Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Caminante, no hay camino…”. La frase pertenece al célebre escritor Antonio Machado (español, nacido en 1875) y se completa: “…camino se hace al andar”.
Nada mejor entonces que esa frase, tan vigente siempre, para retrotraerme a los cincuenta años de vida, obra y frutos de CALAI.
Poco más de veinte años tenía yo cuando se comienza a conversar en esta zona, de la necesidad y posibilidades de crear en Aiguá un centro comercial cooperativo que fuera de los productores. La utopía de Saint Simón, Fourier, Blanc y Owen, proyectaba su imagen, para ser tenida en cuenta por aquellos que estuvieran con el ánimo dispuesto a enfrentar un desafío del cual no había experiencia local.
Hubo sí, y gracias a Dios, vecinos y productores rurales que, entre incrédulos y esperanzados, se lanzaron al desafío de mirar más lejos y abrir un “cimiento”, donde, en un rectángulo modesto, al que podríamos llamar galponcito comercial, se inició el “camino” que no se conocía.
Yo vivía lejos de esta ciudad y, por razones de distancia (arrendaba un campo en la 7ª Sección de Lavalleja), seis leguas entre ida y vuelta a mi pueblo, trasladándome sobre el caballo o en un charret de caja negra y ruedas blancas, no podía, por lo mencionado, y por ser un pago de caminos con arroyos que me aislaban, venir seguido hasta Aiguá. Fue en una de esas “bajadas hasta el pueblo,” en que mi padre, firme impulsor siempre de que el hombre de campo se uniese, me dijo: “En cuanto pueda hágase socio de la Cooperativa que se está formando. ¡Es una herramienta que traerá beneficios!”.
Cumplí con su pedido y cada vez que venía traía algunos productos de cosecha propia. En principio fueron porotos, zapallos, papas… luego, la Institución crecía, cambiaba de local, se modernizaba, llevé lana, cueros, corderos.
La adquisición de maquinaria también trajo progreso notorio, y yo me imagino, si hoy vivieran aquellos visionarios, cargados de sueños y ansiosos de certezas, qué emoción apretaría sus corazones, ya que quien escribe esta página, no pudo anoche, cuando se desarrolló la cronología de CALAI, no pudo menos —reitero— que verlos entre nosotros, cincuenta años después, recibiendo el mayor homenaje a su SIEMBRA.
Una multitud agradecida y la fructificación de esa utopía.
Felicito a la organización por el magnífico evento del medio siglo de vida, obra y crecimiento, de nuestra ya vieja Cooperativa, y deseo con fervor, con esperanza y con FE, que el “Camino” se siga haciendo, construyendo y ampliando, siempre y cada vez más, con la mira puesta en todos los productores rurales que a ella acudan por sus servicios.
¡Felicitaciones! ¡A un gran esfuerzo un gran resultado!
Yamandú Rodríguez Velázquez
Coronilla, 10 de abril de 2016