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    Artigas y Washington

    Sr. Director:

    El 25 de marzo se cumplieron 200 años de un episodio histórico singular y de profundo significado para los orientales.

    El 25 de marzo de 1818 el presidente de Estados Unidos, James Monroe, quinto desde la fundación de aquella gran nación, envió al Congreso de ese país una Resolución o Proyecto para que allí se debatiera, tratara y, en consecuencia, se resolviera una cuestión que nos concernía a los orientales.

    ¿Cuál era el motivo de aquella nota del presidente Monroe al Congreso de los Estados Unidos de América y que aludía expresamente a la Banda Oriental y a su pueblo?

    Para responder a esta interrogante debemos remontarnos unos años antes . Desde la Revolución de Mayo de 1810 el gobierno de Buenos Aires intentó por diversos medios su reconocimiento por parte de los Estados Unidos .

    Sus intentos fueron siempre infructuosos, hasta que a comienzos del año 1817 el gobierno del Directorio de Buenos Aires, emanado del Congreso de Tucumán, del cual no participaron Entre Ríos, Corrientes, Santa Fé, Misiones ni la Banda Oriental, envía sus representantes frente al Gobierno de los Estados Unidos a los efectos de que este reconociera la independencia de la Argentina, sin aclarar cuál era exactamente su territorio.

    Esta solicitud del gobierno de Buenos Aires motivó a que desde Washington se enviara al Río de la Plata embajadores y diplomáticos a fin de verificar lo que aquí ocurría.

    Estos diplomáticos no solo concurrieron a Buenos Aires, también lo hicieron a nuestra tierra, la Banda Oriental. El cónsul de los Estados Unidos en las Provincias del Plata desde 1814, don Thomas Lloyd Halsey, va pues en carácter oficial al Hervidero, la villa de Purificación, a entrevistarse con el Jefe de los Orientales y Protector de los Pueblos Libres, el General José Artigas. Allí es recibido por Artigas con cordialidad y respeto, dentro de la austeridad espartana con que se vivía. Artigas es enterado de la misión diplomática de aquel hombre, se trataba de que el gobierno de Estados Unidos de América se informara, de primera mano, de lo que ocurría en el Río de la Plata, política y militarmente. En esos momentos el gobierno de Buenos Aires, en guerra con Artigas, y habiendo sido derrotado en Guayabos, se había aliado con el reino de Portugal y le había entregado la Banda Oriental con el fin de destruir a Artigas y su ideario federal y libertario. Por este motivo no era tan claro para el gobierno de los Estados Unidos cuál era realmente la situación política en el Río de la Plata, ni cuáles eran exactamente los territorios reivindicados por el directorio porteño para su nación. ¿ Comprendía esta el Protectorado de los Pueblos Libres bajo la protección de José Artigas? Estas legítimas dudas fueron las que determinaron al gobierno de Washington a enviar a su Cónsul en el Río de la Plata a viajar hasta la costa del arroyo Hervidero, en el campamento de Purificación, a orillas del río Uruguay.

    El General José Artigas aprovecha esta circunstancia y entrega al Sr. consul Thomas Lloyd Halsey una nota dirigida al presidente de los Estados Unidos, el Sr. James Monroe.

    Esta nota dice así, en referencia al cónsul de Estados Unidos, que en tiempos de guerra y barbarie había concurrido a entrevistar al Protector de los Pueblos Libres y Jefe de los Orientales a orillas del Uruguay:

    “Le he ofrecido mis respetos y todos mis servicios, y quiero valerme de esta favorable ocasión que se me ofrece, para presentar a V.E. mis cordiales respetos. Los variados acontecimientos de la revolución me han privado hasta aquí de la oportunidad de unir el cumplimiento de este deber con mis deseos. Ruego a V.E. se sirva aceptarlos, ahora que tengo el honor de ofrecerlos, con la misma sinceridad de que me encuentro poseído para promover la felicidad y la gloria de esta República. A conseguirla se dirigen todos mis esfuerzos, como también los de los miles de mis conciudadanos. Que el cielo escuche nuestras preces”. José Artigas

    Esta breve nota, cargada de sentido de patria y sencillez, llegó a manos del presidente Monroe, quien, fiel a su doctrina, la atesoró.

    El Congreso de Estados Unidos resolvió tratar el asunto del reconocimiento del gobierno del Directorio de Buenos Aires, emanado del Congreso de Tucumán .

    El Congreso Americano por resolución del 5 de diciembre de 1817 pidió antecedentes al gobierno de Monroe para juzgar y fallar sobre la independencia del Plata .

    Se fijó la fecha para hacerlo. El Congreso sesionó para tratar este asunto los días 24, 25, 26, 27 y 28 de marzo de 1818 .

    Esas sesiones contaron con la activa presencia de los más connotados representantes de todo el territorio de los Estados Unidos de América. Participaron de aquellas extensas e intensas sesiones 195 diputados.

    Aquellas sesiones del Congreso no fueron simples. Allí estaban ejerciendo su presión los enviados del gobierno de Buenos Aires y sus mentores, los representantes de las monarquías europeas, que estaban detrás de aquel .

    Los representantes del Congreso se dividieron entre quienes apoyaban la solicitud del gobierno de Buenos Aires y quienes tenían reparos, por falta de información y claridad, en los objetivos que aquella solicitud perseguía.

    El primer día de sesiones del Congreso de los Estados Unidos de América, los representantes a favor de reconocer la independencia del gobierno de Buenos Aires expusieron sus argumentos. Y lo hicieron en forma vehemente y consistente. Pero existían muchas dudas. Es entonces que el presidente Monroe envía al Congreso el día 25 de marzo de 1818 la nota de Artigas. Aquella nota del Jefe de los Orientales que el presidente Monroe ha atesorado se hace pública.

    Esta nota de Artigas fue leída en el Congreso Americano por el secretario de Estado John Quincy Adams, sucesor de Monroe como presidente e hijo del segundo presidente de los Estados Unidos, John Adams.

    Y el mismo Adams se transformó en su más celoso defensor. Durante el transcurso del debate, que duró 5 días, John Quincy Adams le pregunta a los enviados de Buenos Aires si Artigas fue consultado sobre la petición que ellos hacían allí.

    Estas fueron sus palabras al respecto: “¿Y ese territorio que gobierna Artigas? Habéis presentado poderes del gobierno de Buenos Aires; nos traéis una carta de O´Higgings, el jefe de los chilenos. ¿Traéis alguna de Artigas, el jefe de los orientales? Decís que sois agente de los gobiernos argentino y chileno. ¿Y el oriental? ¿Quién os da la representación de ese pueblo heroico, que como Chile está separado de Buenos Aires por fronteras naturales y que quiere su autonomía? Yo veo allá a ese hombre Artigas, que lucha solo con su pueblo. ¿Quién es ese Artigas? Yo veo a Montevideo en poder de un monarca europeo, del portugués. Y ese rey extranjero está allí con el beneplácito del gobierno de Buenos Aires que vos representáis, y que pide el reconocimiento. ¿Quién me garante entonces la estabilidad, la verdad de esa patria, de principios idénticos a los nuestros, de que me estáis hablando? Y si ese Artigas, jefe de la Banda Oriental, que proclama la independencia republicana, me pide el reconocimiento que vosotros me pedís, el reconocimiento de su independencia de España y de Buenos Aires, qué le contesto? ¿Me he de poner contra él en la lucha que sostiene con vosotros —aliados del rey de Portugal— en defensa de la democracia?”.

    Esta fue la defensa que hizo el secretario de Estado, Adams, del Jefe de los Orientales y de su ideario, allí en el seno del Congreso de los Estados Unidos. Pero no fue el único. Las palabras del diputado por Maryland, Smith, fueron las siguientes: “ El Ejecutivo Directorio del Plata hace la guerra como aliado del rey de Portugal contra Artigas, que es el jefe de la Banda Oriental y que parece ser en verdad un republicano, un hombre de poca educación, pero de cerebro fuerte y de inteligencia vigorosa, valiente, activo, abnegado por su país y poseedor de la plena confianza del pueblo que dirige”. Fuerte y claro Smith.

    El debate en el Congreso continuó en forma intensa. Finalmente, el día 28 de marzo de 1818, antes de la votación del Congreso Americano, el secretario de Estado, Adams, hablando en nombre del presidente Monroe, dice estas palabras refiriéndose a José Artigas: “El único demócrata de las Provincias Unidas del Río de la Plata es el bravo y caballeresco republicano General Artigas” (The brave and galant republicain General Artigas).

    La voz del Jefe de los Orientales, desde un confín de su territorio, fuente de sus recursos, a orillas del río Uruguay en su campamento del Hervidero en Purificación, fue escuchada y resonó fuerte en el Congreso de los Estados Unidos de América.

    La votación del Congreso en que se laudó aquella cuestión del reconocimiento del gobierno de Buenos Aires fue: 145 votos en contra de reconocer dicho gobierno y 50 a favor de hacerlo. La voz de Artigas y su pueblo heroico fue escuchada.

    Aquella nota de Artigas, dirigida al presidente de los Estados Unidos James Monroe y leída por Adams en su Congreso fue a nuestra patria en su bautismo el fecundante riego .

    Sería bueno que nuestro Parlamento, nuestro Congreso, rinda debido tributo y homenaje a José Artigas y a aquellos hombres que sin conocerlo, le rindieron su homenaje hace docientos años en el Congreso de los Estados Unidos de América .

    Queda planteada la idea y el desafío de hacerlo, dejando de lado ideologías.

    A docientos años de aquel episodio formidable y en momentos en que nuestra sociedad vive tiempos de dudas e incertidumbres respecto a su dirigencia política, hacemos votos porque el ejemplo de Artigas, de su honradez administrativa, de su austeridad y de su genuino y sincero amor a la patria, reconocido fuera de nuestra tierra, sea una luz que alumbre la mente y acción de quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de nuestro pueblo.

    Raúl B. Otegui

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