• Cotizaciones
    jueves 12 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Distinta a todas

    N° 1998 - 06 al 12 de Diciembre de 2018

    El periodista y estudioso del tango Jorge Gottling la llamó “la Piaf del arrabal porteño”; el historiador Sergio Pujol la definió con otro enfoque: “El prototipo femenino, irrepetible, de lo arrabalero; apareció en el momento justo, distinta a todas”.

    No fue, estrictamente, la primera cantante de tangos pero sí la primera heredera directa de los payadores que cantó, de principio a fin de su trayectoria, con un estilo barrial de viejo cuño. La primera, quizás la única, que ha perdurado en la historia cantando de esa forma.

    Inauguró en el sello Víctor las grabaciones eléctricas de discos en Argentina, el 1º de marzo de 1926, con La musa mistonga, un tango escrito especialmente para ella por Celedonio Flores y Antonio Polito.

    Flores no solo le compuso 24 tangos para que los estrenase, sino que le hizo las glosas y poemas de presentación para sus actuaciones radiales.

    Generosa, fue quien dio a conocer e impulsó las carreras de Dorita Davis, Mercedes Simone y Agustín Magaldi.

    Grabó su último disco a los 88 años, apenas 32 días antes de morir: Campaneando mi pasado, con música propia y letra de Luis Alposta.

    Rosa Rodríguez Quiroga —artísticamente, Rosita Quiroga— nació el 16 de enero de 1896 y viajó a lo indefinido el 16 de octubre de 1984. Fue una artista multifacética: cantante, guitarrista, compositora y autora de sainetes, comedias breves satíricas y diálogos y monólogos teatrales.

    Nunca estudió canto y a tocar la guitarra por tonos le enseñó su vecino Juan de Dios Filiberto, a quien siempre recordó a su manera: —Me gustaba pelearlo. Yo le decía el “malgeniado buenón”. Pero lo quise mucho.

    Rosita Quiroga cantaba igual a como hablaba, arrastrando su media voz, ceceando e incorporando palabras lunfardas y vulgares que, cuando la letra de un tema pertenecía a otro, pedía que se incluyeran.

    —Eso nunca va a cambiar —confesó una vez—.Yo me crié en la Boca. Una época brava, rodeada de laburantes del puerto, carreros y malandras. Me impregnó el ambiente y me gusta.

    Se inició interpretando canciones criollas e hizo dúos con Rosita del Carril y Agustín Magaldi, entonces un desconocido. Grabó su primer disco titulado Siempre criolla en 1923: el tango inicial fue La tipa, de Enrique Maciel y Maroni. ¿Sus escenarios habituales? El teatro y la radio. En esta fue pionera como cantante femenina de tangos, abriendo camino en LR 10, Cultura. Y aunque recién viajó a Japón, más precisamente a Osaka, por invitación de una peña que aún lleva su nombre, fue la primera mujer tanguera cuyos discos se escucharon en aquel lejano país.

    Su acompañamiento preferido fueron las guitarras —“me dan como una cercanía, una caricia para mi voz y mi estilo”—, aunque también cantó respaldada por el piano de Manuel Bazán, por el bandoneón de Ciriaco Ortiz y por la orquesta de Chon Pereyra, el autor de la música de Madame Ivonne.

    En 1931, apenas ocho años después de su debut oficial, hizo un prolongado paréntesis, nunca explicado, que se pareció a un retiro inusual. Solo dijo que alguna vez volvería a grabar, porque ya no le gustaban las actuaciones en público. Retornó al disco recién en 1952, tuvo esporádicas presentaciones radiales, apareció en la película de 1976 El tango cuenta su historia y a principios de la década de 1980 aceptó cantar semanalmente para el programa televisivo La botica del tango, producido y conducido por Eduardo Bergara Leumann.

    Lo demás ya ha sido contado al principio.

    Entre sus composiciones musicales o poéticas destacan Mi caballo criollo, Cifra criolla, Campaneando la vejez, Carta brava (con letra de Celedonio Flores), Oíme negro, Yo solo y Apología tanguera (con letra de Cadícamo). En teatro resaltan las comedias ¡Ay, Liberata, tus amores me matan, El casamiento de Gregorio y Se necesita un marido, los sketchs —en realidad solo presentados en radio— Brochazos de arrabal y Cosas del carnaval y los sainetes Cómo se da el sí, Cuestiones matrimoniales, Lío internacional y Tristeza turca.

    No se pareció a ninguna y nadie pudo imitarla. Es muy cierto: hablara o cantara, era el barrio, la pobreza, el descaro. Representó todo eso.

    En la Academia Nacional del Lunfardo todavía se conserva la vieja guitarra que Rosita pulsó toda su vida.

    Una plaza del barrio de San Nicolás lleva su nombre. Y por ordenanza municipal hay 23 plazoletas en varios sitios de la ciudad que, en sus canteros, tienen una placa en su homenaje junto a las de otros artistas populares.

    // Leer el objeto desde localStorage