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    Cartas al Director (I)

    El retiro de Uruguay del Royal Bank of Canada (I)

    Sr. Director:

    Con sobradas razones, la última entrega de Búsqueda se hace eco de algunas de las reacciones suscitadas a raíz del anuncio del cierre de operaciones en el país del Royal Bank of Canada. Entre las múltiples proyecciones del tema, nos detenemos en una de ellas. A saber, las repercusiones —no menos variadas— de las decisiones judiciales.

    Hace casi 10 años, Búsqueda recogía las siguientes expresiones de Luis Torello —uno de nuestros máximos magistrados en tiempos modernos— a propósito de las consecuencias de los fallos del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) que aquél  integrara: “Un mal TCA puede paralizar la actividad del Estado, por eso su actividad tiene que ser tan cuidada. (…) Sobre todo en el buen sentido de la palabra, hay que actuar con un criterio finamente político, en el sentido de qué es lo que va a causar tu decisión. El que dijo ‘hágase justicia y cáiganse los cielos’, yo siempre digo que no estaba debajo del cielo: porque uno se tiene que dar cuenta que hay decisiones que funden a un país”. (Búsqueda, 18 de noviembre, 2004, p. 43).

    No hace falta extenderse sobre la vigencia de estas preclaras palabras a la luz de los episodios de marras.

    Jonás Bergstein

    CI 1.316.079-4

    El retiro de Uruguay del Royal Bank of Canada (II)

    Sr. Director:

    Una excelente columna de Claudio Paolillo titulada “¿Qué festejamos?” y un completo informe de Búsqueda (ambos del 22/08/2013), dan debida cuenta del allanamiento del Banco de Canadá (RBC), en Zonamérica, su posterior retiro de plaza y a ese tema me quiero referir. Porque lo que pasó es grave y más grave aún es la irresponsabilidad de algunos jerarcas del gobierno “progresista” defendiendo, cuando no aplaudiendo, ese procedimiento de “spaghetti western”.

    El juez federal argentino, Norberto Oyarbide, aterrizó en Montevideo en el Juzgado del Crimen Organizado, el pasado 10 de junio, para librar un exhorto de la Justicia argentina. Ese mediático y muy controvertido personaje —por tercer año consecutivo es el magistrado más denunciado por mal desempeño de sus funciones, ante el Consejo de la Magistratura— entregó personalmente y en forma inusitada, a la jueza Adriana de los Santos, el exhorto en cuestión.

    Primera anomalía (la más leve de todas): esos documentos se envían por correo, valija diplomática, mensajería o cualquier otro medio, pero nunca los entrega personalmente el juez extranjero al juez uruguayo, como procurando presionar con su presencia.

    Segunda anomalía: Oyarbide pretendió que los allanamientos que eran a dos entidades con oficinas en el World Trade Center y una tercera, filial del Royal Bank of Canada, en Zonamérica, los hiciera exclusivamente la Policía Federal Argentina. Ese menoscabo, por el solo planteamiento, de la soberanía uruguaya, lo puede hacer alguien como él, que recibe órdenes directas del kirchnerismo y sabe que el gobierno uruguayo vive de rodillas ante la Sra. Cristina Fernández.

    La jueza se negó, aunque aceptó que 5 policías argentinos participasen como observadores en los operativos, que requieren habilitar el allanamiento por “lavado de activos” y “falsificación documentaria”, vinculados con transferencias de jugadores de fútbol.

    Tercera anomalía: del RBC se llevan computadoras, libros sociales, iPad y celulares de los empleados, que involucran a muchos otros clientes del banco, no comprendidos en el marco de la investigación. Lo cual es un atropello ilegal y una traición a las garantías que tradicionalmente brindaba nuestro sistema financiero.

    Se levantaron voces de privados censurando estos hechos, como la de Orlando Dovat o la de Julio de Brun. Y entre los políticos, de algunos opositores, pero la que tuvo más repercusión, por ser contradictoria con otras del mismo conglomerado, fue la de Danilo Astori. Con lo cual y una vez más, el frenteamplismo llena todo el espectro de gobierno-oposición, ante la relativa poca contundencia de lo que tendría que ser la oposición verdadera.

    Por parte del oficialismo, el secretario de la Presidencia, Homero Guerrero, aseguró que la repercusión era positiva, porque demuestra que Uruguay se está adaptando a los nuevos tiempos.

    Y posteriormente se agregó la ridiculez a cargo nada más y nada menos de quien desempeña la Subsecretaría de Economía, Alejandro Antonelli, que escribió en Twitter que era  una “buena noticia” que el RBC se retirara de Zonamérica, tras el procedimiento por lavado de activos. Y a ella se suma con entusiasmo, la senadora Lucía Topolansky que —entre otras cosas— dijo: “Y si el banco se ofendió... nadie se tiene que ofender si no tiene la cola sucia”.

    Si un día allanan la casa de su vecino y la policía, ya que está, entra en su casa y se lleva todos sus papeles y documentos, aunque usted no forme parte de la investigación ni esté acusado de nada, ya sabe señor, si ud. se ofende, es porque tiene la cola sucia. ¡Imbatible falacia en el razonamiento de la primera dama!

    Pero sin duda el premio gordo se lo lleva el ex secretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani, actualmente reciclado como embajador político en la Organización de Estados Americanos (OEA). Según informó “La República” (23/08/2013), Romani envió una carta molesto por las críticas al procedimiento y recuerda que esa sucursal del RBC fue allanada en 2007 por operaciones irregulares vinculadas a un campo donde se encontraron 500 kilos de cocaína.

    Y se despacha de lo lindo, diciendo: “Unos santos los nenes. (…) Cuando agarramos a estos bandidos de marca mayor, impolutos que ni se ensucian sus camisas. (…) Que se vayan. Es una muy buena señal. Clara. Que en Uruguay no queremos inversión chatarra”.

    Decididamente, es una manía de los embajadores políticos hablar de temas ajenos a la función que actualmente desempeñan. Pero más grave es el calificativo de  que son “bandidos de marca mayor” y no haber hecho nada desde el año 2007. ¿Había que esperar la intervención de un juez argentino para despacharse contra el RBC? ¿Quién gobierna desde esa fecha? ¿Hay omisión o complicidad de las instituciones competentes?

    Lo más lamentable de este asunto es lo que señala Paolillo, en su citada columna: “La acción de la jueza y los absurdos festejos de ciertos funcionarios vienen amparados por una de las más graves equivocaciones del presidente Mujica: haber dilapidado durante tres años, deliberadamente, el diferencial con que Uruguay era percibido respecto a Argentina. La confianza que el sistema uruguayo inspiraba en los argentinos ha sido absurdamente erosionada”.

    Entonces, es una estación más en el “Via Crucis” de la genuflexión, que no solo demuestra que la obsecuencia no soluciona nada, sino que nos perjudica y mucho. Como cuando nuestro gobierno resolvió que los buques con bandera de Malvinas no ingresaran a Montevideo y esa decisión “solidaria” con Argentina nos cuesta la pérdida de unos 500 millones de dólares al año. Y esos barcos van a abastecerse de alimentos, combustible y otros rubros varios, al “solidario” Brasil.

    Como hijos de la pavota, somos verdaderamente insuperables.

    Adolfo Castells Mendívil

    De la Asociación de Fiscales

    Sr. Director:

    La Asociación de Magistrados Fiscales del Ministerio Público a la opinión pública. Ante la nota publicada en el Nº 1.448 del Semanario “Brecha”, de fecha 23 de agosto de 2013, titulada “El Superfiscal. Un polémico proyecto aumenta el poder del Fiscal de Corte”, la Asociación de Magistrados Fiscales del Uruguay (AMFU) entiende del caso precisar:

    Que actualmente la AMFU está presidida por el Dr. Juan Gómez como resultado de las elecciones realizadas para el nuevo período 2013-2015, con fecha 16 de agosto de 2013 y con amplia y legítima participación de sus asociados;

    Que la gremial de Fiscales uruguayos no ha asumido aún posición respecto del Proyecto de Ley Orgánica de la Fiscalía Nacional enviado recientemente por el Poder Ejecutivo al Parlamento;

    Que actualmente y a tales efectos se ha conformado por la Asociación una Comisión abierta de estudio de dicho proyecto con la participación de las compañeras y compañeros que desearon integrarla;

    Que los asociados Dr. Ricardo Perciballe y Dra. Ana Ma. Tellechea no son miembros de la Comisión Directiva de nuestra gremial, ni como titulares ni como suplentes, y que por tanto sus opiniones en este u otros temas no representan ni comprometen las posiciones de la misma;

    Que los mismos tampoco forman parte de la Comisión de estudio del proyecto arriba mencionado —que actualmente está integrada por 12 asociados—, ámbito gremial natural del debate de ideas que libre y democráticamente se ha dado la AMFU;

    Que lamenta que compañeros con antigua pertenencia a la Asociación se presenten en la nota periodística con calidades equívocas, propiciando profundas confusiones entre los integrantes de la AMFU en momentos en que precisamente se está discutiendo el tema.

    Montevideo, 27 de agosto de 2013.

    Dr. Ariel Cancela Dr. Sergio Palomeque

    Presidente interino Secretario

    Vivir “de arriba”

    Sr. Director:

    La igualdad. En la edición pasada de este semanario se publicó un artículo sobre uno de los más grandes y respetados, pero políticamente incorrectos, pensadores que tiene nuestro medio cultural: el Dr. Ignacio de Posadas.

    Mucho se alude en estos días a la lucha sin cuartel de este gobierno y de su omnipotente Estado benefactor de igualar hacia abajo. En temas tales como la vivienda, al que no tiene casa se le consigue; nivel de ocupación: el que no tiene puesto de trabajo le hacemos un carguito público; alimentación: al que no tiene comida se le brinda una canasta; al que no tiene salud se le consigue asistencia médica; al que gana poco y no le alcanza, se le sube el sueldo por ley a traves de los consejos de salarios. Etc., etc., etc.

    Todos esos impulsos que todos bien conocemos son propios de la concepción batllista del Estado y de una época de vacas gordas que ya hace rato desapareció.

    Nuestro presidente, en su audición, agobiado de tanta demanda, de tanto reclamo, paro, huelga, ocupación y ainda mais, en un momento manifestó que en definitiva ya no se podía dar más porque si seguían dando iban a tener que apretar hasta asfixiarles el cuello en materia de impuestos a los empresarios y con eso matarían la inversión y con eso ahuyentarían al capital, trayendo como consecuencia pérdidas de fuentes laborales y problemas de toda índole a nivel financiero que ya no se iban a poder solucionar.

    Volviendo un poco al Dr. De Posadas, éste hablaba de que asistíamos a la generación del yo primero, del individualismo, de ese sentimiento de estoy y vengo para ver qué me vas a dar, qué te puedo sacar y así, en función de eso, actúan todos los jóvenes, siempre esperándola del otro, siempre exigiendo algo de alguien que ya ni sabemos bien por qué estaría inexorablemente obligado a dárnoslo y si no es así, todo mal y a tomar medidas. Pero eso no puede pasar.

    Lo peor de todo es que como mucho reivindica el Dr. De Posadas que a lo sumo se dan excusas, se pidan disculpas, pero jamás de los jamases se ejerce la autoridad emitiendo esa palabra que muchas veces es tan fantástica y evita grandes tragedias y que tanto nos cuesta decir, que es no.

    Lo más gracioso e irónico de todo este cuento es lo que esta contracultura genera. La primera de sus manifestaciones es el resentimiento: si al otro le das y a mí no, te voy a matar a vos y al otro también.

    De la misma mano viene el rencor: ¿cómo y por qué a él le dieron y yo no obtuve lo mismo? Y ahí aparece siempre el pobrecito, el que en base a su situación desgraciada y sin nadie tener la culpa de su condición, reclama, condena, despotrica y se exhibe una y otra vez relamiéndose las heridas, otorgándose una suerte de cadena perpetua a su condición que así nunca lo va a abandonar.

    Así nace pues la verdadera mediocridad y es definitivamente el caldo de cultivo de la verdadera miseria. Siempre esperar algo de otro y nunca, pero nunca, creer en uno mismo haciendo que ese solo pensamiento dispare una especie de alarma donde tengo que entrar en razón en que como si los demás están todos de vivos viviendo de papá, estado, iglesia, plan social, la herencia de un tío rico, etc., etc., yo me voy a partir el alma buscando lo mío.

    Demostración de ello son los que ni estudian ni trabajan ni se esfuerzan y poco a poco se crea ese círculo vicioso donde pagan mucho unos pocos que agachan el lomo y los demás cobran una parte de la cosecha ya sea por derecho real o simplemente por derecho divino (recordemos que hoy ya hay templos tan grandes en nuestro país como edificios de Punta del Este).

    A través de esa cultura de que se mate el otro, total yo por ahora tengo a la gallina de los huevos de oro (mañana veré mientras voy tirando), olvidan a nuestros héroes de la cordillera de los Andes. “Olvidan” o, mejor dicho, ignoran a ese mosquito molesto que nos dice que solo una vez que abandonaron su búsqueda y estos lo escucharon por la radio en el fuselaje del avión es que comprendieron que estaban solos y allí nació esa mágica voluntad que logró una proeza única para la humanidad: salvarse de ese infierno.

    En fin, así como vamos seguiremos matando nuestra voluntad, seguiremos condenando nuestros éxitos, seguiremos esperando favores a pesar de que después no podamos devolverlos (te doy dinero pero manda a tus hijos a la escuela), rezagados en el subdesarrollo.

    Todo esto es, en resumen, no tener dignidad, honor, amor propio y para aquellos que se atreven al imposible de creer en sí mismos, mirémoslos por arriba del hombro y si lo consiguen y eso nos frustra, silencio, secreto, que nadie se entere, que no se sepa, a ver si hay un efecto contagioso de emprendedores y a varios se les ocurre abandonar la chatura. Eso, para mí, en definitiva es algo impensable más allá de la profunda envidia que me pueda originar.

    Julio Moro

    El estado de la salud

    Sr. Director:

    ASSE: Basta de mirar al árbol. El bosque también existe. Cada vez creo menos en las casualidades y más en las causalidades.

    Me preocupa sobremanera que con todos estos lamentables hechos, nos quedemos mirando el árbol y dejemos de pensar en el bosque.

    ¿Qué pasará con las innumerables situaciones similares que seguramente existen a lo largo y ancho del país, como pueden ser Tala, Santa Clara, Sarandí del Yi, o tantas otras poblaciones que por su dimensión han logrado plantas físicas adecuadas y no cuentan con los recursos humanos necesarios?

    ¿Cuántas poblaciones están en la misma situación que Paso de los Toros y necesitan de horas de traslado para arribar a un Centro en condiciones de atender su situación?

    No alcanza con cerra esa maternidad; solo se trata de una medida generada al grito, porque ya estamos llegando a una epidemia de muertes maternas y perinatales.

    Es imprescindible que se tome conciencia de que estamos ante una emergencia sanitaria y se defina con urgencia un “Plan de contingencia” real y efectivo.

    Creo que se debería:

    1. Intervenir ASSE.

    2. Reemplazar la Gerencia de ASSE.

    3. Definir una estrategia inmediata para atender las emergencias y sus correspondientes traslados, involucrando a los comités departamentales de emergencia.

    4. Incorporar medios de traslados más rápidos y eficaces, que permitan utilizar los escasos recursos que tiene el sistema, transportando en tiempo y forma a aquellos pacientes que no puedan ser atendidos en sus localidades de residencia (aviones ambulancias, helicópteros, etc.).

    5. Definir con claridad los servicios que por incompletos no ofrezcan las garantías para una correcta asistencia y decretar su cierre.

    6. Fortalecer servicios que operen como referencias regionales para asegurar una adecuada cobertura de todas las situaciones emergentes.

    7. Involucrar a todos los prestadores para comenzar a reordenar el sistema.

    No se puede seguir improvisando. Hay que actuar y hacerlo con rapidez, para no caer en lo que nos señala la parábola de la rana y el agua hirviendo.

    La parábola dice que si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia afuera y consigue escapar de la olla sin haberse quemado ni una pestaña.

    En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda tan fresca dentro de la olla. Pero cuando, a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta perder el sentido y, finalmente, morir literalmente hervida.

    Lo que está sucediendo en la salud en general y en ASSE en particular me hace pensar en esta parábola. Se muere gente en todas partes y los uruguayos nos estamos acostumbrando, como lo estamos haciendo con el deterioro de la educación, con los asentamientos que siguen como si no pasara nada, con gente muriéndose en ranchos incendiados, con personas viviendo en la calle, con los gremios gobernando, con los gobernantes arrugando.

    ¿Seguiremos ignorando lo que nos pasa? ¿Seguirá la gente valorando positivamente este desgobierno? ¿Hasta cuándo?

    Como adulto mayor, me pregunto: ¿esta actitud no tendrá que ver con la edad de nuestros gobernantes? Quizás lo que estamos precisando es un cambio generacional importante que permita que la gente joven, con su energía e inteligencia, dé el salto que nos saque de la olla.

    Dr. Jorge Parodi Bernardi

    CI 1.004.692-9

    Inseguridad

    Sr. Director:

    Todos los integrantes de la sociedad uruguaya —partidos políticos, organizaciones sociales, religiosas, empresariales, jerarquías policiales y militares, periodistas— nos debemos convocar una gran mesa de análisis donde procuremos racionalizar los prejuicios y preconceptos de un tema tabú hasta ahora y que seguramente el constante aumento de muertos, inválidos, traumatizados de por vida, puedan incidir a que todos los protagonistas de esta nuestra sociedad acepten —por lo menos sentarse con el espíritu abierto— analizar si la intervención de efectivos integrantes de las Fuerzas Armadas con experiencia en las misiones de paz podrían significar un vuelco espectacular en la desigual lucha contra los delincuentes.

    Gran tema. Hoy asistimos con enorme preocupación a la constatación de que la delincuencia de mayores y de menores le ha perdido respeto al uniforme policial.

    Inclusive apenas detectan algún indicio de un particular pero que es policía, es suficiente para ensañarse con el herido para rematarlo o descargarle 7 balazos como ocurrió pocos días atrás, aunque felizmente, gracias al chaleco antibala, pudo sobrevivir a esa insólita conducta criminal.

    Vemos cómo se buscan estrategias que permitan neutralizar el accionar delictivo, lamentablemente hasta ahora con pocos resultados.

    Mientras tanto, seguimos acumulando rapiñas, copamientos, hurtos, vendetas... muertos.

    Periódicamente leemos expresiones de reconocimiento por el alto nivel profesional de nuestros efectivos en misiones de paz. El gobierno actual y los anteriores se han preocupado de colaborar con los efectivos de las Naciones Unidas para contribuir a la pacificación de zonas altamente conflictivas y nuestros efectivos han desarrollado una tarea excepcional.

    Pregunto: si en Uruguay vivimos una especial situación respecto a la inseguridad, donde a partir de ello la inmensa cantidad de ciudadanos hoy está sintiendo miedo por lo que le pasó o porque teme que le va a pasar, cuando se han cambiado viejas costumbres de un país donde se vivía con seguridad, que salir de noche no implicaba riesgo alguno, que dejar a los chicos ir con sus bicicletas, championes, camperas, celulares, a estudiar o hacer deportes no era exponerlos a la rapiña de los infantos delincuentes, que trabajar en ómnibus, taxis, supermercados, comercios, no constituía un riesgo de vida, que dejar sola su casa por horas o días no significaba lo que hoy ocurre de encontrarla devastada.

    Entonces, ¿es tan insensato pedir que abandonemos esos viejos prejuicios de “que los militares tienen otra formación distinta a la de la policía”?

    Claro que la tienen, pero también está claro que los militares han demostrado capacidad para limpiar en pocos días la mugre de las calles de Montevideo y seguramente no recibieron clase para ello, demostraron una formidable capacidad cuando evacuaron Paso de los Toros allá en 1959 con motivo de las inundaciones o cómo colaboraron con gran eficacia en la lucha contra la aftosa y en tantas y tantas acciones alejadas del empleo de armas de fuego.

    Tenemos miles de efectivos militares en un país que felizmente no tiene riesgos de enfrentamientos externos pero sí tiene una situación de inseguridad que atenta contra los derechos humanos de la inmensa cantidad de ciudadanos, que atenta contra la vida, contra los bienes, que atenta contra el estilo de vida pacífico que caracterizó a nuestro país.

    Coordinar el esfuerzo de policías y militares es a mi juicio el desafío histórico para preservar los derechos humanos de los que vivimos en este país.

    Guillermo Stirling

    Ex Ministro del Interior

    CI 1.061.057-0

    Cuento del tío

    Sr. Director:

    Con el propósito de alertar a otros incautos y crédulos como lo fui yo, es que quiero compartir mi experiencia de la mañana del 23 de agosto.

    A las 7.00, estando con mi esposa dormidos en la cama, sonó el portero eléctrico en nuestro teléfono. Atendió mi esposa y mientras yo me estaba despertando escuché que alguien hablaba con voz preocupada y le decía “soy Agustín, el vecino del 1924, aquí enfrente; acaban de robar a mi mamá acá en la puerta mientras sacaba el auto, la lastimaron y la llevaron a La Española y…”. Al rato de hablar, mi esposa me pasa el teléfono y yo vuelvo a oír una voz preocupada, de persona educada que me hace la misma introducción que sigue así: “yo no tengo llaves y quisiera pedirle si me puede acercar a La Española o prestarme algo de dinero para el taxi que yo ni bien retorne se lo devuelvo”.

    Si bien me sonó raro, me vestí, tomé una pistola y $200 y bajé. Yendo hacia el portón veo a un joven de unos 25-30 años, bien vestido y afeitado, que me muestra la casa de enfrente y me agradece muchísimo el haberlo atendido. Yo, con la pistola martillada, le entregué los $200 y él, con absoluta calma y luego de más agradecimientos, se fue caminando pero sin demasiado apuro.

    Cuando subí nuevamente para meterme en la cama le dije a mi esposa que acababa de perder $200 porque concluí que nunca más lo vería.

    Y, efectivamente, no volvió más.

    Para alertar a aquellos que como yo podemos creernos muy astutos es que comparto la presente y por favor cuéntenle a todos quienes conozcan, métanlo en Facebook, twiter y donde sea.

    No es mucha plata, pero como muy bien acotó mi esposa no debe faltar quien acepte llevarlo y de allí, secuestro, copamiento y cualquier otra cosa son factibles.

    Tomás J. Wedolowski

    CI 1.076.702-0