En un contexto de baja en los valores de los lácteos, la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole), que es la mayor firma exportadora de Uruguay, está sufriendo la competencia de países exportadores de esos productos, que lograron accesos arancelarios preferenciales en los principales mercados, y cuestiona que la “inteligencia comercial” uruguaya no haya avanzado en negociaciones bilaterales en ese sentido.
Así lo señaló a Campo el director de Conaprole, Miguel Bidegain, quien criticó la “inoperancia” que se observa en las autoridades de los Ministerios de Ganadería y Relaciones Exteriores, para encarar negociaciones comerciales que posicionen mejor al país en los mercados demandantes de lácteos y otros productos.
Recientemente, la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) elaboró un informe en el que se reclamaba al gobierno por este mismo tema, y daba cuenta que durante 2013 los exportadores de carne vacuna pagaron U$S 223 millones en concepto de aranceles aduaneros en los mercados (ver Campo N° 26).
Entre enero y setiembre de este año, las exportaciones del sector lechero registraron una disminución de 11%, en volumen, y de 4%, en monto, en comparación con igual período de 2013, principalmente por la caída de las ventas de leche en polvo descremada, según datos del Instituto Nacional de Leche. De acuerdo con el Instituto Uruguay XXI, los principales destinos de los lácteos uruguayos en 2014 son Venezuela (34%), Brasil (15%) y Rusia (13%), que en conjunto compraron cerca de 62% del total de lácteos exportados hasta setiembre.
Bidegain informó que hace poco “se perdió, por precio, una licitación en Argelia, comprador tradicional de la cooperativa, con un excelente relacionamiento” y que normalmente concretaba una parte de sus negocios con productos uruguayos valorando su calidad y cumplimiento. Argelia definió la totalidad de su compra en Nueva Zelanda, haciéndolo en Fonterra “mucho más barato”. Resaltó que Uruguay paga, para ingresar al mercado argelino, un 10 % de arancel, mientras que Nueva Zelanda “tiene un arancel mucho menor y que además es regresivo, es decir, va disminuyendo a través del tiempo”.
Ese valor arancelario, según el director de Conaprole, hoy con el precio de la leche en polvo a U$S 2.400 “hace una diferencia enorme”. Dijo que cuando este producto se cotizaba a U$S 4.800 o U$S 5.000 la tonelada, se diluían muchos costos y los márgenes habilitaban de todas maneras a cerrar los negocios, pero que esa realidad “ya cambió”.
Destacó que para venderle lácteos a China, el arancel de ingreso también es del 10%, cuando ya otros países lograron mejorar esas condiciones de acceso. Señaló que a Rusia “le estamos vendiendo bien pero pagando un arancel importante”.
Respecto a México, donde Uruguay tiene acuerdos de libre comercio desde 1996, Bidegain dijo que “es un cupo muy pequeño de quesos al que se le hizo mucho marketing, pero que por fuera del mismo, “no podemos competir con EEUU”.
Relató un reciente viaje a México donde vio “sorprendido” que el 3 % del comercio mexicano de lácteos, “que no es nada poco”, lo tiene Chile.
“Nos están sacando del mercado con inteligencia, no con poder”, afirmó Bidegain. Se lamentó de que “si te saca Nueva Zelanda, que es una gran potencia en producción de lácteos, o que con el cordero te lo saque Australia, vaya y pase… pero que te lo saque cualquier otro país, (eso) no debería estar sucediendo”.
Resaltó la importancia que tendría para Uruguay obtener un 3% del mercado mexicano de quesos, leche y otros productos. “Seríamos los reyes”, graficó.
El director de Conaprole, que ocupa el cargo desde hace dos años y medio representando a los productores por la minoría, dijo que “varios países están apuntando al centro donde está el crecimiento de la demanda mundial, que es China y que fundamentalmente EEUU está haciendo grandes inversiones en fábricas de leche en polvo”.
Bidegain señaló que “no necesariamente debe hablarse de Tratados de Libre Comercio (TLC), que son negociaciones más complejas, pero sí deberían encararse negociaciones bilaterales, convenios y acuerdos”. “No quiero TLC, quiero negociar,” sostuvo. Y resaltó:“Nos están inundando de productos chinos y hay que ir por ese lado, buscando compensaciones para la carne, la leche y la soja”.
Dijo que “más allá de que nosotros discutimos TLC sí o no, otros países se han encargado a través de sus inteligencias diplomáticas de buscar los acuerdos comerciales necesarios que les permiten entrar y ocupar ese lugar”.
“Presos” del Mercosur
Respecto a China, que lidera el crecimiento del consumo mundial de lácteos junto a otros países asiáticos y a donde están apuntando EEUU y Nueva Zelanda, Bidegain señaló:“Nosotros por estar en el Mercosur y tener las dificultades que tiene Brasil con China, quedamos afuera”. “Personalmente no discuto si Mercosur sí o no, pero en definitiva quedamos presos de nuestros hermanos gigantes en algo que hace al negocio, tenemos las manos atadas y el gobierno debe encarar este tema como país (…) es el abecé del comercio”, se quejó.
Para graficar el nivel de complejidad en este contexto de comercio internacional, Bidegain recordó que ante “el lío” existente entre Rusia y la Unión Europea, esta última “sale a liquidar excedentes y se nos mete en un comprador natural como Brasil, que lo tenemos al lado y que siempre lo abastecimos nosotros, aun pagando un 28% de arancel por ser fuera del Mercosur”.
Esta situación, a su juicio, hace necesario “ajustar todas las tuercas que estén al alcance” y que “está fallando la inteligencia comercial” donde un país como Chile “avanzó significativamente aun sin ser un neto exportador ni de carne ni de leche. No son más que nosotros en estos productos”.
Facturación y remisiones
A partir de sus exportaciones y ventas en el mercado interno, la Cooperativa Nacional de Productores de Leche (Conaprole) superó por primera vez, los U$S 1.000 millones de facturación, en el ejercicio cerrado el 30 de julio pasado, señaló a Campo el director de esa empresa, Miguel Bidegain. Aclaró que ese monto incluye datos de otras empresas pertenecientes a esa firma, como Prolesa, dedicada a la venta de insumos para los tamberos, Conapac y Cerealin, y que no significa ganancias netas.
En los meses recientes el sector lechero registró una caída de los precios internacionales de los lácteos, específicamente en los valores de las licitaciones realizadas por la compañía Fonterra, que son una referencia para el mercado mundial.
El precio promedio de la leche en polvo entera, el principal producto lácteo exportado por Uruguay, cayó de U$S 5.000 la tonelada, en febrero, a U$S 2.500, en octubre. En 2013 el valor promedio de ese producto en las licitaciones de Fonterra fue de U$S 4.677, lo que significó un incremento de 51%, al comparar con 2013.
Ahora, los lácteos se desvalorizaron y debido a esa situación las industrias lácteas locales decidieron ajustar a la baja el precio que pagan a los productores remitentes de leche, aunque la disminución ha sido leve hasta el momento.
Entre enero y setiembre de este año la remisión de leche a las plantas industriales bajó 1,2%, en comparación con igual período de 2013, según datos del Instituto Nacional de Leche. Muestran que esa reducción se registró principalmente en meses de otoño e invierno, mientras que en setiembre la remisión mensual aumentó, para llegar a 199.970.000 litros.
En los últimos tiempos, la lechería tuvo un proceso de concentración en el que cada año menos productores remitieron más volumen de litros de leche.