Montevideo, 29 de noviembre de 2022 (De nuestras agencias). Noticias que llegan desde Fray Bentos, al NW del Uruguay, indican que fueron incautadas dos carretas tiradas por bueyes, las que transportaban pasajeros del Uruguay a la Argentina.
Montevideo, 29 de noviembre de 2022 (De nuestras agencias). Noticias que llegan desde Fray Bentos, al NW del Uruguay, indican que fueron incautadas dos carretas tiradas por bueyes, las que transportaban pasajeros del Uruguay a la Argentina.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLas mismas, según confirma el mensaje escrito traído a Montevideo por Braulio Deaca Ballo, valeroso jinete que revista como Chasque de Primera en el escalafón técnico de la Ursec (Unidad Reguladora de los Servicios de Esclarecimiento Comunitario), fueron secuestradas por autoridades del vecino país al descender de la balsa que cruza el río Uruguay desde que —hace cinco años— fuera dinamitado el puente Artigas - San Martín por guerrilleros ambientalistas argentinos de la Brigada “San Néstor”. Se adujo por parte de las autoridades argentinas que la documentación que presentaron en Migraciones no era satisfactoria.
Con esta incautación de los últimos vehículos de transporte utilizados por los uruguayos para conectarse con el exterior, se confirma el aislamiento total de este otrora progresista y abierto país sudamericano.
En efecto, como nuestros lectores sin duda recuerdan, los problemas de conectividad que afectan al Uruguay arrancan hace una década, cuando las autoridades del país declararon la bancarrota de la aerolínea de bandera nacional denominada Pluna, medida que fue seguida por la interrupción de los vuelos directos a Europa por parte de la compañía española Iberia, hoy Iberoislam, la cual pertenece en la actualidad a un consorcio ruso-iraní que cubre la zona de Europa y el Medio Oriente.
En los meses siguientes, el gobierno uruguayo alentó la creación de una empresa aérea cooperativa, gerenciada por los ex trabajadores de Pluna, a la que se le cedieron en arrendamiento los siete aviones Bombardier que pertenecían a la empresa quebrada. Dada la escasa autonomía de vuelo de dichas aeronaves, la nueva empresa inauguró unos vuelos a los que llamaba eufemísticamente “directos con escalas” a Europa, los cuales salían de Montevideo y hacían escala en Porto Alegre, San Pablo, Río de Janeiro, Isla de Cabo Verde, Islas Azores, Isla de la Ascensión, Islas Canarias, Casablanca, Lisboa y finalmente Madrid. El vuelo demoraba 36 horas, y fue escasamente aceptado por los viajeros, quienes rápidamente dejaron de utilizarlos para sus traslados.
Otro de los destinos importantes para Uruguay era la Argentina, en particular Buenos Aires, y a la falta de vuelos aéreos (sólo uno de los Bombardier pudo ser rehabilitado para volar, tras la larga permanencia en tierra que había deteriorado sus sistemas de vuelos, y el mismo estaba destinado al vuelo a Europa) los viajeros utilizaban la opción fluvial de Buquebús.
Pero la falta de dragado del Río de la Plata, fruto de las desinteligencias entre las autoridades de ambos países, fue determinando que la navegabilidad del mismo se deteriorara en forma creciente.
Al año de ser la única opción para trasladarse a Buenos Aires, el buque insignia de Buquebús, el Eladia Isabel, encalló en un banco de lodo en las proximidades del puerto bonaerense, trancándose para siempre.
Los viajeros llegaron sanos y salvos a Buenos Aires tras una larga caminata con el agua a la altura de sus tobillos, llevando a cuestas sus equipajes, pero el sistema dejó de utilizarse debido a las complejidades prácticas que tal opción presentaba, tras haber encallado sucesivamente varias unidades de transporte fluvial en otros bancos de lodo.
Un destino igualmente importante para los viajeros uruguayos era Santiago de Chile, y el sistema que comenzó a utilizarse fue el de autobuses que atravesaban el puente entre Fray Bentos y Puerto Unzué, pero este medio de transporte debió interrumpirse cuando las empresas de transporte automotor debieron suspender sus viajes a consecuencia de las deudas que mantenían con la Ancap por concepto de combustibles, ya que la crisis del petróleo en el Medio Oriente había hecho subir astronómicamente los precios de la gasolina, y las empresas transportistas se fueron fundiendo una tras otra.
Los traslados empezaron a hacerse entonces en carretas tiradas por bueyes, las que desembarcaban a los viajeros en Gualeguaychú, donde éstos, a lomo de mula, emprendían el cruce de la cordillera hasta llegar a Santiago a través del paso del Cristo Redentor a la altura de Mendoza. Las notorias incomodidades del sistema fueron haciendo disminuir dichos viajes, los cuales se dificultaron aún más cuando —como se dijo antes— hace unos años el puente binacional fue dinamitado por terroristas ambientalistas argentinos que protestaban por la construcción de un puerto de aguas profundas en Rocha, el cual, según ellos decían, afectaría el equilibrio ecológico del Río de la Plata, comprometiendo seriamente el desarrollo de las algas que permitían una correcta alimentación de las corvinas y las merluzas.
A todo esto las dificultades de conectividad de los uruguayos iban en aumento. Los mismos guerrilleros ambientalistas de la Brigada “San Néstor” cortaron en esa época el cable subacuático que le brindaba conectividad comunicacional al Uruguay, el cual se quedó sin servicios de Internet, que no pudieron ser reconectados por vía satelital, debido a las interferencias que le provocó a la conexión cibernética del país la descarga estática del satélite Venezuelsat, operado por técnicos venezolanos bajo la directa supervisión del presidente Hugo Chávez.
Se reinstaló entonces en el país el sistema de chasques que se había utilizado en tiempos de la colonia, asegurándose así que los mensajes llegaran a destino, pero con las lógicas demoras de un sistema tan seguro como lento y primitivo.
La gente utilizaba el llamado entonces “chasquemail”, entregado por una red de deliveries que surcaban el territorio en sus motos, hasta que el combustible se acabó y hubo que empezar a utilizar caballos.
Las conexiones por tierra con Brasil también se interrumpieron por la falta de combustible, y los servicios de transporte en bicicleta ofrecidos entonces por las agencias de viajes tuvieron escasa aceptación por obvias razones.
Los uruguayos debieron resignarse a un aislamiento creciente, el cual acaba de concretarse en forma absoluta con la incautación de las carretas tiradas por bueyes que iban a la Argentina a través de las balsas fluviales que partían de Fray Bentos.
Consultado el presidente Sendic acerca del impacto negativo que tendrá esta situación en el futuro, el mismo respondió con una vieja expresión criolla. Dijo: “el buey solo bien se lame”.
Pero nadie quedó satisfecho con su respuesta.