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Mientras que los emprendimientos iniciados “por necesidad” aumentaron en 2018 respecto al año anterior —pasando de tasas de 3,2% a 4,6%—, por el contrario, la actividad emprendedora “por oportunidad” bajó un punto, de 11,4% a 10,4%. Es decir que si bien la actividad emprendedora creció en relación con el año anterior, se deterioró parcialmente en su composición. Ambos tipos de emprendimiento son valiosos, pero sus características específicas exigen políticas públicas diferenciadas: no es descartable que un emprendedor por necesidad tenga un enorme éxito empresarial, pero su motivación inicial sea la subsistencia. Se está, por tanto, ante un problema social asociado a cuestiones tales como el funcionamiento del mercado de trabajo, el nivel de actividad económica y la capacitación.
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Al mismo tiempo, la tasa de dueños y administradores de negocios establecidos en Uruguay continuó cayendo el año pasado, lo que refleja que el surgimiento de nuevas empresas no está compensando el cierre de empresas.
En 2018, por vigésima vez, la encuesta del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) midió el emprendimiento en 54 economías que completaron la Encuesta de Población Adulta (APS, por su sigla en inglés). Adicionalmente, la Encuesta Nacional de Expertos (NES, por sus siglas en inglés) proporciona una gran cantidad de datos relacionados con características nacionales (sociales, políticas y económicas) que influyen en la creación de contextos empresariales únicos. En Uruguay el proyecto es un emprendimiento conjunto de la Agencia Nacional de Desarrollo (Ande) y Uruguay XXI, en el marco de Transforma Uruguay; y la escuela de negocios IEEM de la Universidad de Montevideo, a través del Centro de Emprendimiento del IEEM. El país ha participado ininterrumpidamente en las investigaciones del GEM desde 2006.
El modelo GEM documenta cómo el emprendimiento se ve afectado por factores ambientales (sociales, políticos y económicos) particulares y tres conjuntos de condiciones marco. El contexto social, cultural y político crea contextos empresariales y emprendedores únicos que difieren entre países y cambian dentro de las economías a lo largo del tiempo. Estas condiciones marco tienen un impacto en las actitudes de la población hacia el espíritu emprendedor, y la actividad y aspiraciones de los emprendedores. El contexto social, cultural y económico es definido en el modelo GEM de acuerdo con los 12 pilares de la competitividad derivados del Índice de Competitividad Global y los nueve componentes de las Condiciones del Marco Emprendedor del GEM.
Emprendedores
El indicador más anticipado de actividad emprendedora efectiva que genera el GEM es la tasa de emprendedores nacientes. Son aquellos que iniciaron el proceso de destinar algún tipo de recursos a la iniciación de la actividad emprendedora, pero que no han llegado a pagar más de tres meses de sueldos.
La tasa de emprendedores nacientes fue de 11,1% en 2018, es decir, de cada 100 personas de entre 18 y 64 años, 11 catalogan como emprendedores nacientes. La tasa osciló entre 10%-11% desde 2014, aunque su tendencia fue creciente.
El indicador que se emplea para la siguiente fase es la tasa de nuevos emprendedores. Se define como nuevos emprendedores a aquellos que han pagado más de tres, pero menos de 42 meses de sueldos. Esta es la medición más sólida de la actividad emprendedora independiente, en tanto se trata de emprendimientos en marcha, con un período de permanencia definido en esta categoría. En este caso, se dio un salto ascendente en cuanto al nivel de actividad entre 2011 y 2014, para luego caer a su mínimo en 2015 y luego recuperarse hasta un 4,9% en 2018.
La síntesis de la tasa de emprendedores nacientes y nuevos emprendedores es la TEA (sigla en inglés de Total early-stage Entrepreneurial Activity), es el indicador más popular del GEM. Desde 2006 mostró en Uruguay dos etapas diferentes: hasta 2010 se encontraba en torno al 12%, con tendencia declinante. En 2011 registró un salto (16,7%), para después volver a oscilar alrededor del 15% (con tendencia de aumento en los últimos dos años, cuando fue 14,7% en 2017 y 15,7% en 2018).
Dueños
Una vez que un emprendimiento pagó sueldos por más de 42 meses, deja de ser considerado por el GEM como un emprendimiento, pasando a ser una empresa. El nivel de la tasa de dueños y administradores de negocios depende de la cantidad histórica de empresarios, a la que se suman los emprendedores que pasan a la condición de empresarios y de la que se deducen aquellos que discontinúan sus negocios ya sea porque cierran o porque son absorbidos por otras firmas.
En Uruguay hubo un salto ascendente en la cantidad de negocios establecidos a partir de 2014, el cual se mantuvo hasta 2016, que comenzó a bajar. Estos datos son consistentes con las altas tasas de nuevos emprendedores entre 2011 y 2014, en tanto los nuevos emprendedores que sobreviven pasan luego a la categoría de negocios establecidos. La rápida disminución de la cantidad de negocios establecidos a partir de 2016 indica que la cantidad de empresas que cierran no está pudiendo ser compensada por las nuevas empresas que aparecen.
Intraemprendedores
La actividad emprendedora no es sinónimo de nuevas empresas independientes, ya que también existe actividad emprendedora dentro de estas.
Las bajas tasas de actividad emprendedora independiente que se observa en los países desarrollados no se explicarían, pues, por la ausencia de emprendedores, sino por la existencia de una serie de incentivos que hacen que sea más atractivo emprender dentro de la empresa establecida. Las tasas de actividad intraemprendedora son un indicador valioso de la situación de las empresas, explica el documento. Cuando las expectativas son optimistas, las firmas se embarcan en nuevos proyectos cuyo diseño e implementación está a cargo de sus integrantes.
El GEM, a efectos de capturar esa actividad intraemprendedora, formula a los encuestados la siguiente pregunta: ¿Está usted, solo o con otros, tratando de iniciar una nueva unidad de negocios o un nuevo emprendimiento con su empleador y es ese esfuerzo parte de su trabajo normal?
En Uruguay la actividad intraemprendedora tuvo una fase ascendente importante —según el estudio— que llegó a un máximo de 16,4% en 2011. Se mantuvo después en niveles elevados hasta 2014, cuando presentó una tasa de 15,7%. A partir de ese momento bajó ininterrumpidamente. En 2018 fue 7,6%, cercano a los valores intermedios de la serie que se inicia en 2006.
Índice
Los emprendedores nacientes y los nuevos emprendedores constituyen el componente más convencional de lo que se considera actividad emprendedora. Luego, se incorporó la actividad intraemprendedora, sin la cual la explicación del impacto del emprendimiento en la economía se vuelve hemipléjica. Por otro lado, los empresarios no son una categoría completamente independiente de la de los emprendedores, sino el resultado de la sobrevivencia de estos últimos. A efectos de contemplar la integración de todos estos componentes, el Centro de Emprendimientos del IEEM creó un índice de síntesis que acumula todas estas actividades, denominado índice de emprendedores nacientes, nuevos, establecidos e intraemprendedores (NNEI).
El inicio del período de análisis está fuertemente influenciado por la actividad intraemprendedora, que estuvo creciendo permanentemente hasta 2011. Ese año se dio un salto ascendente muy importante que afectó a emprendedores nacientes, nuevos emprendedores e intraemprendedores. Los negocios establecidos cesaron en esos años el proceso de declive que habían estado sufriendo. A partir de 2011, la tasa de nuevos emprendedores y de intraemprendedores se mantiene alta por algunos años, con oscilaciones importantes, y la de emprendedores nacientes se estabiliza a un nivel elevado. Eso se ve reflejado en la tasa NNEI de 2011 a 2015. A partir de allí, el índice comenzó a caer, de la mano de las tasas de nuevos emprendedores así como de intraemprendimientos.