En la mañana del lunes 3 algunos funcionarios del Ministerio de Economía siguieron la transmisión en vivo del discurso grabado del presidente Mauricio Macri y el anuncio de nuevas medidas hecho por el equipo económico argentino. Y, como en días anteriores, monitorearon la evolución del precio del dólar en la plaza porteña —algo más calmo— así como la reacción en el mercado local. También empezaron a calcular posibles impactos para Uruguay de una recesión más profunda en la economía del vecino del Plata.
Aunque menos que al inicio de este siglo, Argentina sigue siendo un socio relevante para Uruguay: es el cuarto destino de las exportaciones de bienes (5,5% del total en enero-agosto) y los argentinos que llegan, sobre todo en el verano, son los mayores consumidores de servicios turísticos. Es, además, uno de los principales orígenes de la inversión extranjera directa en el país (15% del total en 2016).
Argentina enfrenta actualmente un serio desequilibrio fiscal y un elevado endeudamiento público. La estrategia de ajuste gradual a la que apostó el gobierno de Macri fracasó y la desconfianza desencadenó una corrida cambiaria; el tipo de cambio, que había empezado el año en poco más de 18 pesos argentinos, llegó a superar los 40 la semana pasada.
El último fin de semana el presidente y su equipo prepararon los anuncios que se hicieron públicos en la mañana del lunes 3. En el mensaje grabado, de 25 minutos, Macri definió la situación como de “crisis” y “emergencia”, y pidió confianza a los argentinos. Pocos minutos después, en una conferencia de prensa, las autoridades económicas informaron medidas de ajuste.
Argentina sigue siendo un socio relevante para Uruguay: es el cuarto destino de las exportaciones de bienes y los argentinos que llegan, sobre todo en el verano, son los mayores consumidores de servicios turísticos.
El paquete incluye recorte de algunos rubros del gasto público y aumento de los ingresos tributarios. Con eso se aspira a pasar de un déficit anual primario —antes del pago de intereses de deuda— equivalente a 2,8% del Producto Bruto Interno (PBI) este año a un equilibrio en 2019. El resultado global en las cuentas fiscales bajaría de 5,6% a 3,2%, según las proyecciones del Ministerio de Hacienda.
Por el lado de los ingresos, anunciaron que se espera recaudar medio punto del PBI este año y 1,5% el próximo gravando con tres pesos argentinos por cada dólar las exportaciones de productos primarios y servicios, y con cuatro los envíos al exterior de manufacturas y demás rubros. Este nuevo esquema de retenciones empezó a regir el martes 4 para las mercaderías, y lo hará en enero de 2019 para los servicios; se prevé desmantelarlo a fin de 2020.
Por el lado de los gastos, se anunció una fusión de los ministerios y otros organismos con ese rango, que pasan de 22 a 11 (sin cambios de jerarcas); la prohibición de la contratación de nuevo personal a la administración; y un tope al aumento de las remuneraciones públicas en no más que el nivel de inflación. También habrá un recorte de cerca de la mitad de la inversión pública, y se generarán ahorros traspasando algunos costos a los gobiernos provinciales.
El costo para la economía argentina será una contracción todavía mayor a la que ya se esperaba (1%), aunque la magnitud de la estimación no fue informada. “Vamos a estar revisando las cifras en los próximos días, asumiendo que la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que preveíamos”, eludió ante la prensa el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Macri reconoció que aumentará la pobreza.
El costo para la economía argentina será una contracción todavía mayor a la que ya se esperaba, aunque la magnitud de la estimación no fue informada.
Como ya había adelantado la semana pasada buscando calmar a los agentes económicos, el martes 4 el gobierno inició negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que le adelante desembolsos en el marco del programa por US$ 50.000 millones aprobado en junio. “(…) Esto va a despejar las dudas sobre nuestras posibilidades de financiamiento”, afirmó el presidente. Ni él ni su ministro de Hacienda informaron cuánto dinero se espera recibir por anticipado del organismo financiero. Desde Washington, Dujovne aseguró el miércoles 5 que tuvo una reunión “muy productiva” con la directora gerenta del FMI y que se intentará cerrar el acuerdo antes de fin de mes.
El martes Macri habló por teléfono sobre la situación de Argentina y otros temas de actualidad con su par de Estados Unidos, Donald Trump, pero no se dieron detalles.
Las reacciones ante los anuncios fueron de reprobación desde el empresariado y de cierto escepticismo en los mercados; el dólar subió levemente de precio y terminó bordeando los 39 pesos argentinos, mientras que el índice accionario Merval de la bolsa porteña bajó más de 1% el lunes.
Con el Banco Central ofreciendo a la venta grandes volúmenes de dólares, la cotización frenó su incremento el miércoles 5.
Una encuesta de la consultora Raúl Aragón & Asociados difundida el martes 4 relevó calificativos sobre cómo ven los argentinos la situación económica de su país: el 36% dijo “mala”, “malísima” o “grave”; el 26% la califica como “caótica”, “desastrosa”, “espantosa” o “pésima”; otro 4% la definió como “angustiante” e “incierta”; y el 19% como “complicada” o “difícil”. Solo 4% cree que está “bien” o “correcta”.
Y más de la mitad (31% “bastante” y “20% “totalmente”) le asigna algún grado de probabilidad a que Argentina vuelva a padecer una crisis como la de 2001.
“Muy sólido”.
En Uruguay, el anuncio del ajuste en Argentina llevó a analistas y dirigentes empresariales a anticipar un impacto sobre el turismo en la próxima temporada, así como en las exportaciones de bienes al quedar en peores condiciones de competencia con el vecino tras la aceleración de la depreciación. El comercio de frontera advirtió que perderá negocios y la Aduana hizo más estrictos los controles al ingreso de mercadería en los puentes binacionales.
Desde el gobierno el mensaje pareció dirigido a disipar temores de contagio.
En Uruguay, el anuncio del ajuste en Argentina llevó a analistas y dirigentes empresariales a anticipar un impacto sobre el turismo en la próxima temporada, así como en las exportaciones de bienes .
Cuando habló en una rueda de prensa tras participar en un acto en el Hospital Pereira Rossell, el presidente Tabaré Vázquez repitió algunos argumentos que había manejado el titular de Economía un rato antes en el Consejo de Ministros: “Es preocupante y lo estamos siguiendo muy de cerca. (…) Pero puedo llevar la total tranquilidad a la población de que Uruguay está muy sólido desde el punto de vista financiero y económico. El Uruguay va a seguir creciendo pese a las vicisitudes de la región. El Uruguay tiene un equilibrio macroeconómico muy sólido, tiene el reconocimiento de las organizaciones internacionales en cuanto a su solvencia financiera, (y) las aseguradoras de créditos internacionales hace pocos días ratificaron el grado inversor y lo ascendieron a la característica de estable. Y tenemos reservas internacionales que pueden contemplar cualquier situación que el país pueda vivir, por ejemplo, comparando con lo que pasó en el año 2002, 2003”.
Un periodista le preguntó si, dado el deterioro de la economía argentina, debería replantearse el proyecto de Rendición de Cuentas a estudio del Parlamento que propone un aumento del gasto público para 2019 y 2020. “No, no hay que rever nada. Uruguay está en el camino adecuado. (…) La solidez que demuestra el Uruguay, demuestra fehacientemente que la conducción política que tuvieron los tres gobiernos del FA ha sido la conducción adecuada, no porque lo diga yo sino porque los hechos, incontrastablemente, lo están demostrando”, respondió Vázquez.
Lo cierto es que las cuentas públicas uruguayas muestran un persistente desequilibrio —US$ 2.326 millones en los 12 meses cerrados en julio, equivalentes a 3,9% del PBI, según informó el Ministerio de Economía el último día de agosto. El resultado negativo primario se mantuvo en torno a medio punto del Producto.