El asturiano Nacho Vegas vuelve a cantar en Uruguay, este martes 5 a las 20 en Montevideo Music Box, en el inicio de una gira que lo llevará por varias ciudades de Sudamérica para presentar su nuevo disco, Vidas semipreciosas. Se trata de una obra que conserva el norte estético de Vegas, con centro en el pop-rock electroacústico, con notorias influencias del imaginario rockero anglosajón entremezcladas con raíces folclóricas ibéricas. Su música está definida por su contorno vocal: el protagonismo absoluto reposa en su voz serena, íntima, algo etérea y espectral, con rasgos de grandes songwritters como Bob Dylan, Leonard Cohen y Tom Petty. Pero, ante todo, su voz está dotada de una identidad sonora inconfundible, absolutamente propia.
En esta entrevista con Búsqueda, desde su casa en Gijón y a 10 años de su primera visita, en La Trastienda, Ignacio González Vegas describe la esencia de Vidas semipreciosas. El cantautor describe su disco como un viaje que entrelaza la intimidad emocional con la crítica sociopolítica. También reivindica la imperfección humana y la necesidad de tejer “redes de solidaridad y ternura” como herramientas emocionales frente al auge de ideologías extremistas. También reflexiona sobre su pasado como estudiante de lingüística y explica cómo el lenguaje le permite resignificar la realidad y dotar a sus canciones “de una vida propia e indomable”. El álbum destaca por su diversidad lingüística, al incluir variantes ibéricas como asturiano (lengua romance de Asturias), catalán, euskera y hasta el alemán, como forma de “celebrar la riqueza cultural y la cohesión social”. En la charla, Vegas compartió además su entusiasmo por volver a actuar en Montevideo.
Intimidad compartida
“Vidas semipreciosas no es un disco conceptual, pero tiene algo que cohesiona las canciones”, afirma. “Me gusta que los discos sean como viajes en los que hay un origen y un destino y que por el camino vayan atravesando diferentes sendas. En este caso, creo hay dos caminos que vamos marcando con Vidas semipreciosas. Uno de ellos tiene que ver con una intimidad compartida, con canciones que hablan de emociones, de sentimientos complejos y que intentan trasladar una verdad emocional. Intento iluminar esa complejidad a la que nos enfrentamos cuando tenemos sentimientos contradictorios. El otro camino es el de los interludios que desembocan en la canción Seis cardales, que, sin dejar de apelar a lo emocional, tiene una dimensión social y política. Esa y otras canciones de este disco hablan de este momento oscuro que estamos atravesando en el mundo con el auge de la extrema derecha y del fascismo en estos tiempos. Esto está representado en el disco con voces que han colaborado generosamente, compartiendo sus experiencias, gente que ha sido represaliada por parte del Estado español, que han tenido que pagar con penas de cárcel simplemente por el hecho de hacer sindicalismo o enfrentarse a la extrema derecha, por lo que han sufrido montajes policiales y judiciales; estas voces testimonian carencias democráticas que al final son caldo del cultivo de discursos de odio como el fascista. Esos dos caminos, el íntimo y el social, son la esencia de Vidas semipreciosas”.
Así desarrolla Vegas su concepto de lo semiprecioso: “Quiero reivindicar la semipreciosura como el reconocimiento de la imperfección de nuestras vidas. Todo lo que esté vivo es algo que es imperfecto por naturaleza, no está acabado del todo. Si todo fuera perfecto, sería tremendamente aburrido. Tenemos muchas cosas de las que asombrarnos, muchas batallas que plantear, mucho con lo que emocionarnos, con las que maravillarnos y también con las que espeluznarnos. Toda esa imperfección nos dice que estamos vivos y también habla de nuestra propia fragilidad. Precisamente, de lo mucho que nos necesitamos. Las vidas semipreciosas son esas vidas interdependientes, que precisamente necesitan tejer redes de ternura, de solidaridad y de amor. Entiendo a la ternura y el amor no solo como sentimientos de afecto, de cuidado y apoyo mutuo, sino también como herramientas de lucha, como sentimientos empoderadores; implican el reconocimiento de la persona que tenemos enfrente y lo bonito que es hacer las cosas juntos y no a la vez, como las solemos hacer en las redes sociales”.
Raíz celta
Consultado sobre si la similitud geográfica y climática entre el norte de España y las islas británicas influyó en sus raíces musicales anglosajonas, respondió que no cree que haya una conexión especial entre Asturias y la cultura anglo, sino que la conexión con el rock inglés involucró a España por completo: “Cuando empecé a hacer música estaba surgiendo una escena independiente en toda España, y en concreto también en Gijón, mi ciudad. El indie que surgió en los 80 en las islas británicas fue una influencia fundamental para nosotros. En los 90 creo que ese movimiento se volvió un poco más complaciente, pero para mí es una de esas influencias que tienes de joven que te dejan una huella indeleble. Esa música fue para mí un gran aprendizaje. Luego fui consciente de que la excesiva anglofilia se había transformado en un vicio del que debía huir y entendí que es bueno mirar hacia lo que tienes en tu propia tierra”.
En las canciones de Nacho Vegas suele apreciarse cierto legado de la ancestral cultura celta, común también en el norte de Europa. “No veo una fuerte presencia de la música española en mis canciones, pero sí concretamente de la música de Asturias. España es un Estado plurinacional y, de todas esas naciones, en sentido cultural y no administrativo, Asturias y Galicia están emparentadas con las naciones celtas. El gallego y el asturiano son lenguas romances propias y son muy cercanas a las lenguas que se hablan en Irlanda, Gales, la Bretaña francesa, Escocia, la costa alemana. Esa tradición cultural está presente en nuestro folclore, en nuestra música que se escucha en muchos festivales”.
Lingüista frustrado
En su juventud, el asturiano estudió filología en la universidad y explica que la lingüística influye en modo preponderante en sus composiciones. De hecho, se define a sí mismo como un “lingüista frustrado”. Para el artista, el estudio de los mecanismos del lenguaje ha sido una herramienta decisiva en su proceso de escritura y creación musical. Sostiene que el conocimiento lingüístico le ha permitido entender que el lenguaje es algo que pertenece a los hablantes y que puede ser “maleado, retorcido y resignificado” a su antojo. Esta perspectiva le permite jugar con el idioma para encontrar nuevas dimensiones en sus letras.
“Cuando entré en la universidad escogí la especialidad de filología inglesa justo por lo que decía antes, simplemente porque estaba fascinado con mis favoritos, que cantaban en inglés: los Smiths, los Housemartins, Joy Division, Paul McCartney. Pronto me di cuenta de que lo que en realidad me apasionaba era la lingüística en sí, y cambié de especialidad. No me interesaba tanto estudiar literatura, que siempre es lo mayoritario, sino la lengua. Obviamente, siempre me interesó la literatura; no me gustaba cómo se estudiaba, porque consistía, más que nada, en crítica literaria, una crítica demasiado densa, que no me motivaba demasiado. Allí no había estudios de literatura comparada, algo que me hubiera gustado mucho. Entonces, me resultó mucho más interesante la lingüística; descubrí cosas fascinantes sobre cómo se articula el lenguaje, como la gramática estructural. Te estoy sacando este rollo porque en realidad soy un lingüista frustrado (ríe). Me siguen interesando mucho los mecanismos con los que funciona el lenguaje, me ha ayudado mucho a escribir el hecho de saber que el lenguaje es algo que nos pertenece, que podemos malear, podemos utilizarlo, podemos retorcerlo, podemos resignificarlo”.
Vegas explica que en su concepción del lenguaje, por la que se inclina hacia el uso y no tanto hacia la norma, fue decisivo el haberse encontrado en el camino con gente “excesivamente normativa”: “Creo firmemente que la norma deriva del uso y no al contrario, creo en usar primero el lenguaje antes de normatizarlo. Cuando cantamos o escribimos podemos jugar con él, podemos encontrar nuevas dimensiones. Incluso cuando establecemos una conversación coloquial utilizamos muchísimas figuras retóricas, metonimias y metáforas conceptuales de las que no somos conscientes; tenemos nuestra propia prosodia al hablar. Todo eso no es óbice a la hora de escribir, me dejo llevar por la emoción. Creo que el lenguaje no es inocente y también contiene muchas emociones y, a través de él, expresamos nuestra mirada”.
La pequeña bestia pop
En Mi pequeña bestia, una canción pop melódica de medio tiempo que parece extraída de algún programa sabatino de los años 60, Vegas canta con la rienda suelta, como si le diera la palabra a su inconsciente: Mi bestia solo hace lo que le viene en gana / A veces algo totalmente inapropiado / Precisamente es cuando pienso que he acertado / Y el sol nos baña cuando abro la ventana / Y entonces todo me da vueltas ¿Estaré loco de atar? “Bueno, en Mi pequeña bestia hablo precisamente de la canción. Veo las canciones como pequeñas bestias, creo que las canciones están vivas, son como seres vivos a los que no hay que mantener a raya, no hay que domesticarlos. De hecho, cuando intento decidir de qué quiero escribir es cuando fracaso. Lo que más me funciona es dejar que las canciones me digan cómo quieren ser escritas; dejar que, como esas bestias que son, se vuelvan salvajes, e intentar captar esa esencia. Siempre hay una chispa emocional que te dice que hay una canción allí, y es verdad que en algún momento hay que domar esa emoción, pero siempre puedes salirte del guion y hacer cosas absolutamente inapropiadas que pueden resultar en las más emocionantes”.
En Tiempo de lobos Vegas canta que la calle es “un río que refleja una luna de sangre” y se funde en un abrazo con la destinataria de la canción. Habla de un lobo disfrazado con “la piel de un hermoso animal”. El autor responde por su metáfora lupina y entra decididamente en el terreno de la política de actualidad: “Los lobos ciertamente son animales hermosos y solemos hablar de ellos, en esta canción también, como algo que nos da miedo. A veces hablamos de lobos con piel de cordero, pero yo creo que lo que ocurre hoy en día es que hay demonios con piel de lobo, que intentan disfrazarse de hermosos animales, que nos provocan respeto, incluso miedo, pero son mucho más, son demonios. Son los señores de la guerra, de esas guerras morales, legales, que están masacrando a la población de Irán, de Líbano, que están cometiendo un genocidio en Palestina, que están sosteniendo discursos de odio, homofóbicos, racistas. Están en ese nuevo fascismo que no podemos normalizar como si fuera una opción política más, porque con el fascismo, ya lo sabíamos, no se dialoga. Al fascismo no se le discute, se le combate”.
Su respuesta es elocuente cuando habla sobre cómo dialoga el nuevo disco con el resto de su obra en la lista que armará para esta gira que comienza en Montevideo: “Lo bonito precisamente de las giras, para mí, es esto mismo: poner a dialogar el repertorio más reciente, en este caso de Vidas semipreciosas, con canciones que ya tienen más tiempo, porque ya pasaron 25 años desde mi primer álbum. Me parece algo muy bonito porque canciones que tienen ya 10, 15 y 20 años, interpretadas ahora con la formación actual, en el momento actual, se resignifican, se ponen a dialogar con las nuevas y se crea entonces algo diferente, algo que no es el nuevo disco, que no es tampoco un rescate de canciones antiguas, sino que aparece un nuevo acuerdo con las escritas en diferentes momentos. Cuando se da la magia que tiene lugar en algunos conciertos, esas canciones se apoderan del recinto, del escenario, de la sala, y se vuelven las protagonistas, mucho más que los que las interpretamos; también el público se apodera de ellas y, bueno, se crea algo que nos pone en comunión. Es algo hermoso cuando sucede, y espero que eso sea lo que ocurra el próximo 5 de mayo en Montevideo”.