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El tipo de cambio tuvo un viraje en su tendencia durante 2013 y aumentó, si bien registró más oscilaciones que en otros años. En ese contexto se produjo un incremento de los negocios en el mercado de dólares a plazo, en los que el Banco Central (BCU) siguió siendo la principal contraparte de los agentes privados y obtuvo ganancias por unos U$S 5,6 millones por esas operaciones, calculó Búsqueda.
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En Uruguay lo usual es que los dólares se negocien al precio actual o spot, que en esta semana bajó al principio y subió luego algunos centésimos (las compraventas en el mercado interbancario se hicieron a $ 21,429 ayer miércoles 22, informó el BCU).
Pero las operaciones de la divisa a plazo están aumentando poco a poco en una plaza que adolece de una cultura de cobertura frente al riesgo cambiario.
Una forma de protegerse ante las oscilaciones que tiene la cotización (por ejemplo, si se tienen ingresos en pesos y se enfrentan deudas en dicha divisa) son los contratos llamado forward. Este instrumento financiero consiste en un pacto de compraventa de determinada suma de dólares a un precio acordado y a una fecha definida entre las partes. Al momento del vencimiento se realiza la transacción, lo que puede generar ganancias o pérdidas frente al valor del mercado del momento.
Según datos de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), en 2013 se hicieron contratos de la divisa estadounidense a futuro por unos U$S 551 millones en total, lo que representa un incremento de casi 10 veces respecto a lo operado el año anterior, cuando estos negocios habían cortado la tendencia creciente que se observaba desde 2010.
Además, ese monto equivale a casi 11% del total de dólares que se negoció en el mercado interbancario del dólar presente o spot.
Hasta ayer quedaban unos U$S 383,8 millones de contratos a futuro por vencer; los mismos van hasta noviembre próximo y los precios acordados fueron desde menos de $ 19 hasta más de $ 21,5 por dólar.
Cobertura.
Los acuerdos del dólar forward se utilizan generalmente como instrumentos de cobertura para el riesgo que implica la variación del tipo de cambio para las finanzas de las empresas o los inversores que movilizan sumas grandes. Es una forma de “asegurarse” el precio de la divisa para un período futuro, aunque lo cierto es que se producen pérdidas o ganancias de acuerdo con la diferencia del valor acordado con la cotización que se observa al momento del vencimiento.
Si un inversor acordó comprar dentro de 30 días un millón de dólares a $ 20 cada uno y al cabo de ese plazo el valor spot era $ 21, entonces consiguió una ganancia (ahorro) de un millón de pesos, teniendo en cuenta que hubiese pagado un peso más por cada dólar si no realizaba el contrato a futuro. A su contraparte le habría resultado más beneficioso no hacer ese negocio.
Agentes financieros consultados por Búsqueda señalaron que en el correr del 2013 el mercado de dólares a futuro tuvo un crecimiento que se explica principalmente por la mayor volatilidad que tuvo el valor de la divisa en el mundo por la incertidumbre asociada a los cambios en la política monetaria de Estados Unidos. En los últimos meses del año las operaciones fueron por sumas más elevadas.
Según surge de cifras que publican el BCU y la Bevsa, en los acuerdos pactados en 2013 que ya vencieron, los márgenes de ganancias por la variación del tipo de cambio fueron en total por $ 179,8 millones (unos U$S 8,3 millones). De esa suma, el BCU embolsó aproximadamente $ 122,6 millones (U$S 5,6 millones) los cuales surgen de contratos donde obtuvo ganancias por U$S 6,7 millones y otros donde perdió U$S 1,1 millones con su contraparte.
En ese contexto, las compraventas que la autoridad monetaria realizó a futuro le resultaron beneficiosas, ya que aprovechó la tendencia al alza de la divisa para pactar en general compras más baratas y ventas más caras que los valores que luego se observaron en el mercado.
Si bien es una opinión extendida entre los analistas que el dólar tenderá a fortalecerse este año —de la mano de una recuperación más sólida de la economía estadounidense—, ello no es una certeza plena. Tampoco es posible anticipar con precisión cuánto se valorizará esa divisa.
Falta de incentivo.
Más allá de las posibles tendencias, para las empresas o los particulares que deberán disponer de dólares dentro de algunos meses para enfrentar gastos, el contrato de futuros es un instrumento que da certeza.
Pero son relativamente pocos los empresarios en Uruguay que piensan así.
El mercado forward de tipo de cambio fue relanzado por el BCU en 2009 como parte de una serie de medidas destinadas a reducir la volatilidad del tipo de cambio. Al año siguiente se activó un mercado a futuro.
Según una encuesta recogida en un estudio publicado por el BCU en octubre de 2011, solo 23 entre 387 empresas (6%) utilizaron derivados del tipo de cambio en 2008 o 2009. La mayoría usó forwards.
La principal razón que esgrimen los empresarios para no recurrir a este tipo de instrumentos es que declaran no estar expuestos al riesgo cambiario de manera significativa, cuando en realidad tienen una exposición “no despreciable”, señalan los autores de esa investigación, una economista del Ministerio de Economía, otro de la Universidad ORT y un tercero del Fondo Monetario Internacional.
Otra explicación invocada para no usar derivados fue la existencia de otros métodos de cobertura, como recurrir a tomar préstamos. También buscaron cubrirse por el lado del activo invirtiendo en bonos u otros instrumentos en dólares.
La tercera razón más mencionada es la creencia de que el gobierno intervendrá en caso de alta volatilidad cambiaria, conforme con esa investigación. En este caso, los agentes perciben los movimientos en el tipo de cambio como transitorios, lo cual les quita incentivos también para usar la cobertura cambiaria.