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Bajo el entendido de que la resaca también afecta el desempeño laboral, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) estudia cuántas horas sin ingerir alcohol o drogas deben tener los trabajadores previo al inicio de su jornada laboral. La idea es consensuar entre empresarios y empleados una “ventana del antes”, que sería “amplia” y no menor a cuatro horas.
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“Estamos trabajando con mucho interés todos. Los empresarios porque necesitan empleados sanos, y los trabajadores porque no quieren sufrir una sanción, sino que haya un tratamiento de la adicción declarada”, explicó a Búsqueda la subdirectora de la Inspección de Trabajo del MTSS, Cristina Demarco.
“Estamos estudiando la ventana del antes (al consumo), a partir de qué hora y cuántas horas libres previas al trabajo. El problema es quién lo mide. En las empresas donde hay servicios de salud no hay problema, pero los empresarios más chicos, ¿cómo lo detectan?”, planteó.
Con representantes de trabajadores y empleadores, una comisión del Consejo Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (Conasat) analiza cómo detectar y sancionar el consumo de sustancias en los puestos laborales. El grupo se instaló a mediados de junio y ha recibido aportes de la Junta Nacional de Drogas y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se espera que en los próximos meses acuerde un protocolo para el consumo de marihuana, que luego pueda aplicarse para el resto de las sustancias.
Pero hasta ahora lo que ha logrado consenso es la declaración de que “en ocasión y lugar de trabajo, así como bajo orden paga del empleador” el consumo de alcohol y drogas debe ser cero. Esto implica que en el caso de quienes trabajan en lugares alejados y deben trasladarse o quienes estén de guardia, el empleador debe haber hecho efectivo el pago del jornal.
La comisión analiza ahora cuántas horas previas al inicio de la actividad laboral debe también prohibirse la ingesta. Desde el ámbito de los trabajadores se entiende que esto queda marcado por el período ventana estipulado en los dispositivos que detectan las sustancias (seis horas para el caso de marihuana y por lo menos dos para el alcohol).
“Quien está de guardia no debería consumir. El tema es que lo que lo determina es el dispositivo con el que se mide. En el caso de marihuana los dispositivos marcan hasta seis horas previas al consumo. Creo que debería ser el mismo período para el alcohol”, opinó Cecilia Miller, representante del PIT-CNT en la comisión.
También existe un consenso en modificar el artículo 42 del decreto reglamentario de la ley que regula el consumo y producción de marihuana. Las empresas entienden que su actual redacción les quitó el poder de sanción, mientras que la central sindical quiere “mejorar” las pruebas que determinan el consumo de la droga (ver Nº 1.821). La idea es que la norma base de controles, procedimiento y sanciones para el consumo de marihuana pueda luego ser aplicada para otras sustancias.
“Lo que acordemos en cuanto a procedimiento, en la medida en que van surgiendo las posibilidades técnicas para hacer las pruebas, vamos a ver de qué manera se puede generalizar a todas las drogas siguiendo lo que se acuerde para tránsito. Hoy tenemos (dispositivos de control) solo para marihuana y alcohol. Para cocaína aún no hay y van a aparecer otras sustancias. Lo que se apruebe para (el control de la) seguridad vial se puede ir incorporando. Porque no podés anticipar, hay drogas de diseño y no vas a hacer para cada una un protocolo nuevo”, agregó Miller.
Salud.
Siguiendo las recomendaciones de la OIT, la comisión apunta a que las pruebas de sustancias en el ámbito laboral se apliquen con el fin de proteger la salud de los trabajadores y garantizar su seguridad. Así, se propone un abordaje desde la salud laboral, con un programa preventivo que no sea sancionador, sino voluntario y planificado.
En agosto la comisión de drogas y alcohol aprobó sus ejes de trabajo, que apuntan a construir un protocolo para la asistencia, educación e información de los trabajadores y que prevé la intervención de la Unidad de Asesoramiento Integral en Drogas y Trabajo de la Universidad de la República. Esa “respuesta de salud” pretende evitar prácticas empresariales que lleven a la discriminación o la violación del derecho a la intimidad del trabajador.
“La persona es libre de consumir alcohol y drogas, pero en el trabajo, por temas de seguridad, el empresario va a querer endurecer los controles y medidas, porque está la ley de responsabilidad penal”, explicó un delegado de los empleadores.
Opinó que hay que ir a la práctica y ver que las pequeñas y medianas empresas no pueden asumir los controles con un fin preventivo, porque tiene un costo evaluar cada semana a un número de empleados. “Hay que pagar los kit, el personal de salud, etc. ¿Tengo interés en prevenir el consumo de marihuana?”, cuestionó.
Consideró que si no se establece una sanción para los trabajadores a los que se detecte alcohol o marihuana en sangre, los problemas de seguridad y salud en el trabajo no se atacarán. Agregó que si bien se podría “admitir” no sancionar a un administrativo, quienes ocupen puestos de riesgo sí deberían atenerse a sanciones, de modo que el personal tome conocimiento de la “gravedad” de la situación.