• Cotizaciones
    jueves 30 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Despenalización del aborto (I)

    El derecho a la vida. El miércoles 17 se trató en el Senado el proyecto de ley conocido como de “despenalización del aborto”.

    Un tema tan trascendente, que hace a la vida, fue resuelto por una escasa mayoría.

    Descubrimientos como la fecundación in vitro y el ADN, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay vida humana nueva.

    El concebido no nacido, sea mayor o menor de doce semanas de gestación, es un ser humano vivo, con características individuales propias, distintas de las de su madre y padre.

    No hay racionalidad alguna en la distinción entre un concebido no nacido de menos de doce semanas y otro de doce semanas y un día.

    Nuestro país necesita crecer. Una urgencia es crecer en población. Según el Censo 2011, seguimos en 3.350.000 habitantes. Uruguay es uno de los países más envejecidos, lo que se ve reflejado, también, en el descenso de la matrícula escolar. El Censo muestra que descienden los nacimientos. En el año 2003 había 17 nacimientos cada mil habitantes. En el Censo 2011, el índice bajó a 14 nacimientos cada mil habitantes. La tasa de natalidad, el número de hijos por mujer, es de 1,99. Nuestro país está por debajo de la tasa de reemplazo.

    Uruguay junto con Cuba, tienen el índice de suicidios más alto de América Latina y de los más altos del mundo. En lo que va del año, se han registrado más de 530.

    Una Ley cuyo objetivo es eliminar vidas humanas, no es una buena señal para los integrantes de la sociedad. Es contraria al compromiso de luchar —cada día— para sacar adelante la propia vida y la de quienes nos rodean, con dignidad, esperanza y trabajo digno.

    Según resultados divulgados recientemente, un 56% de uruguayos está a favor de la vida y en contra del aborto.

    El respeto y protección a la vida humana, a la mujer, a la maternidad, a la familia y a la vida del concebido, es un mandato de la Constitución de la República.

    El concebido no nacido tiene derecho a la vida.

    En cambio, esta Ley, deja que la vida de un ser humano concebido y aún no nacido, quede en manos ajenas. Porque eso son los padres del nuevo ser humano. Son ajenos al nuevo individuo. Los padres son quienes deben dar amparo, asistencia y protección, que luego será recíproca. Invierte los valores fundamentales. Otros se erigen en jueces con capacidad de decisión sobre el bien o valor más elemental y preciado: el derecho a la vida.

    Evidentemente, promueve la paternidad irresponsable. Exacerba el individualismo a ultranza. Nadie es dueño de la vida ajena, ni aún de la propia.

    Hemos escuchado que una de las razones con las que se pretende justificar esta Ley, derivan de la clandestinidad y la situación de inequidad de la mujer que no cuenta con recursos.

    Pero me pregunto: ¿esa inequidad se remedia, extendiéndola al nuevo ser humano concebido y aún no nacido? ¿Se remedia quitándole la vida al nuevo ser? ¿Es la mejor manera de proteger la maternidad? ¿Se ha evaluado la presión y la violencia a que se expone a la mujer para que interrumpa su embarazo, por parte de padres que no quieren asumir la responsabilidad?

    La Convención de los Derechos del Niño, ratificada por la ley, señala que el niño merece protección legal tanto antes como después del nacimiento.

    También la Convención Interamericana de Derechos Humanos establece la protección de la vida de las personas desde la concepción. Prohíbe expresamente la pena de muerte a menores de 18 años y a las mujeres en estado de gravidez. Evidentemente, lo hace para proteger los derechos del ser humano concebido no nacido, inocente en cualquier caso, a quien el derecho internacional prohíbe castigar como si se tratase de una parte más del cuerpo de su madre.

    En la legislatura pasada se aprobó un proyecto de ley que estableció el aborto, y el entonces presidente Vázquez interpuso el veto que impidió su consagración.

    Allí se señaló: “Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España. La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles”.

    Por estas razones, entre otras, nuestro voto fue negativo a la ley, porque la entendemos contraria a la vida.

    Juan A. Chiruchi

    Senador