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Un año atrás eran pocos los convencidos. Las conversaciones comenzaron en julio de 2020, el mismo mes en que el Parlamento aprobó la Ley de Urgente Consideración (LUC). El primero en anunciar que promovería una campaña de recolección de firmas fue Fancap, el sindicato de Ancap. En agosto se sumó la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes). Así se abría un largo proceso de discusión.
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En los debates de las semanas siguientes varios dirigentes de primera línea plantearon sus dudas. Uno de ellos fue el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, que consideraba que no era el momento y que las condiciones, por varios motivos, eran “muy débiles” para lograr el objetivo. También pensaba que podían estar gastando una bala que quizás necesitaran más adelante cuando el gobierno aprobara otras leyes más “regresivas”. También tenían dudas otros referentes como Joselo López, de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado, y Jorge Bermúdez, de la Federación Uruguaya de la Salud (Búsqueda Nº 2.085).
La discusión dentro del PIT-CNT recién se saldó en los primeros días de octubre. Aunque la posición orgánica de la corriente sindical del Partido Comunista a favor de la campaña fue importante para inclinar la balanza, la decisión terminó tomándose por amplia mayoría, con solo dos abstenciones. Ahí empezaba otro camino: buscar socios, elegir los artículos de la ley a intentar derogar y negociarlos. En el Frente Amplio tampoco abundaba la convicción y de hecho, terminaron sumándose a la campaña de forma tímida, con varios dirigentes convencidos de que podía ser un “error político” (Búsqueda Nº 2.092).
Las discusiones dentro de la Intersocial para definir el articulado también se convirtieron en un dolor de cabeza. Recién llegaron a un acuerdo el 2 de diciembre y hasta tan solo tres días antes uno de los socios, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua insistía en que el referéndum fuera contra toda la ley.
En la ciudad canaria de Las Piedras, el miércoles 7, no hay ni rastros de todas aquellas dudas. La avenida principal Bulevar Artigas está colmada de militantes con el chaleco blanco que identifica la campaña contra la LUC. Son cientos. Muchos están fijos en la plaza principal, otros rastrillan calle a calle. Hay de distintos sectores del Frente Amplio y de varios sindicatos. Hay también altoparlantes con canciones con tono de lucha social de No Te Va Gustar y de la murga Metele Que Son Pasteles. Igualmente, la que hace más ruido es una militante joven que se vacía los pulmones gritando: “Vecina, vecino, hay que firmar, es el último día”.
No es casual todo ese movimiento en Las Piedras. El 18 de junio la Comisión Nacional Pro Referéndum anunció que había alcanzado las 572.551 firmas. Los organizadores tenían claro que buena parte de las más de 100.000 firmas que les faltaban estaban en la zona norte y noreste de Montevideo y en varios puntos de Canelones vinculados a la zona metropolitana, como la ciudad de Las Piedras, Sauce, Toledo, Joaquín Suárez, Casarino, Barros Blancos y Pando. Hacia allí apuntaron las baterías de la última semana de recolección.
Entre los cientos de militantes que recorren Las Piedras está Fernando Pereira. El presidente del PIT-CNT pasó de ser uno de los menos convencidos a ser una de las principales caras de la campaña. Desde hace meses pasa casi todas las tardes en la plaza Libertad recolectando firmas y los fines de semana recorre ferias y la rambla junto con su pareja. “Una vez que la decisión está tomada hay que ir a fondo”, comenta a Búsqueda. La tarde del miércoles también la pasó en la plaza Libertad hasta entrada la noche, cuando fue hacia el PIT-CNT.
Entre los militantes abunda el optimismo. Varios de ellos saben y confirman que el martes superaron las 689.000 firmas y que eso hace casi un hecho que con las que recolectan en esta jornada y en la mañana del jueves van a superar las 700.000. Igualmente no lo comentan casi que ni entre ellos. “Hay que decir que falta, que sigue faltando”, se dicen.
Los últimos días de recolección no son sencillos. La mayoría de los que pasan por las calles de Las Piedras responden que ya firmaron. Hay que abordar a cientos de personas para conseguir algunas decenas de firmas. Sin embargo, siguen apareciendo. Por ejemplo, un carpintero indica la dirección en la que está una familia con siete personas dispuestas a firmar pero que no pueden salir porque están todas con Covid. Hacia allá sale uno de los cientos de militantes.
Algunos de los temas de la coyuntura le dan el empujón que les faltaba a algunas personas. “Hay que agradecerle al Cuquito por subirse el sueldo y por el aumento de los combustibles”, comenta Ana García, de la coordinadora del Frente Amplio de Las Piedras.
Lo de los combustibles lo confirman otros varios militantes, como Robert Labruna de la filial del PIT-CNT en Canelones. Los artículos 235 y 236 son el comodín de los últimos días de campaña.
Los militantes no dejan de abordar a ningún transeúnte. Así es que, repasan conversando, a veces se enfrentan a comentarios incómodos como “Yo firmaría un referéndum para que revienten todos ustedes” o “¿Acá puedo firmar para que le saquen la pensión a los tupas?”. También cuentan que cosecharon algunos éxitos como haber hecho firmar hasta al Spiderman del Parque Rodó y el Mickey de Piedras Blancas.
Por la noche, el optimismo ya comenzaba a desbordar. En las redes sociales hubo quienes empezaron a dar por hecho que se había alcanzado el objetivo de las 700.000. Las versiones oficiales siguieron optando por pronunciamientos un poco más cautos y difusos. “El vaso está lleno. Ahora hay que hacerlo desbordar de la forma más amplia posible”, dijo Pereira en una transmisión en vivo en su cuenta de Facebook con la que cerró la jornada.
Fuentes vinculadas a la campaña dijeron a Búsqueda que al cierre de esta edición ya se superaban por varios miles las 700.000 firmas.
En la noche, en la puerta de la sede del PIT-CNT hay un flujo constante de gente. Están los que llegan a arrimar papeletas en distinta magnitud. Algunos un puñado, otros un sobre, otros cajas y canastos enteros. También están los que se arriman a firmar a última hora. El contraste del trajín de la puerta es la sala de actos. Allí funciona el centro de cómputos en el que se ingresa y se controla que cada papeleta está bien, lo que achica el margen de error respecto al control que deberá ejercer después la Corte Electoral. Allí trabajan en silencio una decena de militantes. Algunos reciben las papeletas, otros las ingresan al sistema informático, y todas las que están correctas quedan en cajas azules cerradas.
El trabajo seguirá toda la noche y toda la mañana. Al mediodía las organizaciones que integran la Comisión Nacional Pro Referéndum anunciarán un resultado inicial, aunque seguirán llegando firmas. A las 15 horas, con la calle Jackson cortada, empezarán a cargar las cajas azules en vehículos y empezará una caravana hasta la Corte Electoral.
Anoche, algunos de sus principales referentes ya se animaban a sacar las primeras conclusiones. “Subestimaron la capacidad de la sociedad de organizarse contra una ley regresiva”, dijo a Búsqueda Pereira.
Entre la dirigencia del Frente Amplio reinaba el optimismo. El miércoles 7, después de entregar las firmas que había recolectado el Movimiento de Participación Popular, el senador Charles Carrera aseguró que esto es un “golpe” al gobierno y un triunfo para la coalición de izquierda y las organizaciones sociales.
El presidente de la coalición de izquierdas, Javier Miranda, dijo a Búsqueda que haber alcanzado esa cantidad de firmas modifica “el escenario político” y obliga al gobierno nacional a “bajar un cambio” y dejar “la soberbia de lado”.