Las pérdidas por la sequía en el campo tendrán coletazos en varios rubros de actividad, como la logística portuaria.
Las pérdidas por la sequía en el campo tendrán coletazos en varios rubros de actividad, como la logística portuaria.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLos operadores del Puerto de Nueva Palmira, por donde en épocas normales sale cerca de la mitad de la soja que exporta Uruguay, ya están previendo el impacto y buscan conseguir otras cargas de la región para tratar de compensarlo.
En la última zafra (2021-2022) la producción de soja rondó los 3 millones de toneladas, un nivel récord. Por la sequía, se cree que este año se levantarán de los campos un tercio de los 2,8 millones de toneladas previstos; los otros dos tercios se perderán. “Llegar al millón de toneladas sería optimista”, dijo a Búsqueda el encargado del Área de Operaciones del Centro de Navegación (Cennave), Miguel Martínez.
Señaló a su vez que si el panorama no mejora, en función de los volúmenes que la terminal movilizó el año pasado, Nueva Palmira perdería unas 500.000 toneladas de soja. Ello, indicó Martínez, equivale a entre 12 y 14 barcos, que en general permanecen en la terminal entre dos y tres días mientras son atendidos.
El año pasado el Puerto de Nueva Palmira movilizó en buques de ultramar 7,8 millones de toneladas de mercancías. De ese volumen, el 57% correspondió a negocios de exportación e importación y el resto atañó a productos en tránsito hacia terceros países.
De la mercadería que vino o se fue en buques de ultramar —4,5 millones de toneladas—, un tercio fue exportación de soja, que en general sale en barcos que se rellenan (top-off) en Montevideo, por razones de calado.
“La lluvia llegó tarde y nos pega. Aunque estamos algo más diversificados que el año pasado, la soja representa el 50% de la carga”, dijo a Búsqueda el gerente general de Terminales Graneleras Uruguayas (TGU), Fabrizio Solía. Evaluó además que posiblemente el empleo zafral también se vea resentido.
TGU opera desde 1999 en el muelle público bajo régimen de concesión. Su actividad se ubica entre medio de la terminal de Corporación Navíos (al sur) y la de Ontur —por donde se embarca la celulosa de UPM Fray Bentos, principalmente—; ambas funcionan en el régimen de zona franca.
Solía evaluó que habrá una “zafra muy chica” en Nueva Palmira y que el puerto tiene que crecer “hacia fuera”, atrayendo más carga de Paraguay y Bolivia con “algún régimen de incentivos”.
Alegó que TGU busca captar más carga de granos, de harinas o derivados en la región para compensar el coletazo de la sequía. Sin embargo, consideró que lograrlo será un desafío por razones de competitividad.
Para potenciar la actividad, recordó que TGU presentó un proyecto de inversión para aumentar la capacidad, captar nuevas cargas y rentabilizar el negocio (Búsqueda Nº 2.200).
En el caso de Corporación Navíos, dijo Martínez, del Cennave, esperan suplir la caída de la soja con mayor volumen de mineral de hierro que canalizan desde la hidrovía hacia China y el norte de Europa, sobre todo.
En tanto, Ontur mantendrá relativamente estable su nivel de actividad, aseguró.