Uno de los cantantes y compositores fundamentales del movimiento grunge, que desde Seattle sacudió el mundo del rock a comienzos de los años 90, falleció en un hotel de Detroit el miércoles 17, a los 52 años. En 1984 fundó el grupo Soundgarden, y en 1990 se integró junto a Eddie Vedder —luego cantante de Pearl Jam— a la efímera banda Temple of the Dog, que si bien no hizo mucho ruido durante el breve lapso que duró, trascendió como la piedra fundamental del grunge. Aquella movida de chicos tristes liderada por Nirvana, Perl Jam, Alice in Chains, Stone Temple Pilots y Soundgarden, tuvo en Cornell a su mejor cantante, gracias a sus notables condiciones técnicas y expresivas. De hecho, es considerado una de las mejores voces del rock a secas, y por eso se convirtió en el cantante del supergrupo Audioslave. Con su muerte por ahorcamiento, Cornell se suma a otro club trágico del rock: el de los cadáveres jóvenes del grunge, inaugurado con Kurt Cubain en 1994 y seguido por Layne Staley, de Alice in Chains (2002), y Scott Weiland, de Stone Temple Pilots (2015).

