Por la reciente baja en el precio de algunos commodities, el aumento de los costos internos y “el desplome del dólar”, el agro “no pasa un mal momento pero la rentabilidad se achica”, lo que es motivo de “preocupación” en el sector, aseguraron a Búsqueda empresarios y directivos de gremiales rurales.
“El atraso cambiario actual es el principal impuesto al campo y a la actividad exportadora, afectando gravemente su competitividad al punto de tornarse insoportable”, alertó la Asociación Rural (ARU) al presidente José Mujica, en un memorándum entregado en febrero y al que accedió Búsqueda.
Esa gremial señaló que “Uruguay está caro para vivir y producir en términos nacionales e internacionales. Es alto el precio de la energía, los combustibles, la seguridad social y la carga tributaria al trabajo y al capital”. Tras destacar que el producto bruto agropecuario creció 37% en los últimos 10 años y que el sector genera más de 118.000 empleos directos, la ARU advirtió que “todo lo que se interponga a este proceso virtuoso del agro le quita velocidad” y lo podría inclusive “hacer involucionar”.
“La apreciación excesiva del peso trae el abaratamiento artificial de productos importados que invaden el mercado y compiten deslealmente con la producción nacional. Alientan el consumo desenfrenado y el peligroso endeudamiento de las familias”, indicó en el documento.
El presidente de la ARU, Rubén Echeverría, declaró que “el atraso cambiario es un costo que el productor lo está absorbiendo como un impuesto más”.
El agro “no pasa un mal momento pero la rentabilidad viene mermando en todos los rubros por el aumento de los costos”, dijo a Búsqueda. Para Echeverría, esta situación obliga a los agricultores a “ser cautos” en su actividad.
En el momorándum, la ARU plantea “trabajar con el gobierno para despejar aquellos elementos negativos y que son luces amarillas al crecimiento rural y agroindustrial, resolverlas y despejarlas para seguir desarrollando y distribuyendo la riqueza de origen rural”.
Solo la soja.
Mientras, el titular de las Cooperativas Agrarias Federadas, Juan Vago, afirmó que “el único cultivo agrícola que está en carrera es la soja. Fuera de eso no hay expectativa de margen” de ganancias.
Describió un panorama complicado para todos los rubros. “La lechería tuvo meses de márgenes negativos y recién ahora hay señales positivas por el aumento en el precio de la leche en polvo en el mercado internacional; la producción de trigo en 2012 fue un desastre” por las perdidas causadas por los excesos de lluvias, y “el arroz también tiene problemas”, comentó.
Respecto a la lechería, ese ruralista advirtió: “Algo está diciendo la gran cantidad de remates de tambos que se ven” en el mercado.
En una línea similar y en el marco de un conflicto con los empleados de la cooperativa, el presidente de Conaprole, Álvaro Ambrois, dijo el martes 9 en radio Carve, que “muchos” tambos desaparecieron” por la baja de los valores internacionales de la leche en 2012.
Según Vago, la clave es “adecuarse a las oscilaciones de precios de los productos agropecuarios, que en pocos meses cambian los resultados económicos” de los predios, sostuvo. Por eso consideró necesario “hacer reservas anticíclicas o fondos de estabilización” de precios en las empresas.
Respecto a los costos, mencionó que cosechar una hectárea de maíz cuesta U$S 110 y acondicionar ese grano demanda U$S 90. Y dijo que el precio del grano en el mercado local es de U$S 240 la tonelada.
“La producción de carne es rentable porque tiene un precio firme y mercados abiertos, aunque con costos altos al igual que otros rubros”, indicó.
En pleno desarrollo de la cosecha de soja, los empresarios agrícolas reconocen la importancia de obtener mejores rendimientos de producción, atendiendo a que “los costos no paran de subir y los precios entraron en una meseta”, dijo a Búsqueda el director de la empresa Agronegocios del Plata, Marcos Guigou.
Precisó que los costos internos asociados a la agricultura aumentan 15% por año, lo que viene complicando mucho el negocio.
“Hacer agricultura no es como tener una fábrica en un galpón, porque los riesgos son mayores por el clima y la volatilidad de los precios”, graficó. Comentó que el año pasado “la producción de trigo fue tremendamente negativa y se perdió una fortuna” por el impacto de las lluvias en ese cultivo.
“El desplome del dólar y los costos de la energía, que es muy cara en Uruguay,” son los principales factores de preocupación, agregó.
Impuestos.
En ese marco de aumento de costos y baja de precios internacionales, el agro se apresta a soportar una mayor carga tributaria.
Luego de la declaración de inconstitucionalidad del Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales, el viernes 5 el Poder Ejecutivo remitió al Parlamento el proyecto para eliminar la exoneración del pago del Impuesto al Patrimonio (IP) que rige desde 2002.
El objetivo de esa iniciativa es desalentar la concentración de la propiedad de los campos, y al mismo tiempo recaudar unos U$S 60 millones para financiar obras de caminería rural y la Universidad Tecnológica.
El proyecto determina que el IP será aplicable a los productores cuyos activos superen los 12 millones de Unidades Indexadas (UI) —unos U$S 1,6 millones—, con una tasa general de 1,5%, aunque faculta al gobierno a reducir la misma en hasta 50% en los casos que no superen los 30 millones de UI (U$S 4 millones).
Para simplificar la ponderación del patrimonio, el proyecto dispone que el productor valúe los inmuebles rurales por el valor real fijado por la Dirección Nacional de Catastro y luego le adicione un ficto del orden del 40% por concepto de bienes y semovientes.
Establece también una sobretasa del IP que gravará los activos superiores a los 30 millones de UI. La tasa a aplicar se incrementa a medida que aumenta el valor del patrimonio: 1% a la franja de entre 30 millones y 60 millones de UI (U$S 8 millones), 1,3% a los casos de 60 millones a 150 millones de UI (U$S 20,4 millones) y 1,5% a los mayores de 150 millones de UI.
En el memorándum entregado a Mujica la ARU plantea que “nuevos agregados impositivos desalientan la producción y la inversión”.