Fue la banda de fusión más importante de todas. Creada por el saxofonista Wayne Shorter y el pianista Josef Zawinul, desde su primer disco (Weather Report, 1971) ya mostraba un sonido distinto, extraterrestre, que era mucho más que la mixtura entre jazz y rock. Shorter traía su experiencia con los Messengers de Art Blakey —tradición bopera pura— y su pasaje por el maravilloso quinteto de Miles Davis, mientras que Zawinul aportaba sus años junto a Cannonball Adderley y su impronta europea, abierta a todo tipo de influencias, desde los valses vieneses hasta las cuerdas gitanas y los ritmos asiáticos. A lo largo de una profusa discografía (y de varios cambios en el grupo, con excepción de sus socios fundadores), Weather Report propagó un sonido de laboratorio, perfecto, balanceado, con arreglos puntillosos —en especial de los teclados de Zawinul— y un clima de música mundial. Estos jazzeros recibían como esponjas elementos de todos lados: el banjo de un cowboy sureño, la voz de un esquimal, un acordeón lusitano, el murmullo del aire acondicionado de una nave espacial. Pero había un problema: el sonido de Weather Report era tan depurado y trabajado en estudio, que al llevarlo a las presentaciones en vivo —y particularmente a la amplificación de un estadio— los fanáticos sentían cierta desilusión. Por otra parte, desde el disco Black Market (1976), Weather Report contaba con un nuevo bajista: un tal Jaco Pastorius, que al poco tiempo se encargó de revolucionar para siempre, con su Fender del 62 sin trastes, el sonido del bajo eléctrico, al punto de que todavía hoy es un listón insuperable. No hay forma de que un bajista actual de 20 años no tenga algo de Pastorius.

