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Para solucionar los problemas de precios en el mercado interno de haciendas y darle más transparencia al negocio, el Estado debería eliminar regulaciones y tender hacia un mercado con “libertad extendida”, sostuvo en diálogo con Campo el empresario Gustavo Basso, quien asume que hay una realidad “oligopólica” en la industria amparada por el propio Estado y sus regulaciones.
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Basso, quien es consignatario de ganado, director de la firma Conexión Ganadera que toma inversores para la capitalización en terneros y orientador del frigorífico de ovinos Bamidal SA, señaló que la iniciativa del presidente del Instituto Nacional de Carnes (Inac) de fijar un precio piso de referencia generaría un desestímulo a la industria y no solucionaría el problema. En su lugar, se mostró propenso a establecer más libertades, por ejemplo en la distribución de las cuotas entre los frigoríficos y la exportación de ganado en pie.
Por otra parte, se refirió a las perspectivas del precio del ganado para la próxima zafra y dijo que su evolución va a depender, como siempre, del comportamiento del clima, pero mucho más este año en que los campos están con altas cargas.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista con Gustavo Basso.
—¿Cómo evalúa hasta ahora este año 2014 en cuanto al mercado de haciendas?
—Tuvimos un año bastante peculiar por la discusión de la baja de precios en el mercado interno. Después de un tiempo de precios altos, excesivamente altos para lo que era el valor de exportación, pasamos del cielo al infierno, a un precio muy bajo, que se evidenciaba en la relación con el novillo virtual que maneja Inac, con un altísimo margen industrial. Prácticamente había que remontarse a principios de la medición para encontrar algún punto de referencia cercano. No se precisaba hacer demasiado análisis porque las propias empresas brasileñas con inversiones en Uruguay presentaban a sus accionistas información sobre lo muy bueno que había sido su negocio y las buenas perspectivas en Uruguay, debido justamente al bajo precio de la materia prima. Comparando el valor de la materia prima con nuestros competidores cercanos (Paraguay, Brasil y no nombro a Argentina por ser una economía que está digitada y distorsionada por lo que es), diría que Uruguay, con la diversidad de mercados con los que cuenta la industria y las posibilidades de colocación que tiene con respecto a sus competidores, indudablemente debería posicionarse muy favorablemente para tener una materia prima por encima de los valores actuales, cosa que por el momento no se refleja. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la industria puede manejar el argumento de que los costos industriales que tienen esos países son inferiores, cosa que es fácilmente verificable. Pero también es cierto que eso no justifica la distorsión en cuanto al cambio tan brutal de la relación de precios que se generó.
El manejo de las “cuotas”
—La industria fue acusada públicamente de colusión para provocar esa baja de precios que usted menciona. ¿Usted cree que puedan haber existido o que existan aun hoy prácticas de ese tipo en el Uruguay?
—La suspicacia queda a flor de piel y por supuesto hay una realidad oligopólica en Uruguay que lleva a la necesidad de tener que estar muy atentos a las posibilidades de abuso de posición dominante que el oligopolio tiene. Y desde ese punto de vista, se produjo una discusión entre productores e industriales en la que no encontraron un punto de equilibrio para resolverlo. Yo soy de los que confían en el mercado plenamente y creo que es un tema totalmente momentáneo, aunque hay que reconocer que el efecto fue importante porque impactó en plena zafra y le pegó duro a un alto volumen de la faena de este año. Pero creo que ni los U$S 3,80 por kg en pie, ni los U$S 3,30, fueron para siempre. Confío plenamente en lo que es la libertad de mercado y creo que al mismo Estado, si realmente, como ha manifestado, tiene sospechas de que pueda haber algún abuso, le sobran armas para actuar en una economía que tiene un alto grado de regulación como es el tema de la distribución de cuotas, entre otras cosas. Ese puede ser un factor que pueda darle una mayor apertura al mercado y si hay alguna duda con respecto a que la industria no está respetando lo que es un mercado libre, tampoco va a tener ningún tipo de reparo en perder alguna de las protecciones que ya tiene en el tema de la distribución de cuotas.
—El presidente del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Alfredo Fratti, planteó la posibilidad de establecer un precio piso de referencia. ¿Cuál es su posición al respecto? ¿Está de acuerdo o discrepa con ese planteo?
—No comparto esa posición. Creo que es un corsé que se le pone a un negocio que no aporta en mejorar el valor. Al industrial poco le va a importar vender a U$S 4.000 la tonelada o a U$S 3.500, porque en definitiva, si tiene un precio de referencia del 75 % y todos van a tener que aceptar ese precio como válido, creo que desestimula totalmente a la industria en lo que es la búsqueda del mejor valor, de generar el mayor plus posible en lo que es su producción. Capaz que retrocederíamos y en lugar de agregarle valor desarmando el animal, podríamos llegar a exportar medias reses, porque de esa forma la industria baja sensiblemente sus costos industriales y paga el 75 % del valor de su precio de exportación. Y al final, al que se castiga es siempre al mismo: al criador, que es quien no tiene a quién trasladarle el valor de su producción.
—Si esa no es una solución, y usted entiende que no lo es, ¿cuál considera que sería la herramienta más adecuada para asegurar transparencia al mercado?
—La apuesta hay que hacerla hacia una libertad extendida. Tan libre que si yo tengo alguna duda de que hay un abuso oligopólico, lo que tengo a mano es dar la posibilidad de que entre otro competidor al mercado sin ningún tipo de prebendas y que compita con iguales reglas de juego, y no con asignación de cuotas por antecedente y otras regulaciones que frenan la inversión renovada de la industria y se le termina dando, como ahora, mucho más valor a la facturación de una planta que al valor real de la industria. La apuesta sería al contrario: iría por la línea de liberar un poco más el proteccionismo que tiene hoy la industria y dar posibilidades de que entre otro competidor. Hoy no puede venir nadie porque la industria instalada tiene una ventaja en la distribución y valor de las cuotas que es determinante, frente a cualquier otra que venga a instalarse de cero. Otro factor que debe ser totalmente libre es la exportación en pie. El problema se da cuando se pretende intervenir, o se interviene, y el Estado se convierte en juez de determinada situación. La libertad de mercado no puede ser condicional, tiene que ser plena, y eso es lo que daría una mayor estabilidad. Si eso hubiera sido así, no se habrían ido los exportadores a otros mercados, como se fueron, después de haber hecho algunas inversiones importantes como corrales y demás para hacer las concentraciones. Ayer estaba Turquía y hoy no está. Se perdió ese momento y hoy que queremos ese mercado, no lo tenemos. Los mercados son así; hay que tener la posibilidad de atenderlos en los momentos en que están demandando y no cuando nosotros los necesitamos. La exportación en pie es la válvula de escape. Si no, esto se convertiría en un coto de caza.
—¿Cómo cree que pueden evolucionar los precios de los ganados una vez que esté instalada la zafra?
—Van a buscar un precio de equilibrio más bajo del que está hoy y en definitiva va a depender mucho del factor clima, siempre y cuando opere plenamente la libertad de mercado. El papel protagónico lo va a jugar el clima, sobre todo con una alta carga animal como tiene hoy el país, comparada con otros momentos en que la ganadería disponía de campos de mayor potencial productivo. Una situación climática adversa hoy, tendría un impacto mucho mayor al que podía haber tenido hace unos cuantos años. Es cierto que ahora el productor está mucho mejor preparado para poder enfrentar una sequía o una carencia forrajera por las posibilidades de racionamiento, pero todos sabemos que esas prácticas son muy caras y estarían fuera de las posibilidades de un negocio rentable.