Abrazar al fantasma

Abrazar al fantasma

La columna de Pau Delgado Iglesias

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Nº 2269 - 21 de Marzo al 3 de Abril de 2024

Salió esta semana y fue uno de los libros más esperados de 2024 según los principales periódicos del mundo como The Times, The Guardian, o The Independent. Judith Butler, una de las figuras más relevantes del pensamiento contemporáneo, acaba de presentar su último trabajo. Pero vale la pena empezar la historia por los acontecimientos que dieron origen a este nuevo libro.

En noviembre de 2017, Butler viajó a San Pablo para participar de un encuentro titulado “¿El fin de la democracia?”, organizado por la Universidad de San Pablo y la Universidad de Berkeley (donde Butler trabaja), en el que se proponía reflexionar sobre populismo y autoritarismo y la impresión de que la democracia está siendo atacada. Pero la filósofa estadounidense nunca imaginó lo que sucedería en esa visita.

Al grito de “¡Quemen a la bruja!”, decenas de manifestantes prendían fuego una muñeca con su cara afuera del Sesc Pompéia, uno de los principales centros culturales de San Pablo, donde se iba a desarrollar el evento. Llevaban crucifijos, biblias y pancartas en contra de la “ideología de género”, y remeras que pedían la intervención militar en Brasil. Una petición online para repudiar la visita de la filósofa al país y exigir la cancelación del evento llegó a reunir cerca de 350 mil firmas, bajo argumentos como: “Sus libros quieren hacernos creer que nuestra identidad es variable y fruto de la cultura”. Ya en el aeropuerto de Congonhas, mientras embarcaba para regresar a su país, un grupo de personas vociferaban: “Judith Butler no es bienvenida a Brasil” mientras la embestían con carritos de equipaje y una mujer le gritaba “¡¡pedófila!!”.

Desde ese momento, la autora, que es una referente fundamental de los feminismos contemporáneos y la teoría queer, no ha parado de preguntarse: ¿Quién teme al género? Precisamente el nombre del libro que lanzó esta semana.

Es que sin dudas resulta extraño pensar que un evento académico haya provocado una reacción así de exagerada, absolutamente desmedida para lo que suele ser un encuentro de esas características (básicamente gente reflexionando y debatiendo sobre algún tema durante horas sin molestar mucho a nadie), lo que evidencia la existencia de redes muy bien organizadas y con objetivos claros.

Casi siete años después de aquellos episodios, en una conferencia en la London School of Economics realizada este miércoles 20 de marzo, Judith Butler señalaba, por ejemplo, cómo apenas con un par de semanas de diferencia, Giorgia Meloni en Italia y Vladimir Putin en Rusia, afirmaban que la “ideología de género” te va a sacar el sexo, que ya no vas a poder ser una madre o un padre nunca más, o que tu familia va a ser destruida. Este tipo de discursos que hablan del género como una ideología, buscan desacreditar la validez de estos estudios, asociándolos con una ideología en el sentido de algo ilusorio y dogmático, “que se ha ‘apoderado’ del pensamiento de las personas”, como explica Butler.

De ejemplos como el de Meloni y Putin está lleno en los últimos años. Sin ir más lejos, en mi columna anterior hacía referencia a las políticas en contra de la “ideología de género” presentadas el mes pasado por Javier Milei y Nayib Bukele, con dos días de diferencia, y pocos días después de haber estado en un encuentro internacional de extrema derecha en Estados Unidos, junto a Steve Bannon y Donald Trump.

Como lo expresa Butler, estos regímenes autoritarios buscan convertir al género en un fantasma, en una palabra que genera miedo, expandiendo la idea de que es una “amenaza” para las familias y que busca destruir a las infancias, al sexo, a los hombres y a las mujeres, y que por eso hay que erradicarlo de las escuelas, la administración pública y de todos lados de donde se pueda. Los movimientos antigénero son apoyados por líderes en Europa, Japón, Taiwán, Nigeria, Uganda, Brasil, Argentina y un sinfín de países, y sus discursos suelen ser diseminados en base a noticias falsas, sin interés en mantener un debate informado e intelectual sobre estos temas.

Si responder desde la intelectualidad no funciona, dice Butler, entonces se vuelve necesario buscar nuevas formas de comunicar. Mientras que los movimientos antigénero convencen a la población generando miedo y ansiedad, el desafío hoy es encontrar nuevas formas creativas y amorosas de explicarle al mundo que lo que proponen los movimientos feministas y las comunidades LGBT+ es simplemente vivir en un mundo con mayor igualdad de oportunidades para todas las personas en su diversidad.

La invitación entonces es a buscar y proponer formas no violentas de cohabitar, que sean más deseables que cualquier organización “fantasmática” del movimiento antigénero. Aprender a vivir desde el respeto, hacerse a un lado de la polarización, abrazar al fantasma e invitar a todas las personas a comprender que lo mejor siempre va a ser vivir en un mundo cada vez más libre e igualitario.