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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáRevisión de leyes y consultas populares. El pasado domingo, el diario “El País” realizó un sondeo en sectores de la oposición sobre su disposición o no a derogar algunas polémicas leyes aprobadas debido a la mayoría parlamentaria circunstancial que conformó el Frente Amplio en el presente período.
Llama poderosamente la atención que tanto los precandidatos Amorín Batlle como Lacalle Pou (al decir del diputado Javier García) no estarían —en principio— dispuestos a derogar la ley de aborto so pretexto de que es “un tema laudado por la ciudadanía”.
Llama la atención el pretexto, porque es un sofisma que no honra la profunda tradición republicana de la que estos precandidatos son herencia (nada menos que el Batllismo y el Herrerismo). Es falso que de la ley de aborto pueda decirse que está laudada por la ciudadanía, porque nunca el soberano se expidió sobre el tema. Parece que en el agitar de la campaña electoral hubiesen olvidado que el referéndum sobre la ley de aborto, al que implícitamente se hace referencia, no llegó nunca a realizarse. El llamado de adhesión para convocar a un eventual referéndum fracasó. Se intentó convocar al soberano pero no se logró, y por tanto, no puede decirse que el pueblo dijo algo que nunca dijo. En este país la soberanía de la Nación se ejerce mediante el voto secreto y obligatorio. Y una elección de tal característica, instituto previsto en nuestra constitución, no tuvo lugar.
Dirán que la lectura política de la situación de todos modos permite suponer que un eventual referéndum hubiese fracasado al haber fracasado su llamado de adhesión. La historia desmiente este argumento: el llamado de adhesión al referéndum a la ley de Empresas Públicas también fracasó en primera instancia (5 de julio de 1992) y finalmente el resultado de la consulta popular fue aplastante a favor de la derogación de los artículos impugnados. Además, existen infinidad de lecturas políticas para analizar lo acontecido el 23 de junio de 2013. Desde que parte del sector militante no acompañó, a que ningún partido político comprometió a pleno su estructura partidaria.
En última instancia, hacer primar la lectura política sobre la realidad jurídica implica darle la razón al presidente Mujica en eso de que “lo político prima sobre lo jurídico”. No habiéndose dado lugar al camino de la democracia directa, el tema vuelve a la esfera de la democracia representativa. En ese sentido destaco como bueno y como saludable que los precandidatos digan lo que piensan —y lo que piensan hacer— previo a las elecciones internas. Pero pido, eso sí, que las razones sean las correctas, no las cómodas.
Juan Pablo Tosar