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El Real Madrid renovó en 2018 su marca en el registro uruguayo para utilizarla en vestimenta, artículos de deporte y servicios de educación. La panificadora Bimbo hizo lo mismo para su bizcocho relleno Merendina y la frase “Lo bueno se contagia” fue protegida por Pepsico, de Estados Unidos. Scotiabank registró “Lo que nos mueve” —un software para gestión de seguridad y control de acceso del banco—, la brasileña Petrobras hizo lo suyo con la marca Premmia y Philip Morris con Galaxy para cigarrillos de tabaco manufacturado, dispositivos electrónicos y artículos para fumadores en general.
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En todo el año pasado hubo más de 10.700 solicitudes de marcas (aumento de 3% frente a 2017) y seis de cada diez fueron realizadas por no residentes en el país, según datos de la Dirección Nacional de la Propiedad Industrial (DNPI), del Ministerio del ramo. Pero su directora, Marianela Delor, dijo a Búsqueda que los uruguayos están utilizando más la herramienta de la protección intelectual: pocos años atrás la relación era mucho más despareja (nueve en diez eran tramitadas por extranjeros). En ello colaboraron los incentivos económicos aprobados —de hasta 80% en el costo del registro para las pequeñas firmas, y que llega a 90% en el caso de las patentes—, así como la exoneración total vigente para las instituciones públicas y otras oficinas con convenios.
“Los uruguayos están registrando más y también lo están haciendo nuestras instituciones públicas y empresas”, comentó. En enero de 2018, por ejemplo, el Banco de Previsión Social registró su marca primaria con el nombre BPS Instituto de Seguridad Social en color azul para productos y servicios.
El costo mínimo de registro de marca es de unos $ 6.000 y el de patentes varía entre $ 5.000 y $ 10.000.
Según el marco actual, el registro de patente es de aplicación territorial y concede derecho exclusivo de uso por 20 años. Para las marcas la vigencia es de 10 años, renovable todas las veces que lo pida el solicitante o su heredero.
En 2019 comenzó a regir el trámite de “acción de cancelación”. Delor explicó que a menudo hay marcas registradas y vigentes pero que no están en el mercado con productos o servicios comercializándose. En el caso de que el desuso alcance a cinco años, un tercero o el propietario de la marca puede pedir su cancelación.
Se desató el “nudo”
El patentamiento de invenciones también mostró un leve incremento (3%): pasó de 597 en 2017 a 617 en 2018.
La legislación uruguaya permite registrar distintas creaciones inventivas: modelos de utilidad, diseños industriales e invenciones propiamente dichas. En 2018 casi ocho de cada diez fueron de ese último tipo, y en su mayoría estuvieron relacionados con productos químicos y biotecnología (medicamentos, principalmente) cuyos titulares son del extranjero, dado que provienen de economías donde la investigación y desarrollo tienen mayor peso. En efecto, 34% fueron de nacionalidad estadounidense, 15% alemana, 10% suiza, por ejemplo.
“El desafío del patentamiento es para toda América Latina. Es difícil establecer una política” para promoverlo, y “se ha atacado el tema de capacitación, de incentivos económicos, etcétera”, comentó Delor. Igual se mostró satisfecha porque “de a poco” en algunas áreas de la técnica “se ve que no es mala palabra ‘patentar’” y los investigadores, antes de publicar, consideran la presentación de la solicitud de patente. De todos modos, reconoció que se trata de un “cambio de largo aliento”.
La jerarca también está conforme con el “rol de abrir el debate” que la DNPI desempeñó en este período de gobierno respecto al tratado de cooperación en materia de patentes —conocido como PCT—, que crea un procedimiento único de solicitud para proteger las invenciones en todos los países firmantes (más de 150 hasta el momento) y al que Uruguay no ha adherido. “Creo que tarde o temprano se va a entrar. Hay que dar el debate. Es una herramienta útil si el país quiere abrirse al mundo firmando acuerdos, es (algo) básico y facilitador estar en un sistema que ya tiene sus reglas reconocidas, y no encontramos ningún impacto negativo en la región en los países que últimamente se sumaron”, argumentó. En esa línea, este año la DNPI participará de un taller sobre el impacto del PCT en la industria, por invitación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
La jerarca agregó que la DNPI es de las pocas oficinas de América Latina que tiene el proceso de registro completo on line y dijo que, en caso de adherir al PCT, se encuentra “preparada” porque tiene camino hecho en materia tecnológica y de formación del staff.
Sin embargo, Delor reconoció que la dependencia tiene retraso en la examinación de patentes; hay solicitudes recibidas en 2008, que en su mayoría son de la industria farmacéutica. “Hay patentes de larga data; la oficina siempre corrió de atrás. Cuando asumí se demoraban 14 años, y la meta es dejar este período con un promedio de nueve años” de atraso.
“El nudo de patente lo hemos desatado, dejamos reforzado el equipo, y hay que seguir trabajando para avanzar”, indicó. Y comentó que se incorporaron criterios de gestión en el área, entre los que mencionó cambios administrativos que redujeron la cantidad de vistas de los expedientes, se documentaron procedimientos de análisis y se fortalecieron los recursos humanos dedicados a ello con la incorporación de cuatro profesionales (un ingeniero en biotecnología, dos biólogos y un químico farmacéutico).
En tanto, las patentes de diseños y modelos de utilidad están “casi al día” en su tramitación. En esos casos, se trata en general de solicitudes de residentes.
En lo que va de este año no se han solicitado patentes. Entre las últimas, de diciembre, figura un portamate, presentado como modelo de utilidad por un particular uruguayo. Además, una empresa uruguaya solicitó patentar el diseño ornamental de un aparato (que tiene la forma de una oreja humana) que sirve para indicar visualmente —a través de una luz roja, amarilla o verde—el nivel sonoro ambiental. En tanto, una compañía francesa solicitó proteger un sistema de sujeción de etiqueta reforzado antifraude para caravanas de identificación de animales.