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    Aguerre valoró el discurso de Reilly como “el mejor” que escuchó hasta ahora, pero faltaron respuestas a algunos planteos de ARU

    Fue un discurso especial por al menos dos motivos: era la primera vez que Ricardo Reilly hablaba al cierre de la Expo Prado como presidente de la Asociación Rural (ARU) y era la primera vez que el nuevo gobierno escuchaba el mensaje del campo al cierre de ese evento.

    El discurso que año a año expone el presidente de la ARU al final de la Expo Prado, que es la exposición ganadera más importante del país, por su difusión en los medios de comunicación y por su contenido simbólico, es la mejor forma que la gremial tiene de marcar su posición. También, porque allí, a solo unos metros, se encuentran las autoridades del gobierno. Fue a ellas que Reilly se dirigió cuando, el sábado 19, bajo el sol del mediodía, dijo: “Vivimos en un país cuya población no resiste más carga impositiva, ni nuevos impuestos, ni un incremento de los ya existentes. Ni a nivel nacional ni departamental”.

    Ricardo Reilly y Tabaré Aguerre tuvieron coincidencias y diferencias en sus discursos

    Esas palabras adquieren especial importancia porque actualmente el Parlamento discute el Presupuesto quinquenal, y trata, entre otras cosas, la carga tributaria para el sector rural. De hecho, una de las propuestas del Poder Ejecutivo, que fue aprobada por el Congreso de Intendentes, consiste en eliminar la exoneración del 18% de la contribución inmobiliaria rural, que fue otorgada en la crisis de 2002.

    Si bien posiblemente la propuesta no prospere por falta de apoyo, la posición de la ARU al respecto fue clara. También fue clara su opinión respecto a la salida del gobierno de las negociaciones del TiSA (Trade in Services Agreement): “No puede ni debe dejar jamás su silla vacía cada vez que se negocien nuevos tratados internacionales, como lamentablemente sucedió al negarnos a participar de las negociaciones del TiSA”, dijo Reilly. Y agregó en referencia al tratado que el gobierno debe de conducir el “reposicionamiento estratégico de nuestra inserción internacional de manera urgente” para no quedar “fuera de los grandes flujos comerciales del mundo”.

    A solo unos pasos estaban el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, y el de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

    El primero de los jerarcas había expresado en la interna del Frente Amplio su “preocupación” sobre distintos puntos del TiSA y dudas respecto a su alcance. El segundo defendió la participación de Uruguay en su discusión. De todas maneras, el gobierno decidió retirarse de la instancia de discusión del TiSA, y el agro se lo reclamó. Y esa crítica fue de las más aplaudidas por quienes estaban en el estrado: políticos de la oposición, dirigentes empresariales de esa y otras gremiales y autoridades oficialistas que, por supuesto, no aplaudieron.

    A su turno, el ministro Aguerre evitó referirse tanto al tema impositivo como a la decisión del gobierno de abandonar las negociaciones en el TiSA.

    Mejorar la competitividad fue otro de los pedidos de Reilly al gobierno. Debido a los costos internos y la baja de los precios de las materias primas las empresas arrojan “números en rojo” y eso genera endeudamiento, una baja en las exportación y un caída en los puestos de trabajo. En este contexto instó al gobierno a tener “prudencia y responsabilidad fiscal”, ya que el déficit fiscal representa el 3,5%. Tampoco sobre este punto hubo un pronunciamiento del ministro.

    La educación, la seguridad rural y la infraestructura fueron otros de los puntos sobre los cuales Reilly arrojó unos dardos: las rutas generan “riesgo para la circulación de vehículos” y un escollo para “acceso a necesidades básicas de ciudadanos a distintos puntos del país”. La falta de una infraestructura adecuada, añadió, “encarece el transporte”, lo que termina pagando el productor.

    Sin embargo, durante los 45 minutos que duró su discurso, no todas fueron críticas para el gobierno.

    El dirigente de la ARU reconoció al gobierno su respuesta para paliar el estado de la lechería, que atraviesa una situación compleja, y las políticas implementadas para enfrentar la sequía del primer semestre del año. Se refirió, concretamente, al decreto de la Emergencia Agropecuaria.

    Pese a que opinó que el Mercosur tiene un mal funcionamiento y limita a Uruguay, que además paga aranceles que ascienden a U$S 660 por año, y a su crítica al TiSA, también destacó la actitud de este gobierno de abrir mercados y a su política exterior, y la concreción del acuerdo con Venezuela, donde se colocarán productos agropecuarios.

    “Cuando al campo le va bien, a todos los uruguayos les va mejor”, dijo Reilly, y mencionó que la actividad del sector agropecuario derrama seis veces lo que genera a otras actividades económica.

    Quizás fue esa perspectiva cargada de optimismo, y alguno de los elogios que Reilly brindó al gobierno, lo que haya colaborado para que, en su turno de hablar, el ministro Aguerre dijera que, sin desmerecer a nadie, ese había sido el “mejor” discurso de la ARU que había escuchado en los últimos años. Y a continuación, respondió con propuestas concretas algunas de las inquietudes que el agro ha planteado en los últimos tiempos.

    Actualmente, en el Parlamento existe un proyecto de ley que fue enviado por distintas gremiales agropecuarios para encarar este tema. Los dirigentes rurales han criticado al sistema político y a los legisladores por haber “encajonado” esa iniciativa.

    Sobre este punto, Aguerre anunció que en lo que resta del año, el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento un nuevo proyecto sobre seguridad rural que sustituirá el concepto de abigeato por el de robo. Con la introducción de ese cambio pretende que la Justicia pueda juzgar con mayor severidad a quienes cometen ese delito.

    Aguerre también habló sobre otro punto que los productores ovinos han señalado con insistencia en los últimos dos años: las jaurías de perros salvajes que atacan a y causan estragos en las majadas. Al respecto, el ministro anunció que la Comisión Honoraria de Bienestar Animal dependerá de su cartera. “El derecho de un perro no puede estar por encima del derecho de una oveja”, sentenció el ministro, y siguió con las buenas noticias para el rubro agregando que Uruguay está a un paso de abrir el mercado de la carne ovina con hueso hacia Estados Unidos.

    Si bien, a diferencia de otras oportunidades, cuando coloca el riego como un aspecto central de su disertación, esta vez el agua ocupó poco espacio en sus palabras. De todas maneras, dijo que enviará al Parlamento un proyecto para el desarrollo del riego.

    En otro pasaje de su discurso, celebró la ley aprobada por su partido de gobierno que fija un límite de ocho horas para la jornada de los trabajadores rurales. Y, cuando se refirió a ese hecho, obligó a los dirigente gremiales a aplaudir, ya que si bien la ARU ha dicho públicamente que está de acuerdo con la legislación, no son pocos los empresarios del agro que han planteado sus reparos con la ley.

    Aguerre remarcó que lo “importante” es que el agro, “con viento de cola, de costado o de frente” no pierda el rumbo.