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    Chas chas en la colita

    No es broma

    El Consejo de Europa se había reunido para evaluar la marcha de las duras sanciones que se le han aplicado a Rusia, tras la sangrienta aventura de Vladímir Putin en Ucrania.

    El clima estaba muy caldeado porque la prensa mundial ha criticado la eficacia de esas sanciones, que parecen no disuadir a Putin de aflojar la mano y dialogar para llegar a un acuerdo de cese el fuego.

    Pidió la palabra el delegado alemán, Franz von Wurst und Senf.

    —Señora presidenta, yo aprecio que sanciones durísimas estar ahogando a presidente ruso y sus secuaces, pero ya no se puede apretar más, porque no servir para nada. La iniciativa de cortar el gas y el petróleo no convencer, preferir que suspender las exportaciones de salchichas y pretzeles ser más eficaces, y que el gas y el petróleo seguir viniendo como antes, porque estar en primavera pero mucho frío todavía, y no poder prender la calefacción es mucho desagradable.

    Tomó entonces la palabra el delegado de Países Bajos, Julius Kemakaanen, quien apoyó la idea de su colega alemán.

    —Apoyaado señor de Aalemania que coincidir nosotros también. Gaas y petróleo no gana naada con cortar, porque precisamos muy mucho de esos productos, cerraar cuentas bancarias es totalmeeeente inútil, mejor proponer seguir importando vodka, que está escaseaando mucho por acá, y sancionarlo al Putin y a tooodos los rusos que no poder importar más chocolates ni bizcochos delicioosos que fabricamos en Holaanda, y ellos sí que vaan a sentir castigo con medida tan brutaal…

    —Miren, colegas —apuntó entonces el delegado español, Braulio Elmo Nárquico—, yo también comparto que hay que cambiar el tipo de sanciones, porque lo que hemos hecho hasta ahora no ha servido para nada y los rusos siguen matando gente inocente, y los millones de rusos y de ucranianos que antes venían de vacaciones a España y nos dejaban millones de euros ahora se están masacrando entre ellos. Yo propongo que levantemos las sanciones que se han aplicado hasta ahora y en cambio les apliquemos a todos los rusos que quieran venir de paseo a España un impuesto equivalente al 2% del precio del pasaje de avión, seguramente estarán dispuestos a ese desembolso y nosotros haremos un fondo con ese dinero, que se destinará a la reconstrucción de Ucrania, ¿no les parece?

    Sí que les pareció una buena idea a varios de los asistentes, pero, por ejemplo, el delegado francés, Hervé Acentdegrés, propuso que el impuesto al viaje de vacaciones se extendiera también a Francia, para retomar las actividades turísticas con más público.

    —Hemos sufrrido mucho con la pandemia, que nadie venía a visitarrnoss —dijo el francés—, y ahorra que se viene el verrano hay que llenarr los bistrots y los restaurrantes con mucha gente, bienvenidos los herrmanos rrusos, que ellos no tienen la culpa de que Putin los mande a pelear, ¡que vengan a pasear! —enfatizó.

    En la misma línea se anotaron los delegados de Italia, de Bélgica, de Suecia y de Finlandia.

    El italiano, Marco Delabrus Chetta dijo que tenía instrucciones desde Roma de proponer el cese de la exportación de spaghetti y vino Chianti a Rusia, liberando la actividad financiera, que se encuentra bloqueada con los bancos rusos.

    —Tenemo una montaña de yate ruso anclado en lo puerto turístico italiano, ya le tenemo bloqueada una pila de residencia de veraneo que ellos tienen en Cerdeña y en la costiera amalfitana, hay que dejare que esto muchacho ruso vengan a pasear a Italia y dejen lo euro que traían todo lo año, y prohibiré la essportación de pasta italiana a Rusia, que a Putin no le puedan servir ma lo spaghetti alla carbonara, que tanto le gustan a ese maledetto, ¡esso é una sanción dura, ragazzi! —concluyó.

    El finlandés Ragnar Elvi Kingo dijo que, como su país tiene 1.300 quilómetros de frontera con Rusia, el paso de los turistas rusos sería más sencillo y así ellos no tendrían que sufrir el veto de los turcos para que Finlandia entre en la OTAN.

    —Nosotros sacamos los tanques de la frontera y ponemos en su lugar oficinas de turismo para recibir a los turistas rusos que nos visiten, ya ahí recaudamos el impuesto y lo mandamos directo a Ucrania para la reconstrucción. Y además prohibimos la exportación de Acquavit a Rusia, para que la vengan a tomar acá —expresó.

    Las propuestas de cambiar las “duras” sanciones, que no vienen siendo tan duras, por otras alternativas demostraban que el ánimo de los delegados estaba más bien en asegurar que Europa siguiera disfrutando de todo lo que Rusia les vende y que ellos siguen pagando puntualmente (en rublos o en euros) sin que a Putin le importe un rábano.

    Mientras tanto, en Moscú, Vladimir Putin estaba solito en su despacho, mirando la televisación de esta sesión del Consejo transmitida en directo desde Estrasburgo.

    Uno de sus ayudantes, que estaba en la oficina contigua, sintió un ruido y se precipitó al despacho del presidente por temor a que hubiera sufrido un desmayo o un accidente.

    Cuando volvió a su oficina, le dijo a otro asistente que, en realidad, no había pasado nada.

    —El presidente estaba en el suelo, retorciéndose de risa, no pasó nada, camarada.

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