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Semanas atrás el diputado colorado Fernando Amado criticó con dureza que 14 parlamentarios y funcionarios viajaran a Zambia para participar en la 134º Asamblea de la Unión Interparlamentaria y Reuniones Conexas y gastaran U$S 120.000 entre pasajes y cinco días de estadía. En esa oportunidad dijo que “hay poca sensibilidad de cómo la corporación política y el poder adormecen a colegas”. Hoy, al conocer que el Parlamento devuelve en promedio poco más del 10% de los viáticos, su indignación es aún mayor y advierte que existen indicios de corrupción. Y por ello pide que se haga una investigación parlamentaria para terminar con lo que él define como “el sistema”.
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—Los parlamentarios tenemos un problema adelante. Hay dos opciones: esconder la cabeza o enfrentarlo, y para enfrentarlo se precisa autocrítica y coraje, que a veces es difícil. La realidad es evidente y hay un gasto muy grande en viáticos, más allá de que correspondan a una grilla de Cancillería. Eso ocurre tanto con los funcionarios como con los legisladores.
—¿Por qué sucede?
—Porque hay un sistema de asignación de viáticos que así como está armado se presta a la falta de transparencia en cuanto a lo que se gasta efectivamente en el viático asignado y lo que se devuelve. Es perverso y hay que atacar ese sistema. Queda a la merced de la honestidad individual de cada uno que viaja. Hoy es un acto de fe. Y este sistema puede tentar a la criatura humana, que es muy débil, y prestarse para la plata fácil, la plata dulce, para que alguien se pueda quedar con un vuelto y quedarse con dólares que no gastó para la función que fue asignado. El viático es para los gastos de ese viaje, no para enriquecer a la persona.
—¿Cree que legisladores y funcionarios se quedan con parte de los viáticos?
—Hay ejemplos que muestran diferencias y es inevitable hacerse algunas preguntas. ¿Cómo puede ser que no se deba rendir cuentas? ¿Cómo es que en un mismo viaje, mismo destino, misma actividad, mismo lugar donde se duerme y se come puede llegar a haber diferencias entre lo que devuelve uno u otro? Me genera dudas. ¿Cómo es que algunos no devuelven nada? Es raro. Los viáticos en general son un número imperfecto y es demasiado perfecto que alguien gaste la totalidad de un viático.
—Unos pocos funcionarios gastan más que el Senado entero y que un tercio de Diputados. A su vez, son quienes menos viáticos devuelven. ¿Le sorprende?
—¡Me impacta! Hoy eso es posible porque el sistema lo permite. Solo los funcionarios y legisladores que viajaron saben si cuando volvieron al país, su declaración de lo que gastaron se ajusta a la realidad o no. Si se ajusta a la verdad duermen tranquilos, si alguien no lo hizo es corrupción. Eso es robar. Cada uno sabrá lo que hizo pero el sistema es absolutamente cómplice de esto porque es imposible de detectar.
—¿Qué piensa hacer?
—Mi intención es que se haga una investigación administrativa a los efectos de ver cómo resolver esto. Hay que establecer cómo saber más acerca de la logística de los viáticos y del sistema y encontrar una solución para que los funcionarios y legisladores que viajen estén sujetos a una rendición de cuentas clara. No puede ser un cheque en blanco.