El trabajo periodístico y la redacción, que se parecen a cualquier otra oficina, con sus escritorios alineados y sus luces blancas en el techo, pero es algo más ajetreado porque la gente entra y sale permanentemente con un nervio inusual. Lo que piensan los periodistas y lo que piensan los políticos. El crecimiento alcanzado por The Washington Post, desde ser un diario regional hasta convertirse en uno de los principales referentes informativos de los Estados Unidos y del mundo, luego de los Papeles del Pentágono y del escándalo Watergate, que terminó con la renuncia del presidente Richard Nixon. No es una película: es un documental y se llama El periodista: la vida de Ben Bradlee (2017), y volverá a emitirse en HBO el próximo jueves 8 de marzo, también el 19 y 20, y en HBO 2 el 5 y 12 del mismo mes. Dirigido por John Maggio, recoge los testimonios, entre muchos otros, de Bob Woodward y Carl Bernstein, de Henry Kissinger, de Robert Redford y del propio Bradlee, durante muchos años editor en jefe del Post y la figura central de una forma pasional de hacer periodismo (¿hay otra?), con los éxitos y también los fracasos, como la crónica que escribió Janet Cooke en 1980 y ganó un Pulitzer, sobre un niño de ocho años adicto a la heroína. Era todo mentira, Cooke tuvo que devolver el premio y provocó que el Post sacara una extensa aclaración de varias páginas.


