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    América Latina puede enfrentar “otra década perdida” si no resuelve su problema “estructural” de productividad

    Los commodities “no van a volver a salvar” a Uruguay y por ello “es clave” que el Estado y las empresas dejen de ser “conservadores” y apunten a la “digitalización” y a la “innovación”, dice Pablo Bello, director ejecutivo de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones

    Pablo Bello es un economista, académico e investigador chileno. Fue viceministro de Telecomunicaciones en la primera presidencia de Michelle Bachelet. Actualmente es el director ejecutivo de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet), una organización que, según explicó, “tiene como propósito generar las condiciones para avanzar hacia la digitalización de América Latina entendiendo que este es un factor fundamental para el crecimiento económico y el progreso social”.

    De visita en Montevideo para la reinauguración de la Casa de Internet de la asociación, Bello conversó con Búsqueda  sobre los temas centrales que, a su entender, deberían estar presentes en la discusión política de Uruguay y de los países de la región: los desafíos de la productividad y el crecimiento económico de los próximos años.

    Para el especialista, América Latina tiene que mejorar sus niveles de productividad, un problema “estructural” del continente, mediante “la incorporación intensiva de tecnologías de la información y la comunicación”

    Según Bello, Uruguay “está muy bien posicionado” en términos de acceso a Internet y nuevas tecnologías, pero así como en la educación, no basta con eso: “Lo que tienes que hacer es poder utilizar la conectividad como un factor de transformación productiva”, dijo.

    El experto advirtió que el nuevo recurso natural de esta era son los datos personales. Y advirtió que, así como en otras épocas venían empresas o países y se llevaban los recursos naturales, “hoy son las grandes empresas de Internet que vienen a llevarse nuestros datos casi a costo cero”.

    “Aquí hace falta una política pública que sea capaz de apropiarse de nuestros datos, de nuestros recursos y generar riqueza propia de ellos”, añadió.

    —¿Cómo es el estado de situación de las telecomunicaciones en el continente?

    —Un ámbito central que debe enfrentar hoy América Latina es el tema de la productividad. Esta es la región del mundo donde menos ha crecido la productividad en los últimos 20 años. Creció durante el superciclo de los commodities. Ese crecimiento estaba marcado por el alto precio de nuestros productos. En segundo lugar, la incorporación masiva de personas a la fuerza laboral empujadas por la transición demográfica, los procesos de migración y la incorporación de la mujer al mercado laboral. Y el tercer factor tiene que ver con la inversión que se desarrolló.

    Esos tres factores, que permitieron crecimientos económicos positivos, son factores que no se van a repetir en estos años. Hay un informe de la consultora McKenzie que dice que si no somos capaces de abordar y revertir el problema estructural que tiene América Latina en materia de productividad, el crecimiento económico de los próximos 15 años será entre 40 y 50% más bajo que el de los 15 años anteriores. América Latina puede enfrentar otra década perdida en términos de crecimiento si no somos capaces de resolver su problema estructural de productividad.

    La productividad tiene muchísimo que ver con la digitalización y con la incorporación intensiva de tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito productivo, en la pequeña y mediana empresa, en las diversas actividades tradicionales y en las innovadoras. Uruguay lo ha hecho muy bien en el software, por ejemplo.

    Si no somos capaces de incorporar intensivamente tecnologías de la información y la comunicación en todos los sectores de la industria, no seremos capaces de incrementar la productividad y por tanto no podremos generar las condiciones para incrementar el crecimiento económico. La brecha de productividad con los países de la OCDE se ha mantenido constante en los últimos 20 años, es decir que crecemos, pero no acortamos esta brecha.

    —¿Cómo impacta la incorporación de tecnologías en la productividad?

    —El concepto de productividad tiene que ver con cuánto se es capaz de producir con una cantidad determinada de recursos. La gracia de las TIC es que permiten incrementar la coordinación y provocar más eficiencia. Consiguen generar mecanismos en red para que los recursos se utilicen de mejor manera. En una región como la nuestra es clave que las industrias se puedan adaptar a procesos productivos más complejos.

    Todo proceso de producción complejo requiere productos de distintas empresas. Esto se puede agilizar y mejorar con la incorporación de las TIC y la digitalización de toda la producción. Lo otro es la capacidad de conocer de mejor manera a tus clientes y tus proveedores. Para esto, en el mundo de hoy, se precisa el Big Data. Eso te permitirá crecer de mejor manera.

    El gran reto, y este es el punto más relevante para Uruguay, es que no basta con tener buenos niveles de acceso a Internet, como tiene el país, lo que tienes que hacer es poder utilizar la conectividad como un factor de transformación productiva. Y ese desafío requiere políticas públicas que no son las de garantizar el acceso sino que tienden más bien a la capacitación y generación de habilidades para ese entorno y el poder transformar estructuras productivas. Allí hay también factores culturales, ya que hay todo un entorno social que es resistente a la innovación y a los cambios y ese es el desafío.

    —¿Cómo se posiciona Uruguay en ese sentido?

    —Las empresas en Uruguay, incluyendo la pequeña y la mediana, están conectadas. No hay un problema en disponibilidad de acceso; de hecho, Uruguay está entre los primeros países de América Latina. Pero cuando la pregunta es ¿qué hacen las empresas con esa conectividad?, ahí es donde falta trabajo. Ante la pregunta de si incorporan realmente la tecnología, más allá de tener una página web, ahí está mal. América Latina está mal y Uruguay está particularmente al debe en este ámbito. Hicimos un estudio sobre Internet de las cosas y Uruguay aparece en el lugar tres del ranking. Está muy bien en la infraestructura de conectividad, con fibra óptica, cable submarino. Pero aparece mal en la capacidad de las empresas en incorporar las TIC como un factor productivo real. También aparecen mal en la capacidad de innovar a través de las TIC. Eso requiere tener habilidades y conocimiento, pero también en cómo somos capaces de generar una cultura de innovación en el ámbito productivo.

    En América Latina somos innovadores en el plano creativo, en el artístico, en el plano doméstico... pero en el ámbito institucional hay un conjunto de rigideces que nos llevan a ser muy conservadores. Los Estados son conservadores y las empresas también son conservadoras. Ese es el gran desafío, el más complejo: cómo cambiamos el chip conceptual en el ámbito empresarial y estatal para ser más eficientes y productivos. Si no hacemos eso el drama es que no vamos a generar las condiciones para que haya crecimiento económico.

    Los commodities no nos van a volver a salvar, nos salvará la productividad y para eso la digitalización juega un rol clave. Uruguay inicia un proceso largo de discusión política hacia las elecciones nacionales. Nuestro objetivo es instalar este tema arriba de la mesa de discusión.

    —América Latina siempre fue un proveedor de la demanda de otras regiones. Esta digitalización e innovación que menciona y que puede mejorar la productividad, ¿puede también cortar la dinámica de proveedor/demandante que lleva instalada siglos? ¿O sería el mismo patrón económico solo que ahora más tecnificado?

    —Uruguay y Chile son países pequeños en la economía global. Por lo tanto, el modelo para que estos países puedan crecer es de apertura y globalización. Es con una lógica de apertura. Entonces el modelo de vender servicios, cada vez más sofisticados, está para quedarse. Es un modelo de desarrollo que es válido. Esa analogía con los recursos naturales que tú hacías se replica ahora. El nuevo recurso natural son nuestros datos. Lo que está ocurriendo y con absoluta claridad es que los que antes eran las grandes empresas o países que venían a llevarse nuestros recursos naturales, hoy son las grandes empresas de Internet que vienen a llevarse nuestros datos casi a costo cero.

    Estas empresas nos invitan a entregarles nuestros datos y desarrollan todo un modelo de negocios a partir de estos datos. Aquí hace falta una política pública que sea capaz de apropiarse de nuestros datos, de nuestros recursos y generar riqueza propia de ellos. Eso es una materia pendiente, que pasa por lo regulatorio y la política pública. Que no sea restrictivo, pero que establezca ciertas contraprestaciones para el país asociadas al uso de los datos personales. Que sean los uruguayos quienes tengan soberanía sobre sus datos y sobre cómo se trafican. Ese será un fenómeno creciente.