Por su parte, los técnicos neozelandeses, que siguen visitando Uruguay, también se han tenido que adaptar a las particularidades del país, no solo del ambiente, suelo o el clima, sino también al ambiente de negocios, que es totalmente diferente al neozelandés. Y esto lo tuvieron que hacer también en la región, porque desde Uruguay la empresa maneja el mercado de semillas forrajeras en Argentina, Brasil y Chile.
García insistió en que “incluso más importante que el clima es el ambiente de negocios”. Recordó que en los primeros años Wrightson Pas tuvo gerenciamiento neozelandés y rápidamente tomó la decisión de cambiar a un gerenciamiento local, porque “la política monetaria, cambiaria e incluso el modelo de negocios con los productores lecheros y ganaderos es totalmente distinto, así como los esquemas de pago, el financiamiento, el acompañamiento al productor, a los distribuidores. Hay que tener una sintonía muy fina para lograr seguir al mercado forrajero en esta parte del mundo”, sostuvo.
Posicionamiento
El grupo empresarial tiene en Uruguay “más del 50% del market share de especies forrajeras protegidas”, destacó García; además de “una posición importante y de liderazgo en Brasil y Argentina”, algo que “implica una responsabilidad”, declaró.
“El compromiso es estar a la altura, no solamente desde el punto de vista del soporte técnico de nuestros productos o de las cosas que la empresa hace, la inversión anual en mejoramiento genético, los convenios con INIA o con Embrapa en Brasil”, destacó.
Este compromiso fue evidente, sobre todo en los últimos años, para asegurar el abastecimiento de semillas. “En Uruguay hay unas 35.000 hectáreas de superficie de multiplicación de semillas, no solamente para nuestra región. El 90% del área se hace pensando en los tres países”, informó.
Luego de los desafíos que impuso la sequía en años anteriores, la pasada primavera y verano se caracterizaron por las abundantes lluvias, que también fueron desafiantes para las cosechas y lograr semillas de alta calidad.
García destacó que “venimos creciendo cada año, no solamente acá sino también en Argentina, en áreas de multiplicación de semillas de leguminosas y de gramíneas bajo riego”. Valoró que “hay una apuesta y una inversión importante para obtener una producción que logre abastecer a los mercados”.
Exportación
A propósito de los mercados de exportación, García destacó los convenios con INIA, que permiten tener una “muy buena presencia en el mercado de las festucas con variedades propias en Australia, Francia, Chile, por mencionar algunos mercados”, planteó a modo de ejemplo. También dijo que “tenemos un mercado interesantísimo con la cebadilla INIA Leona en Australia”, y para el trébol rojo Antares “tenemos un mercado en crecimiento en Francia”, informó.
Los dos años anteriores fueron duros para la exportación de semillas. “Pensamos que en 2024 tendremos un número bastante más interesante, pero venimos de dos años con muy poco excedente. Todo lo que estaba para exportación quedó comprometido para la lechería y nuestros convenios con Conaprole y Prolesa, y el sector ganadero”, comentó.
García calificó como “visionarios” a los representantes de la empresa que en 2007-2008 firmaron el convenio con INIA. Ello permitió que “hoy tengamos un programa totalmente consistente, con las mejores variedades de festucas, raigrases perennes y anuales en la región. No solo son los mejores en su performance a campo y de la producción forrajera, sino que lo más importante en este negocio es concretar, producir la semilla”, dijo.
Destacó que el raigrás Winter Star 3 “es el raigrás tetraploide más vendido”, así como las festucas INIA Fortuna, INIA Aurora e INIA Rizar. En los últimos años “veníamos con muy buen nivel de ventas de un raigrás perenne 100% importado de Nueva Zelanda”, dijo, pero al mismo tiempo valoró que “hoy el raigrás perenne más vendido es Virazón”, que es producto del mejoramiento genético realizado entre PGG Wrightson Seeds e INIA, producido localmente.
García afirmó que “estas cosas no solo son buenas para nosotros o para el productor final, sino que además logramos tener una plataforma productiva importante, para llegar de una forma más diversificada a nuestro mercado”.
Logística
El ejecutivo reconoció que en el rubro de las semillas forrajeras la logística “es importantísima”. Explicó que “tenemos que estar cosechando en noviembre y diciembre, y en enero el productor lechero ya está pidiendo la avena”. Por lo tanto, “todo lo que podamos crecer en producción local será de mutuo beneficio”, afirmó.
El centro logístico se construyó en 2015, con una inversión de más de US$ 14 millones, y permitió acortar los plazos en la cosecha, procesamiento, limpieza, tratamiento, mezcla y envasado. “Ha sido fundamental para poder llegar con la semilla, no solo para nuestro país sino también tener oferta en febrero y marzo para el sur de Brasil”, señaló.
El futuro
“Cada año nos preguntamos hacia dónde va el mercado, y lo discutimos mucho. Los productores de carne y de leche cada año nos piden variedades más persistentes, que sean más resilientes frente a los excesos o déficit hídricos, pero que al mismo tiempo sean más eficientes en el uso de insumos”, planteó García.
El objetivo es que no sea necesario estar todos los días viendo las praderas, fertilizando o combatiendo malezas, además de poder bajar la carga de insumos en el campo.
“Se está trabajando mucho con INIA, con Nueva Zelanda y con Europa, para generar variedades nuevas con ese foco, sin perder la producción de forraje físico ni calidad, logrando que sea más eficiente el uso de insumos”, explicó.
Agregó que “hay líneas de investigación con endófitos”, y que “en el corto y mediano plazo vamos a tener novedades en todos los temas biológicos y endófitos específicos para festuca, raigrás, alfalfa y tratamiento de semillas”.
Tratamiento de semillas
PGG Wrightson Seeds “apuesta al tratamiento de semillas, confía mucho en la información y la tecnología, intenta que no solo las plantas sino también los técnicos de campo cuenten con el mejor producto. Se ha generado mucha información. Y año a año las pruebas a nivel de campo nos dan respuesta”, destacó el ejecutivo.
La empresa inició en 1960 la generación de tratamiento profesional de semillas para leguminosas y gramíneas en Oceanía. “En Uruguay estamos desde 2011, cuando comenzó nuestra primera planta, hoy ya tenemos dos. Es un área sensible y tenemos que generar la mayor cantidad de información a nivel de campo y de laboratorios, en cuanto a la calidad de ese tratamiento, cuáles son los ingredientes y las recetas que se están llevando para cada una de las especies forrajeras”, remarcó.
Agregó que tanto en la cuenca lechera como en el sector ganadero “esta tendencia seguirá creciendo, porque cada vez los productores y el personal tienen más cosas para hacer, las ventanas son cada vez más cortas y tenemos que facilitarle la operativa a los productores y a sus colaboradores”.
En PGG Wrightson Seeds Uruguay trabajan unas 165 personas, y cerca de 40 son agrónomos, veterinarios y técnicos. Su principal alianza comercial desde 2004 es con Prolesa-Conaprole. “Tenemos acuerdos de cooperación e investigación con INIA y con Fucrea”. Al mismo tiempo “se cuenta con una cadena de distribución muy buena y estable”, describió García.