Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá“Si enseñamos a los alumnos de hoy como enseñábamos ayer les estamos robando el futuro”. – John Dewey
El Estado, el sistema educacional y todos los que conformamos este país, tenemos que entender que se requiere una educación para desafiar el futuro.
Una educación que permita pensar libremente e innovar, ya que no solo trae beneficios económicos al país por tener jóvenes capacitados para generar ideas, sino también contribuye a la inclusión y al desarrollo individual respecto a su confianza, autoestima y responsabilidad, claves para empezar a atreverse y sacarle así el freno de mano a la formación en nuevos emprendimientos para los cambios que el país necesita.
Desde muy pequeños somos educados para hacer tareas, tener buenas notas y encontrar trabajo (básicamente en el Estado). La educación actual entrena para aceptar las verdades sin cuestionarlas, en base a técnicas antiguas de enseñanza que no distingue diferentes intereses ni capacidades, en ambientes muy poco colaborativos, cuando “la economía actual depende del trabajador del conocimiento. En la economía del conocimiento la unidad de trabajo ya no es el individuo, sino el equipo”. (Peter Drucker. Citado por Goleman, Daniel.2011. Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional. Ediciones B Argentina S.A.).
¿Cuántas veces los jóvenes piensan en la posibilidad de comenzar con un negocio mientras están en el colegio?, para la gran mayoría la respuesta probablemente sea “nunca”, ya que se encuentran enfocados sólo en absorber conocimientos, sacar buenas notas, para ingresar luego a la universidad y obtener su empleo.
En el mundo actual se necesita una educación que incentive a crear e innovar, que prepare para pensar, crear cosas nuevas, despojarse de la comodidad y hacer realidad ideas nuevas.
Tiempo atrás John Dewey había dicho que preparar a los alumnos para la vida futura consiste sobre todo en proporcionarles el dominio sobre sí mismos y que “el pensamiento se origina y desarrolla en las necesidades y en las demandas de la vida práctica”. Desarrollar la autonomía del alumno y vincular el aprendizaje a la vida son dos de las claves de la pedagogía de Dewey, quien siempre defendió que la mejor manera de aprender es haciendo, o mejor, aprendemos haciendo y reflexionando sobre lo que hemos hecho.
El aporte de las neurociencias. En plena revolución del conocimiento una persona promedio sabe más sobre cómo funciona su auto que sobre cómo funciona su propio cerebro. Inclusive quienes deciden en materia de educación y encaran reformas pedagógicas ignoran los avances de las neurociencias.
Si resucitara un médico del siglo pasado e ingresara a un quirófano se sentiría perdido entre computadoras, luces, ruidos, imágenes y robots que hasta hacen invisible al paciente. La medicina se ha transformado a través de la computación, la bioingeniería y la biología molecular. Por el contrario, si resucitara un maestro, se sentiría muy a gusto con las aulas de hoy, sus pupitres, gradas, pizarras y sus clases magistrales.
Es necesario divulgar los avances de las neurociencias para que políticos, directivos, docentes, padres y alumnos, sepan que es posible hacer del aula el gran laboratorio de la sociedad.
“Educar es la industria pesada de cualquier país porque fabrica los ciudadanos del futuro”.
Han ocurrido enormes avances en el mapeo del cerebro (y en la descripción de su funcionamiento) que se vienen publicando en los últimos años. Durante los años ´90 y los 2.000, gran parte de esos descubrimientos se difundieron en forma de imágenes o escaneos de la corteza cerebral. Así, las mismas técnicas de fMRI que permitieron probar hipótesis científicas sobre la geografía de ese órgano también hicieron “visible” para un público masivo el secreto de lo que ocurre dentro de nuestras cabezas cuando leemos, dibujamos, comemos o nos enojamos.
Las neurociencias han descubierto en los lóbulos frontales una zona de convergencia, un espacio neuronal global que permite realizar las tres actividades fundamentales del cerebro: 1- sintetizar la actividad de los cinco sentidos, 2- memorizar lo que ocurre después de que algo se ha desvanecido, 3- reflexionar e imaginar nuevas formas de alcanzar un objetivo. Todo esto se realiza gracias a una red de conexiones neuronales de larga distancia. Es en esta fábrica de ideas donde todo se mezcla y donde surgen las invenciones. Fue la lectura la que posibilitó que los signos se conectaran con representaciones auditivas y orales de la lengua y que se pudieran conectar en pensamientos con un don clave: la recombinación mental.
Tomar la lectura como una ciencia es el aporte más valioso que como herencia podemos legar a las nuevas generaciones.
Por otro lado sabemos que no hay cerebro cognitivo que no haya sido filtrado por el cerebro emocional (límbico). Por tanto, hay que buscar el significado emocional de lo que se enseña, para que el alumno piense: “siga profesor contándome eso, que me interesa mucho”. “Los profesores tienen que ser la joya de la corona de un país, porque sobre sus espaldas recae una enorme responsabilidad. Tienen que estar muy formados y conseguir que los niños y jóvenes se sientan realmente entusiasmados por lo que aprenden. Porque esa es la base para crear no sólo ciudadanos cultos, sino también honestos y libres”.
Hace tiempo que profesores y educadores comenzaron a intuir que no aprendemos a base de memorizar conceptos, repitiendo y repitiendo, sino de hacer, de experimentar y, sobre todo, de emocionarnos. Y que si aprendemos en grupo, esos conocimientos perduran con mayor intensidad.
Por otro lado, se sabe que según las investigaciones mentales, los cerebros de las personas “se apagan” cuando se quedan quietos. El cerebro adulto puede permanecer una hora en quietud hasta que se apaga, un cerebro adolescente puede permanecer treinta minutos y un niño de primaria sólo quince minutos. Tomar notas es igual a quedarse quieto, por tanto se debe planificar la clase para que eso no ocurra.
La investigación en cerebros nos dice ahora que es importante moverse para poder aprender!
“Los profesores de hoy enseñan igual que los de hace mil años” ‘. Sebastian Thrun
Los cambios pedagógicos son infinitamente más lentos que lo que tarda un alumno en tomar su teléfono y acceder a la información y al conocimiento que necesita. Tenemos que atrevernos a experimentar con la educación, innovar en el aprendizaje y que la tecnología sea nuestro aliado. Debemos ser capaces de diseñar experiencias retadoras de aprendizaje, que les abran los ojos a los alumnos, que los inquieten. Se debe ir mucho más allá de la clase magistral, en las que el profesor demuestra lo “fenómeno que es”, pero no se puede ser inspirador si no nos atrevemos a experimentar e innovar en clase.
Ojo con las TICs que se convierten en cómplices en este “delito de pasividad”, cuando los profesores incorporan presentaciones creadas por ellos y los alumnos ven transcurrir clases virtuales asincrónicas, entonces los estudiantes que deben aprender a conducir, están siempre sentados en el asiento del pasajero. Sorprendentemente, la tecnología en lugar de ser solución a los problemas de “aprendizaje pasivo” y al delito de pasividad didáctica, se convierte en cómplice que contribuye a que la pasividad se instale.
“En el futuro, la gran división será entre aquellos que pueden adquirir habilidades y han sido capaces de disciplinar sus mentes y los que están irrevocablemente distraídos por todos los medios de comunicación de a su alrededor y que no pueden concentrarse lo suficiente para aprender”. Robert Greene.
Hace 150 años a los educadores se les ocurrió la idea de fragmentar en pequeños pedazos el conocimiento para que fuera asimilado por el estudiante. Se dictan aparte las ciencias, matemáticas, historia, español, etc., nunca consideramos que el conocimiento se solapa, pues así es como existe y se presenta en el mundo real.
Por otro lado, gracias a Internet, el profesor no tiene que dar nunca más contenidos, pues allí están todos, usemos las clases para aplicar los conocimientos, para realizar ejercicios, para innovar.
En la educación del siglo XXI el conocimiento debe ser interdisciplinario e integrado, por tanto la comunicación es el corazón de la enseñanza, los estudiantes son colaborativos, abiertos al pensamiento crítico y resuelven problemas. Si deseamos enseñar colaboración, no pueden trabajar solos, sentados en filas, en mesas aisladas para que no se hablen los unos con los otros. La forma más efectiva de aprendizaje es la activa.
Anímate a probar: entonces ocurre que sin probar no cambias, pero tampoco progresas. La idea es que los profesores se conviertan en guías, en facilitadores para que los estudiantes desarrollen su propio conocimiento.
Ensayar el “sólo por hoy” reduce la mochila del pasado y rebaja tu miedo al futuro, un combo que te hace pensar en lo malo que podría pasar: ¿Y si fracaso? ¿Y si pierdo? ¿Y si me equivoco? Así no dejas de sufrir pensando en lo que podría pasar. Vivir en el presente y no en el ¿y si? es el mejor antídoto contra las profecías catastróficas. Trata con la realidad del día, no con tus fantasías de fracaso. Sólo por Hoy: Prueba de creer que el mundo te reserva todavía lo mejor.
Liderazgo.
Se necesita un pacto por la Educación.
Elaborar una nueva ley que sea consensuada implica acrecentar en el tiempo una brecha mayor entre los cambios que ocurren en el mundo y la educación estática existente. Si la velocidad con que cambia el mundo no lo acompañamos con un cambio educativo, cometemos crímenes de lesa humanidad con las generaciones del futuro al convertirlos en muertos vivientes.
Existen cosas que ya pueden hacerse. El sistema educativo es un avión que hay que reparar en el vuelo, y las mejoras tienen que hacerlas quienes están dentro de él. Hay muchos docentes capacitados y emprendedores, que junto con otros docentes y otros emprendedores, debemos protegerlos y estimularlos, darles protagonismo en el cambio y eso podemos a hacerlo ya!
La medida es abrir una convocatoria para “licitar” dos o tres liceos para ser gestionados por éstos que poseen la voluntad y se presentan. Esto permite movilizar los liceos desde dentro, favorecer a las zonas y a los colectivos en situación de riesgo educativo, comprobar las posibilidades reales de mejoras aceleradas. Las propuestas que se presenten, serán evaluadas y se otorgarán por x años a aquella mejor posicionada según un ranking previamente elaborado en el cual se priorizarán todos los ítems que la Educación desee reforzar.
En lo que tiene que ver con lo económico - financiero, todas las propuestas deben presentar el monto total por año de todas las actividades a desarrollar y por alumno (estimación según el número de alumnos que se espera concurran al centro).
La evaluación de cada centro será externa (¿PISA?) en cuanto a la “calidad de los aprendizajes”, y también se premiarán aspectos tales como más horas y días de clase, más alumnos beneficiados, y otros resultados alineados a los objetivos de la Educación.
Para comenzar el año próximo, ya seleccionemos liceos de capital e interior y se llama a licitación pública para su gestión y administración en base a los términos de referencia que las autoridades de la educación deben desarrollar.
Por tanto ya, se deben formular los términos de referencia y convocar la licitación para finales de este año.
Liceos así gestionados, “derramarán en sus alumnos” (inteligencia social) el espíritu emprendedor y creativo.
Para todo esto se requiere Liderazgo. Gente con visión, que se imagine adónde va y sea capaz de ir!!
Que sea capaz de construir alianzas para avanzar en una comunidad nacional de aprendizaje que incluya a todo el país, con padres, profesores, políticos y académicos.
Alguien que se despierte pensando en la educación y se acueste pensando en ella. Que deposite en el cambio que requiere la educación, todo su capital político, intelectual, su creatividad, su pasión y su entusiasmo, en definitiva alguien, que le interese más lo que sucede en la Educación que tocar el tambor.
Rafael Rubio