“¡Tienen que rotar (los cultivos)!. Vean lo que pasó en Argentina, donde aumentó la cantidad de hectáreas plantadas de soja pero la producción total se estancó, porque los suelos perdieron productividad”.
“¡Tienen que rotar (los cultivos)!. Vean lo que pasó en Argentina, donde aumentó la cantidad de hectáreas plantadas de soja pero la producción total se estancó, porque los suelos perdieron productividad”.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA la hora de administrar el riesgo en el agro esa fue una de las recomendaciones que hizo el economista argentino Salvador Di Stefano a empresarios agrícolas uruguayos que participaron el sábado 13 en el seminario “Enlace Chicago”. El evento fue organizado por la consultora local Fimix Agrofinanzas, el Chicago Mercantil Exchange Group y la corredora de bolsa RJ O’Brien, en el marco de la Expo Melilla.
Di Stefano realizó esa advertencia en momentos en que se desarrolla la cosecha de soja en Uruguay y transcurren los últimos días del plazo (30 de abril) establecido por el Ministerio de Ganadería (MGAP) para que los productores que planten más de 100 hectáreas de trigo o cebada en este otoño, presenten sus planes de uso y manejo de suelos.
Los agricultores locales reconocen la necesidad de cuidar la fertilidad de los campos mediante prácticas tendientes a reducir el riesgo de degradación y erosión, pero encuentran varios problemas en el cumplimiento de esa exigencia. Entre ellos se destacan la negativa de los propietarios de los predios a compartir la responsabilidad en la aplicación de los planes y la falta de alternativas “rentables” para las miles de hectáreas que dejarán de ser plantadas con soja. Así lo señalaron algunos empresarios del agro consultados por Búsqueda.
Más allá de los recaudos que puedan tomar los agricultores para alcanzar una rentabilidad que haga viable su producción mediante diferentes seguros, tanto para la cobertura de precios como para protegerse ante eventuales daños provocados por fenómenos climáticos, un tema abordado en el seminario que se realizó en la Expo Melilla fue el cuidado del suelo productivo.
Sobre ese punto, el economista argentino Di Stefano mostró estadísticas sobre la evolución del cultivo de soja en su país.
En las últimas tres zafras, la producción de ese grano en toneladas fue de 53 millones (2010), 49 millones (2011) y 40 millones (2012), mientras que las hectáreas plantadas de soja fueron 18,3 millones, 18,8 millones y 18,6 millones, respectivamente, según datos del Ministerio de Agricultura argentino.
Eso muestra que en kilos por hectárea la productividad de la oleaginosa en los campos argentinos bajó de 2.905 (2010) a 2.600 (2011) y luego cayó a 2.280 (2012).
Mientras, en Uruguay aumentó la productividad promedio, que fue de 2.400 kilos por hectárea en soja en 2012 y este año llegaría a 2.670 kilos, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, por su sigla en inglés) divulgadas el miércoles 10. Esa productividad por hectárea coincide con los primeros resultados obtenidos por algunas empresas en lo que va de la cosecha, comentaron a Búsqueda operadores del sector.
Basándose en información del gobierno uruguayo, la oficina estadounidense pronosticó que este año habrá una producción total de 3 millones de toneladas de soja en el país, sobre un área plantada de 1.130.000 hectáreas.
Al destacar que “en una economía con menos margen los negocios son para eficientes”, Di Stefano se refirió a los costos en alza y la forma de producir y operar en el mercado adecuándose a esa realidad en la que el dueño del campo tiene una creciente participación.
Con el actual esquema de agricultura en campos alquilados, el 50% de lo producido va para pagar el arrendamiento del campo y la otra mitad se reparte en partes iguales en la compra de insumos y servicios y en ingresos, indicó.
Dijo que el panorama de la región muestra diversas situaciones para la producción de granos: “En Argentina los agricultores tienen que pagar 35% de impuesto a las exportaciones (retenciones), y en otros países como Brasil el costo de los fertilizantes es altísimo”.
De esa manera, el economista argentino consideró que las condiciones para producir en Argentina o en Brasil “no son mejores” que en Uruguay.
Actualmente los empresarios del agro local advierten una caída en la rentabilidad de su actividad por el incremento de costos y el pago del Impuesto al Patrimonio, previsto en un proyecto de ley que remitió el Poder Ejecutivo al Parlamento este mes (ver Búsqueda Nº 1.708).
“El problema que plantea para adelante el plan de uso y manejo de suelos del MGAP es: ¿qué hacer con las miles de hectáreas en las que no se podrá plantar más soja?”, dijo a Búsqueda el presidente de las Cooperativas Agrarias Federadas, Juan Vago.
“Si bajamos a la mitad o en un 40% el área agrícola, ¿qué hacemos para hacer rentable la producción?”, se preguntó en relación a que “hoy solamente la soja deja margen” de ganancias, a diferencia de otros cultivos como el sorgo y el maíz.
En esa misma línea de razonamiento, el titular de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios, Rafael Ferber, consideró “una irresponsabilidad del MGAP no tener medido el impacto de una menor producción” de granos en el país.
“El gobierno dice que si se sigue plantando soja sobre soja la productividad de los campos bajará a la mitad en 2, 5 o 10 años. Pero no da a conocer ningún dato del impacto que tendrá en el agro y en la economía de localidades del interior la reducción de la actividad agrícola en esas miles de hectáreas”, cuestionó. Enumeró que eso significará menos insumos, menos transporte de cargas, menos servicios de siembra, fertilización y cosecha.
“Y es muy distinto además, saber si eso ocurrirá en 2, 5 o 10 años, como dijo la directora de Recursos Naturales Renovables (Mariana Hill) en la Expo Activa” que se realizó en marzo en Soriano, señaló.
Ferber advirtió que “muchos agricultores dudan si plantar o no trigo en este otoño, por las pérdidas registradas el año anterior, debido al exceso de lluvias y a las complicaciones del plan de suelos”, exigido por Ganadería.
Hasta el momento esa cartera de Estado tiene 200 planes de suelos en estudio, que abarcan unos 360.000 hectáreas de cultivos de invierno (trigo y cebada), informó Hill el miércoles 10 en el sitio web de la Presidencia de la República.
Aseguró que la exigencia de ese control del uso de suelos continuará con los cultivos de verano (soja, maíz y sorgo), a ser plantados entre octubre y noviembre. “Esto no tiene marcha atrás”, anunció.