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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCasi en el final de estos 5 años de gobierno, es bueno reflexionar. Y lo hacemos comparando aquella muy buena pieza oratoria del señor presidente de la República del 1º de marzo de 2010 ante nuestros legisladores y mandatarios de otros países, con la realidad que hoy tenemos.
Observando, analizando y pasando raya, viendo la consistencia entre los dichos y los hechos.
Un presidente debería tener apego y respeto a la “ley”. El mismo Mujica expresó: “¡Cuánta deuda tenemos aún con la Constitución! ¡Con qué naturalidad la desobedecemos!”.
Sin embargo, después chocamos de frente con la realidad de que lo “político está por encima de lo jurídico”. Esa fue la impronta de este gobierno que termina habiendo sancionado varias leyes inconstitucionales pese a las advertencias previas. Se semeja en mucho a “como te digo una cosa, digo y hago la otra”.
La ley está para cumplirse siempre, y no solo cuando nos convenga. No vale buscar argumentos para justificar lo injustificable o interpretar la ley de acuerdo a la conveniencia. Nada ni nadie puede ubicarse por encima de la ley. Esta es la defensa y el escudo de todos, en especial de los más débiles.
Otro énfasis, y reclamado por todos, fue la educación. “Educación, educación, educación. Y otra vez, educación” decía el señor presidente. Y agregaba: “Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo 100 veces: debo ocuparme de la educación”.
Los paupérrimos resultados obtenidos en este decenio imponen un cambio. En ello nos va el presente y futuro del país. Sigue siendo —a nuestro entender— el principal tema del país.
La seguridad fue otro capítulo aparte. “De verdad queremos seguridad para la vida cotidiana”, decía el presidente Mujica. Es a todas luces evidente que en este tema hemos retrocedido al compararnos con nosotros mismos. En todas las encuestas la seguridad aparece al tope entre los temas a solucionar. Parece que no podemos controlar la delincuencia. La inseguridad campea y ya no es un fenómeno excluyente de la capital; es de todo el país.
Sobre las adicciones decía: “Ahora tenemos drogas que no solo destruyen al adicto sino que lo inducen a la violencia”. Entendemos que la legalización de la marihuana no es el camino correcto. No creemos que el Estado uruguayo sea capaz del “control y regulación de la importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización, distribución y consumo de la marihuana y sus derivados” como dice la ley en su carátula.
Sobre la economía expresó: “La macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias”. ¡Bienvenido al mundo real, señor presidente! Reconocemos la mejora del salario real y la baja desocupación. No así la salarización de la pobreza, el asistencialismo populista y el vivir en el país más caro de la región.
Respecto a la relación con Argentina manifestaba: “Nos encuentre con un Río de la Plata más angosto, despejados todos los caminos que nos unen”. Se hizo de todo para complacer al gobierno argentino. Se mantuvieron posiciones genuflexas y nuestros productos siguieron trabados para el mercado argentino. ¡El Río de la Plata sigue siendo el más ancho del mundo, señor presidente! Se manejaron las relaciones exteriores como una identidad ideológica y no como un conjunto de intereses económicos y comerciales.
Haciendo referencia a políticas relativas a la sociedad, decía: “Nosotros queremos transformaciones y avances de verdad”. (...) “Queremos cambios de esos que se tocan con la mano, que no solo afectan las estadísticas sino la vida real de la gente”.
En este tema notamos una gran contradicción. Se aprobaron leyes polémicas como la del aborto, matrimonio igualitario, legalización de la marihuana y sus derivados, etc., y no se fue capaz de reglamentar en su totalidad una ley aprobada y que nos eleva como sociedad, como es la ley de protección integral de personas con discapacidad.
Más allá de la buena imagen del estilo de vida personal que el señor presidente tiene en el extranjero, tal vez el único logro positivo y casi unánime del gobierno fue la unificación de las patentes de automotores, tema postergado durante años. Consideramos que es muy poco para un gobierno que se preocupó más del marketing que de gobernar.
Concluimos que el objetivo de vivir en un país mejor, con educación de calidad, seguro y donde se respeten las leyes, sigue vigente.
José Luis Bringa
CI 1.780.180-1