el ministro han sido de los mejores que yo recuerde desde la democracia a la fecha'.
—Pero con un Ministerio del Interior que usted dice que es el mejor que ha habido los delitos están en su punto más alto, no han dejado de crecer.
—Un Ministerio del Interior y un ministro que capacite a la Policía, que le dé recursos, que mejore toda la organización policial para reprimir el delito, no es el responsable de la promoción de los buenos hábitos de la convivencia, no es el responsable exclusivo de la promoción de una convivencia pacífica. De eso somos responsables todos: a la educación, a la cultura, a los valores familiares, a la protección que se haga de los niños y los adolescentes. El adolescente que delinque es un adolescente que está abandonado.
—Pero el ministerio sí es responsable de prevenir el delito.
—Bueno, claro, pero prevenir el delito quiere decir también tener códigos entre los ciudadanos, y muchos no los tienen y generalmente están vinculados al narcotráfico. Es un flagelo que llegó al país no para quedarse sino para ser combatido y creo que va a haber éxitos en el combate.
?? Los “irrecuperables”
?? No hay “grandes diferencias” entre los partidos políticos