Comparativo de estructura, ingresos y recursos de 37 oficinas fiscales
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn comparativo con las oficinas recaudadoras de otros países ubica a la Dirección General Impositiva (DGI) uruguaya como más eficiente que el promedio, medido por su presupuesto respecto a los ingresos que genera para financiar al Estado. También la pone entre las que tienen plantillas de funcionarios envejecidas y que cuentan con especialistas, aunque no de tantas disciplinas como en otras. La segmentación de contribuyentes, así como el uso de la facturación electrónica, son otros aspectos positivos que la destacan.
Los datos surgen de una encuesta a oficinas recaudadoras efectuada en 2017 que fueron recogidos en el documento Panorama de las administraciones tributarias: estructura, ingresos, recursos y personal, funcionamiento y digitalización, publicado hace pocos días por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT). El análisis incluyó a 37 países, cuyas impositivas recaudan —en promedio— el equivalente a 15,4% de su Producto Bruto Interno (PBI) y lo hacen con un presupuesto que es 1,24% de los ingresos obtenidos. La DGI uruguaya figura con datos mejores a dicho promedio, de 18,6% y 0,91%, respectivamente. Ese último porcentaje es aceptado como un indicador de eficiencia recaudatoria.
La oficina de impuestos de Holanda es la que más recauda en relación al PBI (33,3%) y lo hace con un costo de 0,78% de dichos ingresos. Eso supera la relación entre el presupuesto y lo cobrado por la administración tributaria de Estados Unidos (0,39%) —la más eficiente—, que está lejos de la angoleña (4,32%), la peor en este aspecto. El promedio de los 37 países es 1,24%.
Al analizar las estructuras de costos, la DGI de Uruguay sobresale como una de las que más presupuesto destina a remuneraciones: el 86,5% del gasto de operación va para ese rubro. Solo las oficinas recaudadoras de Colombia, Francia y Chile la superan; el promedio de los 37 países es 64,1%.
Las muy diferentes estructuras económicas y demográficas de los países explican las disparidades en el tamaño de las plantillas de sus dependencias administradoras de tributos, explica el autor, Santiago Díaz de Sarralde, director de Estudios e Investigaciones del CIAT. La DGI uruguaya figura con 1.343 empleados permanentes, lo que hace una relación de uno cada 2.574 habitantes, 1.403 cada contribuyente del IRPF (renta personal), 121 del IRAE (ganancia empresarial) y 177 de IVA. La carga de trabajo es más pesada por ejemplo en Chile (sus casi 5.000 empleados de recaudación atienden en proporción a 1.972 contribuyente de IRP, a 292 de IRAE y a 217 de IVA.
En Uruguay, el personal de la DGI es algo más envejecido que el promedio de los 37 países analizados. Un tercio tiene entre 55 y 64 años (frente a menos de 20% en ese rango etáreo en el promedio); además, casi el 40% tenía más de 20 años de servicios.
Como un dato positivo, el informe menciona a la Impositiva uruguaya entre el grupo que vincula las remuneraciones con el desempeño. Holanda y Estados Unidos están entre los más avanzados en este esquema salarial, ya que allí una evaluación negativa de la tarea del empleado puede impedir un aumento de sueldo o incluso su abatimiento.
Por otro lado, la DGI uruguaya cuenta con especialistas, como sicólogos —entre ellos su actual director— y analistas de sistemas. La administración tributaria estadounidense es la que tiene profesionales con competencias más variadas, desde científicos de datos y conductuales, hasta etnólogos.
La amplia mayoría de las oficinas recaudadoras analizadas tienen áreas que atienden a grandes contribuyentes. Y son la mitad las que disponen de regímenes simplificados para pequeñas empresas. Es menor la segmentación para la atención de personas con alta renta o patrimonios elevados. En Uruguay existen para las tres categorías.
Mientras países como España y Suriname presentan múltiples canales para el “registro” de procesos tributarios, en la DGI uruguaya el 100% es presencial (si bien ofrece una aplicación). El informe no detalla datos para Uruguay sobre canales de pago.
La Impositiva uruguaya es una de las que ya adoptó un sistema de facturación electrónica, con recepción digital de la información. Su avance es similar al de Perú o Italia.
Del análisis surge que, para el promedio de los países analizados, el conjunto de la deuda pendiente de cobro aumentó de 30,9% de la recaudación en 2016 a 34,9% en 2017, pero son cifras que “deben analizarse con cautela, dada la relativamente baja tasa de respuesta y los diferentes métodos de registro y valoración” existentes. De hecho, sobre este punto no presenta datos abiertos para las distintas oficinas tributarias.
El CIAT es un organismo internacional público, creado en 1967 e integrado por 42 países —entre ellos Uruguay— que provee asistencia técnica, así como la cooperación para la actualización y modernización de las administraciones fiscales.