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Emilio Frugoni, fundador del Partido Socialista del Uruguay (PSU), se alejó ya en 1960 del partido, discrepó de forma radical con la alianza con el herrerista Enrique Erro en 1962 y luego renunció. Desde mediados de la década de 1950 el partido tenía una línea tercerista entre la Unión Soviética y Estados Unidos.
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Con el triunfo de la Revolución cubana, que en principio Frugoni apoyó, las contradicciones se hicieron aún más fuertes y luego, con la llegada a la Secretaría General del PSU de José Díaz, comenzó una época de alineación con el foquismo alentado desde Cuba y más cercano a las posturas de los tupamaros, en particular por el prestigio de Raúl Sendic, Jorge Manera y Julio Marenales, entre otros socialistas.
Los comunistas argentinos, brasileños y venezolanos —cuenta el libro Vivian Trías. El hombre que fue Ríos, de Fernando López D’ Alesandro— no concurrieron al encuentro de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (Olas) que en agosto de 1967, poco antes de la derrota y muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, marcó distancia de la Unión Soviética y fogoneó la lucha armada en el continente.
El primer secretario del Partido Comunista del Uruguay (PCU), Rodney Arismendi, sí asistió a la reunión buscando acercar posiciones, pero permaneció en el estrado ostensiblemente con los brazos cruzados mientras la mayoría de los asistentes, eufóricos, aplaudían de pie un discurso de tono “foquista” del comandante Fidel Castro.
La actitud de Arismendi contrastó con la impulsada por los dirigentes socialistas José Díaz y Reinaldo Gargano, también presentes, que hicieron suya, al menos en teoría, la línea promovida en La Habana.
“Vivian Trías, tan callado en todo este proceso, quizás presentó a sus jefes una visión que sintonizaba con lo realizado por el PCU. Político experiente, sabía de los riesgos a los que Díaz Chávez exponía al partido”, afirma el libro de López.
El autor, a partir de los informes de la StB, destaca una postura de Trías más cercana al PCU que a sus compañeros de partido: “No sabemos si la fuente completa (de un informe de la StB) fue el agente Ríos (Trías). Las suposiciones del aporte de Trías a este documento se basan en sus actitudes posteriores, en sintonía con la línea de los comunistas y de la StB, o sea de la URSS” y el marxismo-leninismo.
El libro analiza las diferentes posiciones del PSU a la luz de los conocimientos aportados por los archivos revelados por los investigadores Vladimir Petrilak y Mauro Abrances Kraenski, a los que cruza información obtenida de la prensa socialista, sus propios archivos y los de los exdirigentes del PSU Germán D’Elía y José Pedro Cardoso.
Entre los documentos hasta ahora inéditos, el libro aporta la renuncia de Frugoni al PSU y el llamado Acuerdo de Época.
Acerca de la posición encabezada por Díaz —que fue el primer ministro del Interior de Tabaré Vázquez en 2005 y es presidente de la Fundación Vivían Trías—, López concluye que fue una actitud de “omnipotencia, desprecio por el adversario, temeridad, subestimación de las fuerzas enemigas, pero principalmente un inmenso error de calibre para interpretar la realidad del país”.