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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el ejemplar de Búsqueda del día 3 de abril, 2014, en la sección Vida Cultural, página 35, aparece un artículo titulado “Más vale no hacer comparaciones”, sin firma.
El artículo es una critica de cine sobre la película “La gran belleza” del director italiano Paolo Sorrentino.
Sin ánimo de criticar la “crítica”, sí quisiera opinar sobre el contenido de la misma.
El autor es un gran conocedor del cine italiano, muy seguramente de otros “cines” del resto del mundo. Se describe como “aficionado veterano” con lo cual, yo supongo, que es integrante de mi generación.
Es por esto que me animo a dirigirme a él, pues conozco menos de la extensa filmografía italiana, por lo cual podré ilustrarme.
Considero que cada película, así como cada director y por lo tanto cada uno de nosotros, apreciamos en su momento el cine italiano. Con esto creo que cuando vimos “Amarcord” o “Satyricon” oscilaríamos los veintitantos años y que cuando se estrenó “Roma ciudad abierta” o “La dolce vita” éramos adolescentes, niños o no habíamos nacido.
La película que nos propone el director Paolo Sorrentino, es de hoy, del presente y de la vida de los habitantes de esa ciudad y la decadencia actual. No debe interpretarse como un plagio y ni siquiera abordarla comparándola con Fellini. Sorrentino y la excelente actuación de Toni Servillo ya es para prestarle atención. El monólogo del personaje Jab Gambardella, hacia la mitad de la película, nos enseña un ambiente poco iluminado, que expone a la sociedad de nuestra época, decadente, vacía, mentirosa y, por sobre todo, actual.
La vi la primera vez en el Festival de Cine de José Ignacio, al aire libre, con niños correteando, fumando y escuchando el ruido permanente de nuestro mar, algo así como el cine Malvín un sábado de noche hace muchos veranos.
Es entonces que la vi nuevamente en un cine. La pude disfrutar en su totalidad. Este es un ejercicio que realizo a menudo; no me canso de ver “Las invasiones bárbaras” o algo diferente como “A Good Year”, evitando también las ventanas abiertas de mi barrio, todos a la vez prendidos de la telenovela Avenida Brasil, que nunca termina.
Creo que no teniendo que identificarnos con esa “sociedad”, sí podemos entender un mensaje de alerta. Es como decía el co-fundador de “L’Éxpress”, Jean-Jacques Servan Schreiber, en su libro “El desafío mundial” (1980): alto al crecimiento. Lo mismo nos dice Sorrentino: cuidado que pueden llegar a verse así.
Fructuoso Pittaluga
CI 1.384.213-2