N° 1855 - 18 al 24 de Febrero de 2016
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl domingo 21 los bolivianos votarán un referéndum constitucional. Si se aprueba, permitirá al presidente Evo Morales ser nuevamente candidato a presidente en 2019. Si ganara esa elección, Morales sería presidente hasta el 22 de enero de 2025. Como es presidente desde 2006, esto sumaría una presidencia continuada, en total, de 19 años (cuatro presidencias consecutivas, comenzadas a principios de 2006, 2010, 2015 y 2020). Si Morales pierde las elecciones de 2019, o si pierde el referéndum del domingo 21 y no puede volver a ser candidato, entonces habrá sumado 14 años de presidencia continuada (y tres presidencias consecutivas). En cualquiera de los dos casos, por muchas razones, Morales ya tiene asegurado un lugar destacado en la historia boliviana.
Para el 2019 todavía falta mucho. ¿Qué dicen las encuestas sobre lo que podría ocurrir el domingo próximo? Durante los últimos cuatro meses, hasta el martes 16, tres encuestadoras (dos de ellas de presencia internacional, Ipsos y Equipos Mori, más Mercados y Muestras, MyM) difundieron públicamente los resultados de ocho encuestas (al menos dos cada una). Los resultados de Ipsos y Equipos Mori son relativamente cercanos entre sí, y sus dos últimas encuestas coinciden en ver un empate: según Ipsos, 40/41 para el “Sí” y el “No”, respectivamente; según Equipos Mori, 40/40. Los últimos resultados de MyM (28/47) son muy diferentes y ven una clara victoria del “No”.
A pesar de sus diferencias, los resultados de las tres encuestadoras tienen algo en común: entre la primera y la última encuesta de ese período, la tendencia es favorable al “No”. Entre los resultados de sus respectivas encuestas iniciales y finales del período, para Ipsos la diferencia entre el “Sí” y el “No” es de 10 puntos en la primera y de -1 en la última; para Equipos Mori, 4 y 0, respectivamente, y para MyM -14 y -19. A juzgar por estos números, el domingo 21 podría pasar cualquier cosa, pero la tendencia es negativa para el “Sí”. El presidente Morales, claramente, puede perder.
Si fuera cierta la famosa frase “es la economía, estúpido”, Morales debería ganar cómodamente. Según las estimaciones de la CEPAL (Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, 2015), la tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) boliviano será, tanto para 2015 como 2016, 4,5%: la segunda más alta de toda América Latina continental (después de Panamá). No se trata solo del último año. Desde 2008, el crecimiento del PBI por habitante ha sido más alto que el de la región excepto en 2010 (fue más bajo) y en 2011 (fue igual); desde 2012 por lo menos duplica la tasa de crecimiento regional. La inflación estimada para 2015 es la segunda más baja de la región (después de la salvadoreña). En suma: en la comparación regional e internacional, el desempeño económico de Bolivia bajo la presidencia de Morales ha sido excelente. Puesto que, según las encuestas, el referéndum del domingo 21 Morales puede ganarlo por poco o perderlo, entonces aquí no es cierto aquello de que “es la economía, estúpido”. Si no es la economía, entonces, ¿por qué razones Morales podría perder, o ganar por poco?
Probablemente por dos familias de razones. En primer lugar, porque, comparativamente, ese desempeño económico estelar (en la comparación regional) hasta hoy no ha logrado traducirse social ni políticamente. Según las Naciones Unidas, en la región el Índice de Desarrollo Humano de Bolivia supera solo a los de Nicaragua, Guatemala y Honduras (Human Development Report, 2015). Según el Índice de Progreso Social de Michael Porter y Scott Stern, el valor del índice boliviano solo supera en la región, nuevamente, a los de Nicaragua, Guatemala y Honduras (Social Progress Index, Executive Summary, 2015).
En un plano político, para el Democracy Index de The Economist Intelligence Unit (2015), el puntaje democrático de Bolivia supera, en la región, solo a los de Nicaragua y Venezuela. Según The World Justice Project (WJP), el puntaje de vigencia de la ley en Bolivia solo es mejor que el venezolano (Rule of Law Index, 2015). Específicamente, las dos dimensiones de peores resultados (el WJP examina ocho dimensiones diferentes de la vigencia de la ley) son la justicia criminal y la corrupción, en ese orden.
Resumiendo: durante la década que Morales ha sido presidente de los bolivianos el desempeño económico del país ha sido excelente, y dos indicadores centrales lo sitúan entre los dos mejores de los 17 países de América Latina continental. Pero el desempeño social está entre los cuatro peores y el desempeño político entre los dos peores. Comparativamente, la sostenida bonanza económica no ha logrado (¿aún?) cambiar significativamente ni la sociedad ni la política bolivianas.
La segunda familia de razones involucra la fatiga y exposición de los diez años de gobierno, que sugieren que el propio Morales padece algunos de los problemas nacionales. Por ejemplo: un video de agosto del año pasado (difundido en Youtube, Facebook y Twitter) mostró cómo el presidente, llegando a un acto, le indica por señas a uno de sus custodios que él, Morales, tiene el cordón de uno de sus zapatos desatado, y cómo el escolta se acerca, se agacha y ata el cordón del zapato (BBC Mundo, 25 de agosto de 2015, “La sorpresa de los bolivianos al ver a Evo Morales pedirle a un escolta que le ate los cordones”).
Las imágenes son claras y el oficialismo (que demoró casi 24 horas en reaccionar) las aceptó; no sostuvo que fueran falsas o trucadas. Cuando respondió, atacó las intenciones de sus difusores. Para la vicepresidencia del Senado, “la filmación ‘busca dañar la imagen’ del mandatario; ‘algunos quieren hacer ver a nuestro presidente como si no fuera humilde’”. Un diputado oficialista planteó “que el uso de las redes sociales debe ser legislado para evitar estos incidentes. ‘Se publicitan muchas cosas: insultos, discriminación y otras cosas, y hay que regular,’ propuso”. Pero, elocuentemente, “los principales referentes del oficialismo evitaron referirse al incidente del video”. A partir de la información pública no es fácil medir el impacto del episodio, pero su efecto neto probablemente fue significativo y negativo para el presidente.
Pocos días atrás, a principios de febrero, el periodista boliviano Carlos Valverde difundió el certificado de nacimiento de un niño nacido en julio de 2007. Su padre, Juan Evo Morales Ayma, lo inscribió usando el mismo número de cédula de identidad con la que el presidente se registró para ser candidato. El niño, infortunadamente, falleció poco después. Su madre, Gabriela Zapata Montaño, es hoy la gerenta comercial de la empresa china CAMC Engineering, que en los últimos años se adjudicó siete proyectos “del gobierno por 556 millones de dólares, según admitió el ministro de la Presidencia” (“Empresa que gerenta madre de hijo de Evo Morales tiene contratos con el Estado”, Correo del Sur, 5 de febrero de 2016).
El periodista y la oposición denunciaron tráfico de influencias y corrupción. Tampoco aquí el oficialismo negó la historia, pero sí su interpretación. Además de denunciar las intenciones de sus críticos, sostuvo que el presidente no tenía relación con Zapata Montaño desde 2007. Pero hay fotos de los dos juntos en el palco oficial del Carnaval de Oruro 2015.
Teniendo en cuenta los muy favorables resultados electorales anteriores de Morales, si el domingo 21 pierde o gana por poco, eso tendría que ser consecuencia del efecto combinado de estas dos familias de razones. Si así fuese, la historia es ilustrativa para los uruguayos, porque se puede argumentar que también acá el famoso dicho de que “es la economía, estúpido” no funciona (o funciona mal) desde 2009. Esa es otra historia para analizar después; los resultados del domingo en Bolivia tal vez puedan ayudar a entenderla mejor.